26 septiembre, 2021

El cargo del jefe de Hasbará en Israel

La necesidad de hacer hasbará (esclarecimiento) en favor de Israel, acercándonos a Simjat Torá, es tal vez más necesaria que nunca a nivel internacional.

Joven leyendo y meditando el comienzo del libro de Isaías en la versión española de la Biblia de Jerusalén. – Foto: Wikipedia – CC BY-SA 3.0

José I. Rodríguez 

En diferentes medios se nos anuncia que “Naftali Bennett nombra a Elad Tene como jefe de Diplomacia Pública de la Oficina del Primer Ministro. Un cargo que hacía unos seis años nadie lo ocupaba. En todo caso siempre hay que estar en guardia para hacer hasbará en cualquier situación en la defensa activa de Israel. El cargo de jefe de hasbará, bien podríamos definirlo así, más que un cargo se debería entender como una carga de gran responsabilidad. 

La Diplomacia Pública, entendida como hasbará, es un término acuñado para dar a conocer la imagen positiva de Israel mediante una acción eminentemente pedagógica. El concepto hasbará tiene que ver con explicar de forma coherente, incluyendo una conclusión positiva, de lo que es hoy Israel y lo que hace en favor de toda la humanidad. No se trata solamente de una pedagogía sistemática, sino más bien de una acción sistemática y continuada en el tiempo en la reiteradamente nombrada defensa del pueblo judío en su conjunto. 

Las constantes noticias de ataques antisemitas en diferentes partes del mundo no son una casualidad, sino una causalidad promovida por todos los enemigos de Israel. El antisemitismo es un enfrentamiento directo del mal, en todas sus formas y peligrosos matices, contra el Creador y su creación. El Pueblo de Israel con mayúsculas no surge por generación espontánea, sino por el acto de amor creativo de Aquel que ha creado, valga la redundancia, todo lo que vemos y lo que no vemos. Cada ataque, atentado, apuñalamiento o agresión está planificada desde el más oscuro rincón del engañoso corazón del ser humano. No se puede hacer hasbará sin explicar también el contaminado corazón del hombre que le incita a odiar y asesinar. 

La explicación que damos no puede estar basada exclusivamente en conocimiento, que sin duda hay que tenerlo, sino primordialmente está sustentada por la identificación y compromiso con Israel, su historia a lo largo de los siglos y con su moderno Estado. La historia de Israel no se puede desgajar, seccionar o partir en periodos de tiempo. El Israel de antaño es el mismo, en el sentido más amplio de la palabra, que el de hoy en día. Los diferentes avatares históricos en los que se ha desarrollado la comunidad judía son inseparables los unos de los otros. No se puede explicar correctamente lo que hoy es el pueblo judío sin examinar las profundas raíces que sustentan el Buen Olivo como representación de Israel en todas las épocas.  

El conocimiento más preciso y relevante de la dilatada historia de Israel está indiscutiblemente impreso en las páginas del Libro de los Libros. Con una rima se lo digo: Sin la lectura de la Escritura no hay cultura ni preparación alguna. Todos aquellos que quieren tomar la carga, atención que no hemos dicho el cargo, de ser diplomáticos en público de la defensa de Israel deben considerar la responsabilidad que implica enfrentarse directamente contra el mal.  

La unidad de acción positiva en la defensa de Israel, como explicamos en su momento, es la herramienta básica desarrollada en el Cielo para enfrentarnos a este mundo tan grotescamente contaminado de antisemitismo. No busquemos cargos para destacar sino cargas para servir en la defensa diplomática de Israel explicando las cosas tal y como son en realidad sin pretender llamar la atención sobre nosotros mismos. Hazlo saber.  

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