El avión venezolano-iraní reinstala interrogantes sobre la reunión del vicepresidente paraguayo con líderes de Hezbollah

En 2015, cuando estaba al frente de la Cámara de Diputados, el vicepresidente de la República del Paraguay, Hugo Velázquez fue al Líbano para reunirse con líderes políticos y religiosos del poderoso movimiento islámico Hezbollah aunque luego lo haya negado varias veces.

Un dato no menor es que durante su gestión como fiscal general adjunto en Ciudad del Este, se cajoneó la investigación de una red millonaria de lavado de dinero y envío de remesas para el Hezbollah y los nombres de los “empresarios de frontera” que lo acompañaron en su viaje aparecieron en un reporte de los Estados Unidos.

En un tiempo en que, a consecuencia del vuelo del avión carguero con iraníes fichados por su potencial terrorismo, vuelve al debate la relación entre la Triple Frontera y el crimen transnacional (zona donde por años Hugo Velázquez lideró un grupo de fiscales con dudosas relaciones) esta historia reinstala el crítico punto del vicepresidente de un país con presuntos lazos amistosos y frecuentes con líderes de Hezbollah.

En una nota periodística publicada el 8 de noviembre de 2018, el portal de noticias argentino INFOBAE se hacía eco de la investigación iniciada por la Fiscalía a varias empresas por lavado y envío de dinero a Estados Unidos para compras de vehículos usados. Los automóviles terminaban luego en África mientras el dinero iba a manos del Hezbollah en el Líbano.

El reporte señalaba que los empresarios involucrados, Walid Amine Sweid y Ricardo Galeano Fariña podrían haber lavado hasta 1.200 millones de dólares y eran muy cercanos al vicepresidente Hugo Velázquez, aunque él desmintió que fueran sus amigos.

En efecto, según el diario ABC COLOR de fecha 19 de abril de 2018, Leo Rubin, candidato a vicepresidente por la Alianza Ganar, había acusado a Velázquez de haber hecho su fortuna gracias al “apriete a la mafia” y de que es el “principal lavador de dinero” en la Triple Frontera. Recordó que viajó al Líbano invitado por el Gobierno de ese país, junto con otros seis o siete diputados, como miembro de la Comisión de Amistad Paraguay-Líbano. El entonces exdiputado y candidato a vicepresidente de la República por la ANR, Hugo Velázquez, negó tener vínculos con el Hezbollah.

Sin embargo, es sabido que, en el mencionado viaje al Líbano, Velázquez se reunió con los principales líderes del movimiento islámico, según se observa en fotografías donde aparece saludando entre otros al líder espiritual del Hezbollah, Sayid Ali Hijazi; así como a Abdel Majid Saleh, miembro del Parlamento Libanés, representante del islamismo chií y Nawwaf Moussawi, parlamentario libanés, representante del Hezbollah.

Hijazi es un apellido conocido en el país latinoamericano luego de que el comerciante brasileño descendiente de libaneses, Kassem Hijazi, fuera detenido y extraditado en agosto del año pasado a pedido de Estados Unidos, que lo acusaba de transferir millonarias cantidades de dinero provenientes del narcotráfico. El departamento del Tesoro dijo que Hijazi “es el presunto jefe de una organización de lavado de dinero basada en Ciudad del Este”. Washington sancionó a Hijazi y dos personas, así como a cinco empresas por ser supuestamente partícipes de su sistema de lavado de dinero en la Triple Frontera.

Durante la gestión de Velázquez como fiscal general adjunto en Ciudad del Este el agente fiscal Juan Carlos Duarte encabezó la investigación contra Hijazi, por un esquema de megaevasión y presunto lavado de dinero, en el que finalmente fue absuelto.  Sin embargo, el año pasado cuando fue detenido por el extinto fiscal Marcelo Pecci, se determinó la extradición de Hijazi, sindicado como líder de una organización donde estaría cumpliendo el papel de suministro de los recursos y la infraestructura para facilitar servicios de lavado de cientos de millones de dólares generados por grupos internacionales de crimen organizado de gran envergadura en los Estados Unidos y Sudamérica.

VÍNCULOS FAMILIARES

No se descarta que Hijazi sea vinculado al líder espiritual del Hezbollah con quien Velázquez se reunió en el Líbano. Precisamente sobre este punto, es importante destacar lo manifestado recientemente por Emanuel Ottolenghi, miembro de la Fundación para la Defensas de la Democracias, quien aseguró que el vínculo familiar que existe entre los miembros del grupo extremista consta en los registros públicos de los países donde actúan. “Se utilizan vínculos familiares para facilitar las operaciones ilícitas que van a financiar el terrorismo. Cuando se habla de familia no se habla de padre, madre e hijo, se habla del clan. En muchos casos estamos hablando de clanes que tienen más de 1.000 miembros, entre primos y sobrinos. Son redes muy poderosas que tienen la informalidad del vínculo familiar”, añadió durante el Foro que se realizó en la capital del Alto Paraná.

Precisamente Ottolenghi también se refirió al polémico arribo del Boeing 747 de la empresa EMTRASUR que transportaba 14 tripulantes venezolanos y cinco iraníes sospechados de formar parte de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria de Irán. El avión carguero, con matrícula YV3531, llegó el 13 de mayo a Paraguay y, llamativamente, salió el 16 de mayo. “La carga que el avión lleva de una ciudad a otra, no es lo que debemos investigar, pero llama la atención los tripulantes, porque responde a dos regímenes políticos”, advirtió el investigador y politólogo ante la polémica mediática centrada en el cargamento de cigarrillos de exportación. “Por lo general un avión carguero cumple su función en horas. Acá llama la atención que fueron a Ciudad del Este y estuvieron 3 días. ¿Qué hicieron allá? ¿A dónde fueron?”, cuestionó Ottolenghi. “Está confirmado que estamos hablando de un ex miembro de la Guardia Revolucionaria, pero aún está a cargo (es responsable) de varios negocios”, añadió en una entrevista con la emisora 1080 AM.

VIAJE AL LIBANO

Con respecto a su polémico viaje al Medio Oriente, el vicepresidente de la República había explicado al diario ABC Color que el yate en el que aparece con Duarte y otros, era propiedad de uno de los fundadores de Ciudad del Este, el famoso Jebai, quien les invitó a la histórica ciudad libanesa de Biblos, a la que solamente se puede llegar por el mar Mediterráneo.

Negó los supuestos vínculos con el grupo terrorista y dijo que después de las publicaciones fue invitado por el Departamento de Estado de Estados Unidos e Israel. Sin embargo, Velázquez no mencionó la reunión con líderes políticos y religiosos del Hezbollah.

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