División en la comunidad judeo-húngara por visita de Netanyahu

20 julio, 2017
Netanyahu junto a Viktor Orban. Hungría clama como suyo el cubo de Rubbik. Foto Facebook Biniamín Netanyahu

Miembros de la comunidad judía de Hungría expresaron profunda decepción con el primer ministro Biniamín Netanyahu, diciendo que su discurso en un centro judío de Budapest atendía principalmente al gobierno húngaro e ignoraba por completo sus preocupaciones, pero otros en cambio destacan los esfuerzos contra el antisemitismo.
Netanyahu y el primer ministro húngaro Viktor Orban dieron sus discursos en la sede de la Federación de Comunidades Judías en Hungría, también conocida por su sigla Mazsihisz.
En un evento marcadamente seco, al que asistieron unos 200 funcionarios judíos – libres de los coros de los niños y otros ritos de celebración -, los primeros ministros enfocaron sus comentarios sobre las relaciones bilaterales, dejando de dirigirse directamente a la comunidad.
Un rabino dijo que Netanyahu no respondió a las preguntas de la comunidad. Otro miembro de la comunidad habló de “traición”.
La fría recepción de Netanyahu -incluyendo críticas mordaces del presidente de la comunidad judía- subrayó la infelicidad de los judíos húngaros con la decisión de Netanyahu de abrazar a Orban a pesar de las acusaciones de antisemitismo.

Netanyahu es a menudo criticado por los judíos de la diáspora por poner la realpolitik sobre preocupaciones de la comunidad, como su defensa del presidente Donald Trump en medio de preocupaciones por el creciente antisemitismo en los Estados Unidos.
El discurso se produjo un día después de que Orban reconoció el “pecado” de Hungría al no proteger a los judíos del país durante la Segunda Guerra Mundial, intentando sofocar una controversia sobre sus recientes elogios por el líder húngaro nacionalista Miklos Horthy. (El régimen nazi de Hungría instituyó leyes antisemitas modeladas en las leyes alemanas de Nuremberg a partir de 1938. Después de que los tanques alemanes entraron en Budapest en 1944, los líderes húngaros instalados por los nazis ordenaron la deportación masiva de judíos a Auschwitz).
En el discurso en la sinagoga, ni Netanyahu ni Orban se refirieron a Horthy o a la campaña gubernamental contra la inmigración dirigida contra el multimillonario judío George Soros, que muchos judíos consideran como un incentivo al antisemitismo.
El rabino Zoltan Radnoti, jefe del concejo rabínico de la Mazsihisz, expresó que “Bibi rechazó a los judíos húngaros en favor de buenas relaciones con Orban, que ahora puede descartar las acusaciones de antisemitismo citando el apoyo de Netanyahu”.

Pero para el rabino Slomo Koves, dirigente de la Congregación Judía Unificada Húngara afiliada a Chabad, la visita de Netanyahu fue decisiva para obtener el primer rechazo inequívoco de Orban al pasado fascista de Hungría, cuando Orban dijo que el país había cometido un “pecado” contra sus ciudadanos judíos durante la Segunda Guerra Mundial.
Y la visita fue crucial, añadió Koves, para fortalecer la alianza de Jerusalén con uno de los partidarios más firmes de Israel en la Unión Europea y el único Estado miembro con una gran población judía que no está bajo amenaza de violencia antisemita.

También algunos miembros prominentes de Mazsihisz comparten su punto de vista.
Peter Feldmajer, su anterior presidente y ahora representante de la organización para el Distrito Central, dijo que las campañas dirigidas por el gobierno para rehabilitar a los colaboradores con los nazis o demonizar a los judíos liberales como Soros son “feas” y “perjudican a la comunidad judía de Hungría”. Feldmajer también está de acuerdo en que la campaña anti-Soros tenía características antisemitas.

“Pero la comunidad no está amenazada por estas cuestiones”, dijo Feldmajer, “sino por la violencia islámica y la prohibición de la faena casher en Europa, a la que Orban se opone. Por lo tanto, no hay nada malo en que Netanyahu sea recibido aquí”.
Koves llamó a las declaraciones de Orban, pronunciadas en una conferencia de prensa conjunta con Netanyahu, el «rechazo más franco del pasado fascista de Hungría y la admisión de culpabilidad».
Los datos, compilados de acuerdo con las normas internacionales y sin financiamiento directo del gobierno por la organización judía local TEV y Mazsihisz, sugieren que Hungría, que alberga a 100.000 judíos, tiene la menor prevalencia per cápita de crímenes antisemitas de cualquier estado de la Unión Europea con una considerable población judía, de 48 crímenes en 2016. Gran Bretaña tuvo 1.309 incidentes, Francia 335 y Alemania 461.

 

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