17 septiembre, 2021

De Compostela a Ierushalaim

Cada once de septiembre, resulta imposible no reproducir las imágenes de aquellos aviones estrellados contra las torres gemelas de Nueva York.

Tiendas de campaña de nómadas afganos en la provincia norteña de Badghis en Afganistán. Las primeras aldeas de agricultores campesinos comenzaron a existir en Afganistán hace unos 7.000 años. – Foto: Wikipedia – Dominio Público

Menudos ejemplos

El impacto causado fue de tal calibre que el Mundo ya nunca más volvería a ser el mismo. Han pasado veinte años, que no son nada, pero vaya sí lo son, sobre todo estos últimos. No obstante, se antoja complicado realizar una valoración de todo lo ocurrido a lo largo de todo este tiempo, aunque tengamos a mano material en forma de libros, filmes, documentales y demás. La hemeroteca, en estos casos, facilitaría la misión, pero aún así, quizás pudiera ser demasiado osado y hasta temerario. 

Una consecuencia de aquellos actos viles y canallas fue la guerra en Afganistán. La respuesta americana no se hizo esperar; invadió el país donde se suponía estaban escondidos los ideólogos de Al Qaeda, en concreto, el cabecilla, Bin Laden, al cual finalmente dieron captura y muerte.

Volviendo la vista solamente unas semanas atrás, tras el abandono de las tropas del Tío Sam, los talibanes han conquistado la capital, Kabul, ejerciendo ya el poder. Hemos contemplado como miles de ciudadanos trataban de huír ante un futuro poco halagüeño que les esperaría quedándose en Afganistán bajo el yugo de esos nuevos gobernantes. Mientras, el mundo occidental trataba de evacuar a los expatriados y a aquellos nativos que habían colaborado con ellos durante los últimos años.

¿Y quiénes han sido los primeros en felicitar y dar la bienvenida a los talibanes?… Pues nada más ni nada menos que Hamás, sí, Hamás, la misma organización que está al frente de la Franja de Gaza desde hace quince años. Sí, son los mismos que tras ganar unas elecciones en ese territorio, se enzarzaron en una cruenta disputa contra sus contrincantes de Al Fatah. Ya no se han celebrado más elecciones, para qué, si unos no saben perder y otros no saben gestionar la victoria. Sí, son los mismos que han dilapidado las ingentes cantidades de dinero llegadas desde Europa, Qatar y otros donantes en adquisición de misiles para bombardear poblaciones israelíes y construir túneles con el objetivo de adentrarse en Israel para cometer actos terroristas. Los mismos que no dudan en utilizar a sus gentes como escudos humanos una vez que el ejército hebreo contesta los indiscriminados ataques que se llevan a cabo desde Gaza. Son los mismos que han desperdiciado la ocasión histórica de construir en ese territorio de poco más de 360 Kilómetros cuadrados el germen de un futuro estado palestino, con modernas infraestructuras -incluido el proyectado aeropuerto-, dotaciones educativas y sanitarias, que generarían la riqueza necesaria para favorecer la emancipación y el bienestar de su pueblo. 

Efectivamente. Hamás y los talibanes son el mismo veneno. Los primeros anhelan poder emular a los segundos. Son su ejemplo.

Quién en su sano juicio podría desear que estos individuos se apoderasen de las ciudades, pueblos y kibutzim israelíes … Imagínenselo unos segundos. Tendría que ser suficiente.

Pablo Veiga (Socio de AGAI-Asociación Galega de Amizade con Israel)

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