¿Continuará la solidaridad reinando en la sociedad israelí después de la guerra?

27 noviembre, 2023 ,
Foto: Fuerzas de Defensa de Israel

Dr. Israel Jamitovsky

Es público que a ocho semanas de producido el criminal ataque de Hamás contra la población israelí, la solidaridad en la sociedad israelí, afloró rápidamente y cobró proporciones inusitadas. Más aún, a medida que transcurrió la guerra, ella se acrecentó y se manifestó en numerosos organizaciones y colectivos sociales que emergieron de inmediato en  múltiples espacios, supliendo en buena manera el quehacer gubernamental. 

La iniciativa y movilización  fue espontánea e inmediata y continúa siendo  sin precedentes. Abarcó todos los colectivos, edades,  sectores y corrientes ideológicas. Cientos de comunidades surgieron inmediatamente por Google o por Whats App

Decenas de voluntarios trabajan en los campos supliendo a los trabajadores tailandeses, familias enteres  alojaron en sus hogares a personas extrañas, artistas recorrieron el país procurando entretener y acompañar a heridos o a colectivos que perdieron sus hogares, miles de personas han efectuado donaciones pecuniarias a colectivos que perdieron sus hogares o   su sustento. Familias ultraortodoxas cocinaron y enviaron alimentos a la población del sur del país. Dueños de restaurantes de Tel-Aviv proporcionaron gratuitamente alimentos a miles de soldados y a familias que tuvieron que evacuar sus hogares tanto en el norte como en el sur del país.

La población se movilizó a los efectos de coser,  cocinar, distribuir flores, así como hacerse presente en los entierros de las víctimas de la guerra o de la masacre de Hamás así como visitar y respaldar a las familias enlutadas en la primera semana de duelo acorde a la tradición judía. Juntos   venceremos se ha tornado en la consigna difundida en  múltiples espacios de Israel, incluidos sus medios de difusión.

En principio sorprendió la cohesión social y la rapidez con la que se produjo este proceso, habida cuenta de la fractura que se había registrado en la sociedad israelí por la controvertida y cuestionada reforma judicial promovida por el actual gobierno de Israel.

La solidaridad en tiempos de guerra o de agudas crisis sociales configura un fenómenos universal. Aún así, expertos señalan que en Israel, el fenómeno afloró con enorme rapidez y con  más intensidad  en relación  al mundo occidental, dado que en Israel  colectivos como la familia  así como la comunidad son muy sólidos, recuérdese que un 77% de la juventud israelí practica el voluntariado y otro tanto hace un apreciable número  de personas maduras, por todo lo cual puede explicar los ribetes que alcanzan la solidaridad en Israel.En cambio en sociedades occidentales en las cuales el énfasis recae en lo individual, en la autorrealización personal, con el valor de la familia tradicional debilitado así como las proporciones alarmantes y preocupantes que conlleva la soledad, la solidaridad en tiempo de crisis es mas débil.

¿Cómo mantenerla en tiempos normales?

Obviamente imposible esperar que el mismo grado de intensidad de solidaridad se despliegue en épocas normales y los expertos señalan que nada ocurrirá si en esta época asoma con menos intensidad. El mero hecho  que en Israel   una vez estallada la guerra la solidaridad aflorara desde las mismas bases, que fue    la propia sociedad civil la que promovió estos marcos y organizaciones permitiendo de tal modo soluciones rápidas y precisas ante los desafíos que emergieron sorteando por esta vía el escollo burocrático  así como  el desgaste de tiempo y especialmente energía  que conlleva,  por todo ello se hace acreedora por cierto a un justo reconocimiento e invita necesariamente a reflexionar acerca de este fenómeno.

Todo este procesó  se reflejó entre otros hechos-amén de los invocados precedentemente- en  como proporcionar equipamiento a familias que tuvieron que evacuar sus hogares y a soldados, en la erección de marcos educativos alternativos en los hoteles en los que se alojaban las familias evacuadas del sur y norte de Israel, en acompañar y respaldar en el tratamiento al que   se ven sometidos los núcleos afectados por el trauma y angustia a raíz de los procesos vividos.

Haciendo uso de un adecuado criterio y  ante la coyuntura creada,  la filantropía delegó  de inmediato dichas tareas en personas capacitadas pero a la vez decididamente comprometidas y motivadas como terapeutas, docentes y emprendedores sociales quienes respondieron de inmediato ante el desafío y  la coyuntura de emergencia. El aparato estatal quedó sencillamente relegado.

Especialistas en este espacio, señalan que si se  quiere continuar y ampliar este benemérito proceso, el estado amén de predicar con el ejemplo debe engendrar las condicionantes para que estos emprendimientos y comunidades estén en condiciones de  actuar y ampliar su despliegue. Cabe delegar competencias en estos colectivos  no sólo para sortear el escollo burocrático , la pérdida de tiempo y energías,  sino para acrecentar su presencia e influenciar principal y   esencialmente  en espacios locales, de tal suerte que los ciudadanos puedan acceder a todo el proceso de resoluciones que les conciernen y afectan directamente. Que mejor que desplegar solidaridad, vocación de servicio y compromiso en tiempos de paz.

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