Conectando los puntos estratégicos de la visita de Biden a Oriente Medio

Durante su próxima visita, Biden, planea formar una alianza de defensa regional en una conferencia regional en Yeda, Arabia Saudita.

Joe Biden Foto: Casa Blanca / Adam Schultz vía Flickr Dominio Público

Por el profesor Eytan Gilboa

La coalición incluirá a los Estados Unidos, Israel y una serie de países árabes, incluidos los estados del Golfo, Egipto, Jordania e Irak. En este sentido, Biden continúa con la política de Trump de los Acuerdos de Abraham.

Uno de los principales objetivos de la próxima visita del presidente estadounidense, Joe Biden, a Medio Oriente es fortalecer las alianzas estratégicas para contener a adversarios y aliados.

La visita de Biden sigue el patrón de los dos últimos presidentes estadounidenses: Barack Obama y Donald Trump: después de las guerras fallidas en Afganistán e Irak, Estados Unidos ya no puede funcionar como el único policía del mundo y busca una política exterior más aislacionista. Biden está rejuveneciendo las alianzas que Estados Unidos estableció para contener a la Unión Soviética al comienzo de la Guerra Fría: la OTAN en el ámbito atlántico, la Organización del Tratado del Sudeste Asiático (SEATO) en el Sudeste Asiático y el Pacto de Bagdad en el Medio Oriente.

Los tres presidentes estadounidenses han definido a China como el principal adversario de Estados Unidos por el control y la influencia en el ámbito internacional. Sin embargo, China también es un actor importante en la economía global y, por lo tanto, puede definirse como un “amienemigo” [frenemy] de los Estados Unidos. China es un socio en el ámbito económico y un rival en temas de seguridad. Trump eligió confrontar económicamente a China a través de guerras comerciales y aranceles elevados. Biden ha elegido una estrategia diferente.

En septiembre de 2021, Biden inició y estableció dos importantes alianzas de defensa relacionadas en Asia: AUKUS, la alianza de habla inglesa con Australia, Reino Unido y Estados Unidos, y Quad, con Estados Unidos, Australia, Japón e India. Estas alianzas fueron diseñadas para contener a China y cooperar estrechamente en diversas áreas militares y de seguridad. China sostuvo que las alianzas estaban dirigidas en su contra y las criticó duramente.

Durante su próxima visita, Biden planea formar una alianza de defensa regional en la conferencia regional en Yeda, Arabia Saudita. La coalición incluirá a los Estados Unidos, Israel y una serie de países árabes, incluidos los estados del Golfo, Egipto, Jordania e Irak. En este sentido, Biden continúa con la política de Trump de los Acuerdos de Abraham.

La nueva alianza pretende contener a Irán y, en una primera etapa, se basará en un sistema de defensa aérea contra misiles y drones de ataque iraníes y medidas de ciberseguridad. Biden podría tener éxito en mejorar las relaciones entre Israel y Arabia Saudita.

La visita de Biden pretende enviar dos mensajes: a pesar de la malograda retirada de Afganistán; Estados Unidos no tiene intenciones de abandonar Oriente Medio y seguirá participando en acontecimientos críticos. El segundo mensaje está destinado a Irán: existe otra última oportunidad para llegar a un acuerdo nuclear; si no, el precio será el cultivo y consolidación de una alianza de defensa regional en su contra.

El actor principal en la planeada alianza es Arabia Saudita, y no es casualidad que Biden la visite y que la conferencia fundacional se celebre allí. Biden revirtió por completo su política hacia Arabia Saudita. Él y sus colegas del Partido Demócrata, especialmente los que se hacen llamar progresistas, arremetieron contra el gobernante de facto de Arabia Saudita, el príncipe heredero Mohammed bin Salman, por su participación en el asesinato del periodista estadounidense Jamal Khashoggi y las violaciones de derechos humanos. Las críticas provocaron una grave crisis entre los dos países. La visita a Arabia Saudita tiene como objetivo lograr la reconciliación con el Príncipe Mohammed.

La razón principal del cambio de política hacia Arabia Saudita es la guerra en Ucrania y sus consecuencias económicas. Las sanciones contra Rusia provocaron un fuerte aumento en los precios del combustible, alcanzando un máximo histórico de más de 5 dólares por galón. La inflación alcanzó el 8,6%, la más alta en cuarenta años. Las tasas de interés y el costo de vida están aumentando considerablemente. La sombría situación económica aumenta las posibilidades de una victoria republicana en las elecciones intermedias de noviembre.

Biden decidió que la economía y las elecciones son más importantes que las consideraciones morales y las críticas que recibió del ala progresista. Pidió al Príncipe Mohammed que aumente la producción de petróleo para reducir la escasez causada por las sanciones contra Rusia. El líder saudita se negó y exigió un cambio en la política de Biden, incluida una peregrinación a Arabia Saudita.

China también aparece en el trasfondo de la construcción de la alianza estadounidense. En marzo de 2021, los ministros de Exteriores de Irán y China firmaron un acuerdo de cooperación estratégica de 25 años en Teherán. China se comprometió a invertir 400 mil millones de dólares en la industria energética de Irán a cambio de compras considerables de petróleo y gas a precios reducidos.

Las inversiones chinas están destinadas a descubrir y desarrollar campos de petróleo y gas y comprar productos petroquímicos. En los últimos años, China eludió las sanciones que Trump impuso a Irán y compró grandes cantidades de petróleo. El acuerdo permite a China desplegar alrededor de 5.000 efectivos de seguridad en Irán. En lo que respecta a Estados Unidos, la alianza de Medio Oriente también podría bloquear la penetración de China en Irán.

Durante la visita de Biden a la región, se realizará una cumbre en Zoom, a nivel de líderes, conectando las alianzas de Asia discutidas anteriormente con la nueva alianza regional de Medio Oriente. Esta alianza se llama I2U2, formada por dos países cuyos nombres comienzan con I, Israel e India, y dos cuyos nombres [en inglés] empiezan con U, Estados Unidos y Emiratos Árabes Unidos.

Se están produciendo cambios estratégicos tectónicos en el Medio Oriente, e Israel tiene un lugar central. La Casa Blanca anunció que la visita a Israel se produciría incluso si cae la coalición del primer ministro Naftali Bennett y el canciller Yair Lapid. En tiempos normales, Biden habría evitado una visita a Israel en este momento porque podría ser interpretado como una interferencia en la política israelí.

Pero Biden llega a Israel en un momento crítico con el estancamiento de las conversaciones nucleares con Irán y la producción de uranio enriquecido cercano al grado militar. La Agencia Internacional de Energía Atómica condenó a Irán por violar acuerdos. En respuesta, los iraníes apagaron las cámaras de vigilancia en sus sitios nucleares, creando una mayor ansiedad entre los aliados de EE. UU. sobre la política de Biden en Irán.

Los efectos de la guerra en Ucrania y las próximas elecciones al Congreso en los Estados Unidos no podían esperar a que se asentara la situación política interna israelí.

Fuente: JISS – The Jerusalem Institute for Strategy and Security

Compartir

#, #, #, #, #

Subscribirse
Notificarme de
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
Ver todos los comentarios
Telegram Aurora

Más sobre Diplomacia y Defensa