14 septiembre, 2021

Compañía Batsheva repone “Hora” de Naharin

Una de las obras más importantes de la compañía creada por Naharin en 2009. Once bailarines realizan ricos movimientos que son un encuentro con la banda de sonido arreglada por Isao Tomita.

Chiquita Levov

“Hora” creación de Ohad Naharín para la Compañía Batsheva, es una coreografía para bailarines que se hallan en escena con presencia notable y muy a mano para continuar con la danza, aunque parezca que están inmóviles. Cinco bailarines y 6 bailarinas que visten trajes diseñados en forma muy simple.

Los movimientos de esta pieza son muy ricos y significan un encuentro con la banda de sonido arreglada y editada por el músico japonés Isao Tomita, quien en 1974 fue el pionero de la música electrónica al lanzar “Snowflakes are Dancing” el álbum que revolucionó el campo de la programación musical.  Naharín lo conoció por primera vez cuando creó el “Bolero” en 2008 como director artístico de la compañía y como parte de la pieza Proyecto 5. En el Centro Suzanne Dellal el 26, 28 y 29.9.

Sobre la pieza se nos informa: “Al igual que Tomita, quien transmitió clásicos familiares a través del sintetizador y les creó una nueva vida, Naharín nos coloca entre lo familiar y lo extraño: «Hora» es una burbuja perenne fuera de tiempo y lugar. El verde es natural y sintético, constante y en constante cambio, y los cuerpos, primordiales y futuristas a la vez, buscan concebir un nuevo lenguaje a partir de citas familiares, pero también se alejan mucho de ellas. Atesoran en sus cuerpos la belleza de la lucha por mantener la separación dentro de la unión, crean folclore futurista mientras escriben un nuevo código de movimiento y luego formulan el código con el fin de explorar territorios de movimiento que anhelan la revelación”

En esta pieza Naharín y sus bailarines presentan una continua secuencia de situaciones y movimientos incesantes. Naharin comentó sobre la misma en ocasión de su estreno: “en el proceso de creación de Hora enfatizo la importancia de la trivialidad y la habilidad del ser humano de no tomarse las cosas demasiado en serio y, más que nada, la excitante combinación del virtuosismo de los bailarines que se une a su pasión por danza”. La banda sonora es de Maxim Warat, la iluminación por Bambi que trabaja con Naharín hace muchos años.

Volviendo al pasado, recordamos que el proceso creativo se realizó en un patio de recreo, sitio que de por si presenta sus propias reglas, comenzó con reuniones personales de los bailarines con Ohad Naharín que creó movimientos para cada bailarín por separado.

Naharin – Foto Levov

Después de un mes de trabajo, se reunieron todos los bailarines para realizar juntos la primera interpretación. La banda musical es de gran importancia en esta pieza.

Como ya informamos la música electrónica, a excepción de una pequeña pieza por Akida, es del músico japonés Isao Tomita y también obras musicales de compositores conocidos: Strauss, Ravel, Charles Hobbs, Debussy Mazursky, arregladas por Tomita.

Tomita usa como instrumento un sintetizador sobre el cual dice: «La música y el instrumento electrónicos son un fenómeno de los últimos cincuenta años. La aparición del primer sintetizador trajo una valiosa gama de colores adicionales a la música.

El sonido eléctrico no sólo crea un diccionario de motivos musicales completamente nuevos y otras ideas para organizar los sonidos, sino también una nueva orquestación. Es como un artista que no solo inventó un nuevo tipo de pintura, sino que además propuso pinceles y pigmentos diferentes para realizarla.”

Fotos: Illia Malnikov

Compartir

#

Más sobre Arte y Espectáculo