¿Coalición o elecciones 4.0?

Tras dos fallos en formar gobierno desde abril 2019, Israel llega polarizada a unas terceras elecciones consecutivas. Si analizamos el mapa político israelí, hoy en día la mayoría de los habitantes votan por cinco partidos que se consideran conservadores y derechistas (Likud, Yamina, Israel Beitenu, Yahadut Hatorá y Shás). Durante los últimos diez años estos […]

Foto: REUTERS/Ilia Yefimovich/dpa

Tras dos fallos en formar gobierno desde abril 2019, Israel llega polarizada a unas terceras elecciones consecutivas. Si analizamos el mapa político israelí, hoy en día la mayoría de los habitantes votan por cinco partidos que se consideran conservadores y derechistas (Likud, Yamina, Israel Beitenu, Yahadut Hatorá y Shás). Durante los últimos diez años estos partidos se sentaron juntos en un mismo gobierno, representado así al casi sesenta por ciento de la población. Considerando que está misma no haya caabiado sus posturas políticas, la pregunta es ¿por qué todo cambió de la noche a la mañana? La respuesta la tiene el líder de Israel Beitenu, Avigdor Liberman.

Están los que creen que la crisis política en Israel empezó por los problemas judiciales del actual primer ministro Benjamín Netanyahu, culpado por tres casos de corrupción y abuso de confianza, pero si revisamos el historial de Avigdor Liberman descubriremos una táctica política que se repite una y otra vez y al parecer funciona.

Desde el 2001 hasta el 2018 Liberman renunció ocho veces desafiando así a los gobiernos de centro derecha de Ariel Sharón, Ehud Olmert y por supuesto al de Netanyahu. En noviembre de 2018 Liberman anunció públicamente su renuncia, como ministro de Defensa debilitando al gobierno y en abril de 2019 negó ser parte de una nueva coalición de derecha. Estos actos dejaron en descubierto que Liberman busca sacar del juego a Benjamín Netanyahu, sin importar el precio que pueda pagar el país.

En las últimas elecciones los resultados le favorecieron a Liberman para controlar el tablero de ajedrez, ya que sus ocho puestos en el parlamento le deban suficiente poder para elegir con que bando formar gobierno (derecha o centro izquierda). Por su parte, para no perder el apoyo de su público les exigió a ambos bandos que se sentaran en un gobierno de unión nacional, sabiendo que esa posibilidad no era viable.

En estas elecciones, Netanyahu aprendió la lección de dejar de confiar en los votos de Liberman y está a tres mandatos (tres sillas en el parlamento) de conseguir una victoria para poder formar gobierno de derecha junto con los partidos religiosos y ortodoxos. Si no hay una clara victoria, el poder seguirá en las manos del líder de Israel Beitenu y al parecer Israel seguirá en la misma crisis política que lo llevará a las cuartas elecciones consecutivas.

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