Aún no hay final

4 marzo, 2024 , ,
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Bienvenidos, muerte, ataud, tumba. Bienvenidos, sangre derramada, carne calcinada. ¡Venid, venid, entrad! (Janoj Levin)

Dra. Bejla Rubin

¿Cómo se genera el Mal? El siempre está ahí, agazapado, a la espera que le den permiso, una oportunidad, una vez más, y sale, se continúa con total naturalidad, y muestra sus garras, esa bestialidad entrañable y lo vuelca con total naturalidad en sus obrares racistas, el odio al extranjero, el rechazo a lo judío, pero éstos son tan sólo sus signos superficiales, lo que importa es su origen ancestral, amasado desde las entrañas, venido de lejos, transmitido a través de las generaciones y hete aquí, que de la nada, surge, da a ver su cara más ominosa y con técnicas perfeccionadas, y tenemos así a un Hamás renovado, que nos ataca por sorpresa, mostrando una maldad nunca antes vista por el pueblo árabe, pero que podemos conjeturar que ha aprendido detenidamente las formas crueles y criminales venidas del nazismo, con la diferencia que estos brutos ni se molestan en utilizar eufemismos, su vocabulario y sus actos son frontales, despiadados, sin ambages, sádicos y que dan así la oportunidad para que los antisemitas, hasta ahora silenciosos, reciban sus masacres con regocijo, aplaudiendo el hecho de que quedarán menos judíos en “su mundo”. Pero la paradoja sería ¿y si se acabasen sus judíos en quiénes pondrían sus odios, sus frustraciones, sus envidias, esos a quienes culpan de ser los comerciantes usureros, los dueños de la economía mundial y su debacle?

Así que no exterminen a todos, los necesitamos para seguir injuriándolos, avergonzándolos, discriminándolos, maldiciéndolos y, sobre todo, culpándolos de todas las atrocidades de la humanidad. Otrora eran los responsables de las pestes, enfermedades, epidemias, de usar la sangre de los niños para elaborar la matzá. Y con el nazismo pasaron a ser los ladrones y expropiadores de las bancas de la Nación aria, pura, católica, donde el vil judío osó crucificar a su Dios, no teniendo en cuenta que con esa cruz les daríamos un Dios y el padre de una nueva religión.

Y no hay guerra más feroz que aquella sostenida entre fráteres. Salen a la luz las envidias infantiles, las rivalidades por ser reconocido cual el dilecto del padre. Isaac hijo de Abraham es puesto a prueba frente a Dios para dar cuenta cuánto se lo amaba, el dilecto de este padre y no su otro hijo tenido con Hagar, Ismael, su medio hermano. Jacov, dilecto de Isaac, en lugar de Esau, el que vende su promigenitura por un plato de lentejas. Jesús, el judío de Nazaret, el que se opuso a los fariseos en las puertas del Templo de Jerusalén, será sacrificado en la cruz donde sus últimas palabras serán Padre me abandonaste. Tenemos así que todos estos personajes bíblicos comparten el mismo origen semita, descendientes de Abraham el patriarca que abandona a su propio padre en pos de buscar su propio camino, una nueva religión monoteísta y se encamina a la tierra Prometida, que es hoy nuestro Eretz Israel, fundada y concebida desde tiempo inmemoriales.

Y cada uno de estos líderes amara a su propio Dios: Yahve, Jesús, Alá. Y pareciera que cada uno de ellos hace las mayores proezas para ser amado y reconocido por su Dios, siendo las ofrendas más crueles y despiadadas en aras de su amor, en busca de su aceptación, y las vemos ejecutar sin miramientos por Hamás en busca del amor a Alá, y desde esa excusa se autorizan a realizar los actos más brutales en continuidad con lo establecido y aprendido y jamás perdonado de la Shoá: la matanza de criaturas, la violación de jovencitas, la mutilación de miembros de jóvenes hombres y mujeres, la masacre de civiles, en fin, y tal como lo acontecido en Europa donde el mundo gentil soslayó la mirada, hoy el mundo antisemita aplaude y autoriza esta nueva masacre, total que importa cuando de sangre judía se trata.

Ah los dioses y sus malditas religiones. Tenemos a nuestros queridos zánganos, religiosos que son una fábrica de fabricar hijos “pru urebu” y llenad la tierra de vuestra simiente, total no hacen de carne de cañón cual los hijos, soldados, criaturas de las familias laicas que dan su vida por defender a la Patria. Y los árabes, otra fábrica de llenar el vientre de sus mujeres, y así tener hijos a inmolarse por amor a Alá, que los habrá de esperar en el paraíso con la promesa de recibirlos con sus mil vírgenes. Y los cristianos piadosos, austeros, cínicos, que ponen la otra mejilla pero que gozan con fruición cuando contabilizan a un judío menos, cómplice y culpable de matar a su Cristo.

¿Mundo, a dónde vas? ¿Quo Vadis? A olvidar para así tener la excusa de volver a masacrar al impío judío una y otra vez, a alimentar con esa “carroña”su insaciable maldad. Y esta vez Israel no tendrá consuelo, y errarán desquiciadas sus madres despojadas de sus hijos, sus soldados, sus bebés. Y otra vez la Shoá, y otra vez el mundo calla, y otra vez Israel duela por sus hijos muertos.

Y en cada movimiento donde Israel defiende su soberanía, sus fronteras, acontece la vileza del eterno antisemita nominando a esta defensa un holocausto del pueblo árabe, y con esa nominación se banaliza la Shoá y a sus muertos dado que esa masacre ha sido única, inaudita en la historia de la humanidad y comparándola con el presente es humillar la memoria, tanto de los seis millones de muertos, como la de sus sobrevivientes, únicas víctimas de tal barbaridad.

Hermanos masacrados por Hamás, Z¨L. No serán olvidados. Amén de aquí a la Eternidad. 

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