Atentados en Israel. Reflexión.

"Quien es piadoso con los crueles, acaba por ser cruel con los piadosos". Talmud.

Monumento a las víctimas del terrorismo en Israel – Foto: Wikipedia – CC BY-SA 3.0

Dr. Natalio Daitch                   

Terror urbano.

Los últimos y terribles atentados en Hedera, Beer Sheva y Bnei Brak, motivan una nueva reflexión. Dado que han sido atentados letales, aunque sus perpetradores han sido neutralizados.

Para este judío de la diáspora llama profundamente la atención, que la mayoría, o puede que todos los terroristas, ya se encontraban fichados por la policía, y habían purgado cárcel por diversos atentados.

Y este punto, más allá de lo legal, nos mueve a pensar, si Israel no debería tomar medidas mucho más severas con estos individuos, que ya tienen su cerebro licuado por el odio, e intoxicados desde pequeños, con el único fin de asesinar judíos, apenas le den la oportunidad de poder llevarlo a la práctica.


Programar. Significado.

Viviendo en los tiempos de la informática, tengo el viejo hábito de acudir al diccionario, y allí encuentro significados varios y distintas acepciones para aclarar palabras y poder entender la cuestión en profundidad.

Y por este sendero, la palabra «Programar» se explica como: «dar las instrucciones necesarias a una máquina o un aparato para que pueda realizar su función de manera automática».

Para concluir este bloque, viendo los videos, no cabe duda que los asesinos son entrenados, asistidos, y preparados o programados mentalmente como máquinas de aniquilación de judíos.

Esto exige tiempo, apoyo dinerario, sostén y la provisión de armas de fuego para matar hebreos.


Similitudes.

Recuerdo en argentina, durante los años 1976-1983, durante la dictadura militar, hubo gestiones, y creo que 200 jóvenes judíos fueron deportados a Israel, a los fines de no ser desaparecidos en estas tierras por su participación en diversas actividades subversivas y guerrilleras. 

Luego, pude enterarme, que muchos de estos «jóvenes idealistas», salvados por un acuerdo entre Israel y los militares argentinos, arribados a la Mediná, ocasionaron muchos de ellos dolores de cabeza a su nuevo país de hospedaje, ya que se dedicaron a conectarse y apoyar a los árabes-palestinos provocando mayores complicaciones a sus frustrados salvadores.

Resulta evidente que mudaron de país, pero su cerebro ya estaba intoxicado y pletórico de un libreto violento, muy difícil de modificar. Para finalizar, muchos de ellos fueron expulsados de Israel y terminan en países de Europa y otras latitudes.


Reflexión final.

Israel, y eso compete a los judíos israelíes debería solicitar, sea el gobierno o la propia gente, medidas legales mucho más severas, para aquellos árabes-palestinos marcados como terroristas o involucrados en dichas actividades.

Resulta evidente que la reclusión no es suficiente, y puede que se debería recurrir a la deportación o expulsión a otros países árabes o musulmanes.

Israel se encuentra arrinconada, entre respetar este sistema judicial y democrático, que al final termina liberando a futuros y potenciales asesinos, o, por el contrario, motorizar cambios legales con leyes de mayor dureza, que pueden incluir de quita de la ciudadanía (de tratarse de árabes-israelíes) y expulsión a otros países dispuestos ellos a darles hospedaje. Reitero, es un tópico de seguridad nacional.

Aquí se trata de aplicar medidas no muy simpáticas, pero lo que está en juego es prevenir futuros atentados (lo máximo que sea posible), y como dice la cita inicial del Talmud, proteger a los piadosos de las manos de los crueles.

El caso de Israel es excepcional, ya que a estos malvados no les interesa asesinar y morir en el intento.

Para concluir, la ley judía que dice: «Haba lorgueja hashken  l’hargo» (Deuteronomio 22:26) que significa que: «si alguien está viniendo a matarte, levántate contra él y mátalo primero». Aquel que no respeta la vida ajena, dispensa al judío del «no matarás». En definitiva, si alguien viene a matar a un tercero, tu estas obligado a matar al asesino para salvar a su víctima. Eso fue lo que hicieron los judíos en Purim. Colgar al malvado Amán de un árbol no resulto suficiente, el amalequita tenía muchos seguidores dispuestos a concretar la matanza. Los judíos se adelantaron y se salvaron.

Y si Israel no está dispuesto a tomar medidas concretas y de mayor dureza, deberá adaptarse a esta nueva modalidad de recoger cadáveres, en atentados que se caracterizan por un mayor poder de fuego. Los asesinos no valoran sus propias vidas, son muchos y se encuentran dispuestos a la tarea (máquinas programadas para matar israelitas). En cierto aspecto, su crueldad y decisión de derramar sangre judía, ha superado ampliamente a la de los esbirros nazis durante la Shoá.

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