Acontecimientos inauditos

Beatriz W. de Rittigstein Hace unos días, Israel fue sacudido por tres ataques terroristas. El primero de este ciclo fue el 22 de marzo, un beduino israelí afín a ISIS, causó la muerte de 4 personas en un ataque con cuchillo y atropello en la sureña Beer Sheva.  El 27 de marzo, 2 árabes israelíes, […]

Beatriz W. de Rittigstein

Hace unos días, Israel fue sacudido por tres ataques terroristas. El primero de este ciclo fue el 22 de marzo, un beduino israelí afín a ISIS, causó la muerte de 4 personas en un ataque con cuchillo y atropello en la sureña Beer Sheva.  El 27 de marzo, 2 árabes israelíes, auto adoctrinados por ISIS mediante las redes sociales, mataron a 2 policías de frontera en Hedera, al norte del país. El 29 de marzo, un palestino, armado con un rifle M16, abrió fuego contra transeúntes en Bnei Brak, cercana a Tel Aviv, dejando 5 muertos. Luego, hubo otros intentos que fueron frustrados por las fuerzas de seguridad israelíes o por ciudadanos comunes.

En esos mismos días y conmemorando un evento de protesta anual: el Día de la Tierra, hubo una manifestación pro palestinos en Manhattan, la cual marchó por el centro de la ciudad, deteniéndose en las oficinas de organismos vinculados a Israel, como Amigos de las FDI. Corearon lemas tales: “Del río al mar, Palestina libre”, “No queremos dos estados”, “el Estado de Israel debe irse”.

Esos lemas muestran lo que Hamás desde sus inicios, con su carta fundacional propugna: la destrucción de Israel y sobre sus ruinas construir el “califato palestino” y precisamente eso significa “Del río al mar”. Fatah, pese a los acuerdos de Oslo que no trajeron calma, no es una contraparte negociadora, pues muestra que, con su atávica dirigencia, ello no es posible y por citar un ejemplo de los tantos que hay: Mahmud Abbás, jefe de Fatah y presidente de la Autoridad Palestina, paga sueldos a los terroristas que perpetran ataques en Israel.

La presente situación despierta temores de una espiral de violencia, especialmente durante Ramadán, en el que crecen las tensiones. Para los israelíes, intifada, que significa levantamiento en árabe, evoca recuerdos de una ola de ataques suicidas a principios de la década de 2000, con la que asesinaron a cientos de israelíes. En los 3 ataques recientes, los terroristas no respondían a un mando, más bien fueron iniciativas propias. El pueblo palestino sigue atrapado en una parálisis con su liderazgo destructivo y sin renovación ni un proceso progresivo entre ellos o con Israel. Adicionalmente, el mundo árabe está evolucionando, ha llegado a acuerdos con Israel, más allá del caos palestino.

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