27 abril, 2020

Abre el primer juicio por crímenes de lesa humanidad contra el régimen sirio

La Justicia alemana abrió el proceso contra Anwar Raslan, ex alto cargo de los servicios secretos sirios, en el primer juicio del mundo por crímenes de lesa humanidad contra miembros del régimen del presidente de Siria, Bashar al Assad. Basado en el principio de Justicia universal, al que Alemania se adhirió en 2002, el proceso […]

Bashar Assad Foto: Kremlin.ru Wikimedia CC BY 4.0

La Justicia alemana abrió el proceso contra Anwar Raslan, ex alto cargo de los servicios secretos sirios, en el primer juicio del mundo por crímenes de lesa humanidad contra miembros del régimen del presidente de Siria, Bashar al Assad.

Basado en el principio de Justicia universal, al que Alemania se adhirió en 2002, el proceso supone un antes y un después en la búsqueda de rendición de cuentas que demandan gobiernos y activistas por los abusos cometidos por el régimen sirio durante la guerra civil que asuela ese país desde 2011.

«Este proceso tiene un considerable significado a nivel mundial. Es el inicio de la investigación sistemática de los crímenes del régimen de Assad», aseguró en un comunicado el secretario general del Centro Europeo de Derechos Humanos y Constitucionales (ECCHR), Wolfgang Kaleck.

Amnistía internacional calificó de «histórico» este proceso -con 24 sesiones programadas hasta mediados de agosto-, de un «hito en la lucha contra la impunidad de las mayores violaciones de los derechos humanos en Siria».

58 ASESINATOS, 4.000 TORTURADOS

La Fiscalía Federal acusa a Raslan -y a Eyad Alghareib, otro alto miembro del Muhabarat (inteligencia militar)- de «crímenes contra la humanidad» por sus respectivos papeles dentro del aparato represor sirio.

Contra Raslan se han presentado 58 cargos por asesinato. Ése es el número de personas que según la fiscalía alemana murieron al ser torturados en la prisión de Al Jatib, en Damasco, entre abril de 2011 y septiembre de 2012, cuando Raslan era su responsable militar.

En ese período unos 4.000 disidentes políticos fueron encarcelados y torturados en esas instalaciones por los subordinados de Raslam. La Fiscalía Federal describió palizas con porras, cables y látigos, descargas eléctricas y prisioneros «colgados del techo por las muñecas, con tan sólo los dedos de los pies tocando el suelo».

«Como responsable de la unidad de investigación (251, nombre de su departamento o División Al Jatib), el acusado determinó y supervisó los procesos operativos de la prisión, incluido el uso sistemático y brutal de la tortura», argumentó la acusación pública.

Alghareib, por su parte, está acusado de complicidad en esos mismos 58 presuntos asesinatos.

La persecución penal es «importante para los supervivientes», agregó Kaleck, pero también para «los familiares de los muertos en la cárcel y para los aún encarcelados».

Es asimismo un acicate para «otros procesos» en «otras instancias», en «el mundo árabe o también a nivel internacional», en la persecución de las violaciones de los derechos humanos.

GENERAL, OPOSITOR Y PETICIONARIO DE ASILO

La Justicia alemana empezó a investigar a Raslan después de que varias de sus presunta víctimas, ya como peticionarios de asilo en Alemania, lo viesen en Berlín e informasen a las autoridades.

Allí había llegado en 2014, tras abandonar Siria en 2012 y asumir durante un par de años un relevante y discutido papel en la oposición siria a Assad en el exilio. En una ocasión participó en las frustradas conversaciones de paz en Ginebra.

A Berlín llegó, junto a su familia, con un visado obtenido en la embajada alemana de Omán, y solicitó asilo antes de que comenzase la crisis de los refugiados. En la capital alemana contactó con las fuerzas de seguridad del país, les aporto datos de inteligencia sobre el régimen sirio y describió su papel en la oposición. Su detención no se produjo hasta febrero del año pasado.

El Muharabat es, según los expertos, la columna vertebral del régimen de Damasco desde la revolución de 1963. En 2011, cuando prendió en Siria la primavera árabe, este servicio secreto se convirtió en un pilar clave de la represión contra la insurgencia y los disidentes políticos.

Organizaciones como Human Rights Watch (HRW) o Amnistía Internacional han denunciado desapariciones forzosas y torturas a través de testimonios de supervivientes que describen «abusos espeluznantes» y «condiciones inhumanas» en las prisiones sirias.

Distintos colectivos coinciden en elevar a más de 100.000 el número de desaparecidos en Siria y en más de 14.000 los torturados por el régimen.

Según Naciones Unidas los nueve años de guerra civil en Siria han dejado una «devastación sin precedentes» y un «sufrimiento indescriptible», con más de cinco millones de refugiados y seis millones de desplazados internos. Organizaciones de derechos humanos sirias calculan que los muertos superan el medio millón. EFE

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