13 septiembre, 2021

2021: el mundo está loco, loco, loco

Han transcurrido vente años desde el ataque a Wall Trade Center. Un evento que socavó las bases del poderío americano, y el de todas las naciones.

Columnas de humo salen de las torres del World Trade Center en el Bajo Manhattan, ciudad de Nueva York, después de que un Boeing 767 golpeara cada torre durante los ataques del 11 de septiembre 2001 – Foto: Wikipedia – CC BY 2.0

Elías Farache S.

Unos aventureros, con el ingenio suficiente para realizar una hábil maniobra, y la determinación de morir matando, nos pusieron a todos contra la pared. El mundo ha cambiado drásticamente desde entonces, y los cambios no han sido para bien.

La mayoría de los países del mundo adoptaron protocolos de seguridad en todo lo referente a viajes, transacciones bancarias y movimientos de personas. La intención de evitar atentados es loable, la consecuencia es una tremenda incomodidad para las personas de bien. Las mismas que ven afectadas sus rutinas y sus quehaceres, siendo tratados como sospechosos habituales.

Lo anterior es incómodo. Lo más grave es el caso de países, grupos ideológicos y causas de fines inconfesables, que se hacen del mecanismo del terror para imponer sus agendas, bien sea mediante acciones ciertas o por amenazas muy creíbles.  El grueso de naciones decentes, de gobiernos serios y de poblaciones inocentes, son rehenes de unos cuantos desadaptados que son más temidos que combatidos.

Luego de dos décadas de los trágicos acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, no se puede decir que el mundo está más seguro. Se puede afirmar que está más asustado. Enfrentar el terrorismo es muy difícil, enfrentar el terrorismo suicida constituye un imposible. Algunos gobernantes terminaron entendiendo mejor las dificultades de Israel en la lucha contra sus adversarios, pero esto es una especie de beneficio colateral. El verdadero objetivo de erradicar amenazas terroristas, de no ser víctimas del chantaje, no ha sido logrado.

En un mundo comunicado en tiempo real, todos saben lo que pasa en todas partes. En ese mismo mundo, se sientan en más de un foro los protagonistas de los desmanes del terrorismo con sus potenciales víctimas, los negociadores de turno y los medios de prensa. La impunidad es evidente. Ocurren eventos violentos, se sospecha y se tiene certeza de los autores intelectuales y materiales. Pero no pasa nada. Es el ciudadano común, la persona decente, la víctima probable, quien es sometida al escrutinio y los controles bastante invasivos.

Existen crímenes que están impunes. El de la AMIA en Argentina es uno de ellos. Los presuntos culpables, algunos sancionados, gozan de libertad y están en funciones de gobierno. El tema de la carrera nuclear de Irán es algo delicado, no muy bien enfrentado por los responsables de mantener un mundo relativamente pacífico. La salida americana de Afganistán no ha sido lo más agradable que se pueda decir.

En unos días, en la sede de las Naciones Unidas, se darán cita los gobernantes y representantes de casi todos los países. Se darán discursos, se estrecharán las manos unos y otros. Mientras, el mundo que alberga a todos sufre de los rigores del terrorismo, la violencia, la injusticia. Todos saben quién es cada uno, la diferencia entre el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto es evidente. Pero es más evidente el silencio, la complicidad cómoda y el dejar hacer.

Sí, en el 2021, a los veinte años de una agresión terrorista y flagrante, después de muchas medidas puntales, podemos decir que el mundo parece loco. O está loco.

[email protected]

Compartir

#, #, #

Más sobre Opinión