Un film de gran calidad

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Baesh ubamaim (Hell or Highwater, EEUU, 2016). Dirección: David Mackenzie. Guión: Taylor Sheridan. Fotografía: Giles Nuttgens. Actores: Ben Foster (Tanner Howard), Chris Pine (Toby Howard), Jeff Bridges (Marcus Hamilton), Gil Birmingham (Alberto Parker) y otros

El film fue presentado en Cannes en la sección “Una cierta mirada” y fue muy bien recibida por el selecto público de ese tipo de eventos. Chris Pine y Ben Foster encarnan una pareja de hermanos separados que se juntan por una necesidad apremiante, siendo el otro personaje principal el que interpreta el gran Jeff Bridges, un policía de edad a punto de retirarse.
Los hermanos están en el lado opuesto de la ley, son Toby y Tanner que han crecido en la pobreza de una hacienda de ganado que estaba en decaída hasta tiempos inmemoriales desde su punto de vista. Tanner ha salido de la cárcel y ha quedado ausente todo el año después de su liberación mientras su madre se estaba muriendo.
Del lado de la ley está el susodicho policía guardabosques (ranger) Marcus Hamilton y su asistente Alberto que aguanta los insultos en tono de chanza de su jefe respecto a su origen, mezcla de indio y mexicano. En realidad es una historia de vaqueros e indios, que en su tiempo eran los reyes de la planicie y que han caído en la casi extinción, los Comanches eran dueños de la región.
Mientras Tanner estaba en la cárcel, el rancho de la familia se estaba hundiendo en deudas con el peligro de ejecución de la hipoteca por no pagar las deudas, algo que sucede con frecuencia en la región asolada por la miseria. Toby se ha divorciado y se entera que hay petróleo en su terreno y entonces urde un plan para pagar la hipoteca y los impuestos. Eso le permitiría poner el rancho en fideicomiso, está divorciado y ellos viven con su amargada ex esposa.
Para poner el plan en marcha Toby le pide ayuda a Tanner para ejecutar una serie de robos a Bancos, en pequeñas sucursales en las mañanas tomando de las cajas sólo billetes de menor valor para impedir que alguien pueda seguir su rastro, es una manera metódica de robar sólo dinero del Banco.
Toby y Tanner cubiertos con máscaras de esquí hacen sus irrupciones violentas sin atentar contra clientes que se apersonan al Banco. Robo de bancos es robo de bancos y ahí es donde entra en la trama el tercer personaje ya mencionado. Se ha hablado de sus chanzas a su ayudante que lo acompaña pero no se trata de racismo. Los indios en general son un factor en lo que retrata el film. Luego de juntar sumas no excesivamente grandes pero que podrían llamar la atención, Toby ha concebido un plan para este problema. Ellos suelen pasar al Estado de Oklahoma para blanquear el dinero que han robado, lo hacen en casinos y casas de juegos que dirigen justamente indios americanos.
Esa parte del film es notable por la cantidad de figuras típicas que presenta, se trate de una camarera a la que Toby le cae bien y este le deja una suculenta propina, algunos viejos sentados en un bar que comentan a Marcus lo que han visto y de paso la camarera que se niega a entregar el dinero que ha recibido que él juzga necesario examinar como evidencia.
Ellos efectúan los robos con otro vehículo cada vez, hasta entierran a uno en un pozo. Claro que Marcus debe detenerlos pero hay una cierta ambivalencia en el film, él sabe que tiene que efectuar su trabajo como hombre de la ley pero no desconoce las razones que llevan a los hermanos a cometer sus fechorías. A él también le toca toparse con tipos extraños como la seca dueña del restaurante que sólo tiene como menú un bife y que no de determinada manera porque esto es lo que tiene para ofrecer.
En muchas ocasiones un humor seco y parco hace su aparición, como parte del espectáculo y se pasa a otra cosa. El cineasta con la colaboración del fotógrafo excelentemente documentan el panorama y los pequeños pueblos donde tiene lugar la película. También combina idóneamente las escenas tranquilas con las de explosiones de violencia que van en crescendo hacia el final que depara una notable y no previsible sorpresa.
Es una especie de western de nuestros tiempos que Mackenzie dirige con sobriedad y profundidad dejando flotando una especie de ambivalencia moral, algo que pareciera divorciado de la actualidad americana pero no deja de tener alusiones al asunto de las armas, ayudado por un guión adecuado de Sheridan. Es de señalar la buena actuación del elenco, tanto Pine como Foster de un lado de la ley como Bridges del otro. Un tema de esencia clásica pero al mismo tiempo la subvierte para no limitarse. ■

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