Un enfoque original de una familia

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Captain fantastic (EE.UU., 2016). Dirección y guión: Matt Ross. Fotografía: Stephane Fontaine. Actores: Viggo Mortensen (Ben), George MacKay (Bo), Trin Miller (Leslie), Steve Zahn (Dave), Kathrn Hahn (Harper), Frank Langella (Jack), Ann Dowd (Abigail) y otros

Una pareja contracultural decide dejar el capitalismo, ignoran las navidades pero celebran el día de Noam Chomsky, el gran lingüista. Van a criar a sus seis hijos en la naturaleza. Pero cuando mamá comete suicidio, un punto de inflexión en un supuesto cuento de hadas, ahí empieza el drama familiar exponiendo los pros y los contras de esta crianza no convencional. Es de señalar que las actuaciones de los jóvenes son impresionantes, mientras el rol principal recae en el padre, una suerte de patriarca, Ben.
La madre ha muerto, les comunica a sus hijos esa noticia, hablando de una forma directa y sin tapujos, algo bastante poco frecuente en las relaciones de padres americanos con sus hijos. Esa es su manera, los trata como jóvenes adultos, respetando su inteligencia en cada ocasión, como en la visita a sus tíos más convencionales, Dave y Harper, cuyos hijos están pegados a sus teléfonos celulares.
Cierto es que los hijos de Ben no saben de la actualidad y de chismes, pero como resultado de su riguroso aprendizaje casero, pueden conversar sobre un amplio registro de temas, como por ejemplo la constitución y cosas de las cuales los hijos de los tíos no tienen ni idea. Han recibido una educación de sobrevivencia en la naturaleza agreste, saben autodefensa, escaladas extremas sobre rocas y todo lo que concierne a la reproducción humana.
La expresión en la cara del más joven es impagable en una escena en la que todos reciben regalos. Sus hermanos reciben cada uno un cuchillo de caza pero el chico de seis años de edad recibe un ejemplar del libro, “El placer del Sexo”. Es un momento revelador, superado únicamente por una serie de preguntas para la chica que ha decidido adelantar en su lectura y leer Lolita, que ella analiza con la perspicacia y el saber de, si se quiere, un crítico profesional.
Por un lado Ben ha criado a sus hijos como seres inteligentes y respetuosos, pero su falla es protegerlos a su propia manera, reteniendo cómo interactuar con otros cuando acaso ellos decidan dejar la vida bohemia en los bosques. Es como si no hubiera tomado en cuenta la vida adulta, por ejemplo dándoles nombres tan únicos de tal manera que parecen sacados del Señor de los Anillos. Tales como Bodevan, Nai, Rellian, Zaja, Kielyr y Vespyr. Están pensados para reflejar sus respectivas personalidades pero sin duda les crearán dificultades previsibles cuando pasen a integrar la sociedad civilizada, por así decirlo.
Con la muerte de Leslie, llega el momento de afrontar el mundo real, más temprano de lo esperado por Ben, no son momentos agradables los que les esperan. El desafío para asimilarse es el más pronunciado para Bodevan, para quien Ben ha organizado una especie de rito de iniciación. Bo traiciona a su padre enviando solicitudes a una serie de universidades alentado por su madre. Cuando el joven conoce a una hermosa rubia en un campamento, se da cuenta de las emociones descriptas en los libros pero pasa vergüenza al proponerle inmediatamente matrimonio luego del primer beso. Hay por supuesto escenas graciosas como cuando el desvergonzado Ben luce su cuerpo desnudo en ocasiones poco propicias.
Obviamente hay un choque con el padre de Leslie, Jack, cuyo carácter dominador es opuesto al tolerante de su esposa, Abigal. El problema de Jack es con la educación que les da su yerno a sus nietos, algo no del todo desdeñable. Está determinado a darle a su hija un funeral correcto. Haciendo eso no sólo ignora la última voluntad de Leslie, sino que ejerciendo un control excesivo obliga a Ben a llevar su autobús a Nueva México para la confrontación que éste esperaba evitar. Ross no le escapa a la sentimentalidad de la manera que muchos directores lo hacen poniendo un alto de ironía o sarcasmo, que son las lamentables tendencias del cine independiente.
Como se ha dicho, Ben ha cortado los lazos que conectan a la familia con el resto del mundo, tan es así que sólo unos días después cuando tiene ocasión de usar el teléfono más cercano, se entera de lo ocurrido a su esposa, Leslie. Ross ha logrado formar un elenco notable, especialmente los chicos que dan buenas interpretaciones a sus diferentes personajes. Langella es, como habitualmente feroz con su retrato del abuelo. Mortensen es un versátil y excelente actor, su confrontación con Langella es fascinante. No deja de haber altibajos hacia el final del film pero ofrece momentos poderosos que compensan sus tropiezos ■

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