Un enfermo terminal su amigo y su perro

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Truman (España, 2015). Dirección: Cesc Gay. Guión: Cesc Gay, Tomás Aragay. Fotografía: Andreu Rebes. Actores: Ricardo Darín (Julián), Javier Cámara (Tomás), Dolores Fonzi (Paula), Eduard Fernández (Luis), Alex Brendemuhl (veterinario), Pedro Casablanc (médic) y otros.
Este film se proyectará aquí probablemente la semana que viene, de todos modos lo precede una cantidad significativa de premios, cinco Goyas, el Oscar español, Concha de Plata en el Festival de San Sebastián para Darín y Cámara ex aequo para la actuación masculina, para mencionar los importantes. El film empieza con un panorama helado, nieve por doquier, tal vez un preludio agorero a lo que vendrá.
22cineTomás, es de Canadá, se despide de su familia y se embarca al viaje que lo llevará a Madrid, a ver a su amigo Julián con el cual llevan años de separación, él se ha afincado en Canadá y Julián en Madrid, actor de teatro, un papel que le va muy bien a Darín.
Tomás no ha anunciado su visita que ha de durar cuatro días y por supuesto es una sorpresa para Julián que no se lo esperaba. Julián, enfermo terminal de cáncer de pulmón con metástasis extendida. Tiene la sospecha no infundada de que Tomás viene a convencerlo de que reasuma el tratamiento de quimioterapia que se propone abandonar, pero por ahora no surge el tema.
El perro de Julián que le da el título a la cinta es Truman, una especie de Boxer que de alguna manera es el familiar más íntimo del protagonista y cuya suerte, más que la suya propia, le preocupa profundamente. Tomás antes de aparecer en lo de Julián se ha hospedado en un hotel cercano. Acompaña a Julián en todas sus gestiones y así por ejemplo la primera es una visita al veterinario.
Julián está ansioso por saber cómo tomará Truman su ausencia, cómo se adaptaría a una familia adoptiva, si sufrirá, si extrañará. Por supuesto el veterinario no tiene respuestas precisas y trata de la mejor manera de tranquilizarlo. Las conversaciones de Tomás y Julián en diferentes cafeterías y bares no carecen de humor, éste le dice que lo que ha aprendido de aquél es su generosidad, da amor y no pide nada a cambio.
Julián quiere saber si por su parte Tomás ha aprendido algo de él y la respuesta que se hace esperar es que Julián es valiente. En realidad esa condición de tener el tiempo limitado ha limado asperezas y lo ha convertido en más tolerante. Nota con pesar que los amigos se alejan y tratan de evitarlo porque no saben cómo actuar y además acaso exista un cierto temor subliminal de contagio.
En una escena en un café, Julián le comenta que una pareja de amigos a los que ha saludado con la mano, no se dan por enterados pese a que seguramente lo han visto, a raíz de esto se acerca a la mesa donde se han sentado y les comenta con humor amargo esa su actitud haciendo caso omiso de las protestas de ambos.
En otra ocasión Julián no quiere que lo vea alguien a quien ha hecho daño, ha tenido una relación con su esposa y ha provocado el divorcio, pero es justamente el hombre quien se le aproxima y lo saluda sin reproches, como consecuencia de lo cual Julián por su parte se acerca a la mesa donde se ha sentado con su novia y le pide disculpas por lo que ha hecho. Tiene un pasado de picaflor que ha tenido mucho peso en su propio divorcio.

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