Svevo, un escritor judío de frontera con la cabeza en Italia

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Italo Svevo Foto: www.educational.rai.it Dominio Publico

En opinión del escritor y diplomático Maurizio Serra, autor de la biografía más completa de Italo Svevo, pseudónimo de Aron Hector Schmitz, que se acaba de publicar en España, “pocos autores son hoy tan contemporáneos” como este intelectual italiano por el uso que hace del alejamiento de la realidad y cómo lo refleja en su obra.

En una entrevista, Serra, uno de los principales estudiosos de la literatura europea de entreguerras, afirma que Svevo (Trieste, 1861 – Motta di Livenza, 1928), al vivir “a caballo entre un siglo XIX dominante y un XX neurasténico, puede ser una buena guía en un siglo XXI que parece avanzar retrocediendo”.

“Svevo tiene una parte de adhesión y otra de fuga de la realidad, inseparablemente unidas. La antivida, pues, como condición de su obra”, asegura Serra, cuyo interés por la figura de Svevo viene de tiempo atrás y se concretó después de escribir su anterior biografía sobre un escritor-personaje tan “extrovertido” como Curzio Malaparte (Tusquets), premio Goncourt de biografía.

Italo Svevo Foto: Wikimedia Dominio Público
Italo Svevo Foto: Wikimedia Dominio Público

A Serra le pareció interesante tratar el caso contrario, porque, “paradójicamente, dice, existe cierta afinidad temática entre los dos autores. Nadie duda hoy en Europa de la grandeza y originalidad de Svevo, mientras que en el caso de Malaparte el juicio es todavía muy controvertido, a pesar de que sus libros se siguen leyendo y reimprimiendo”.

El autor de “La antivida de Italo Svevo” (Fórcola Ediciones) no comparte la opinión de que este autor habría sido el primer “revolucionario” de la narrativa italiana del siglo pasado y tampoco el primer autor de tendencia “centroeuropea”.

“Svevo viene de una tradición muy italiana”, sostiene Serra y como ejemplo de ello dice que al final de “La conciencia de Zeno” encontramos una paráfrasis de un cuento de Bocaccio.

Italo Svevo con su esposa Livia y su hija Letizia Foto: Wikimedia Dominio Público
Italo Svevo con su esposa Livia y su hija Letizia Foto: Wikimedia Dominio Público

En cuanto a su influencia “centroeuropea” por su origen judío y triestino, ciudad que hasta el final de la Primera Guerra Mundial perteneció al Imperio austrohúngaro, no tuvo importancia para Svevo, “que nunca escribió una línea en alemán, pese a conocerlo. Era simplemente un escritor de frontera con la cabeza en Italia y el corazón en su casa de Trieste”.

“Toda la obra de Svevo fue un himno a su ciudad natal, Trieste, desde el comienzo hasta el final de sus últimos extraordinarios escritos inconclusos. El empresario Ettore Schmitz (el verdadero nombre de Svevo) viajó mucho por Europa, pero para el escritor Svevo sólo existía Trieste, una provincia que la convierte en universal”.

Svevo tuvo un extraña carrera literaria, pues tras publicar una novela en 1892, “Una vida”, y otra en 1898, “Senilidad”, sin éxito alguno, abandonó la escritura y se dedicó por entero al negocio de los suegros, que tenían una fábrica de pinturas industriales.

Veinticinco años después, y a la edad de 63 años, publicó su tercera novela, “La conciencia de Zeno”, que también pasó desapercibida para la crítica y el público, y en la que su protagonista recurre al psicoanálisis para intentar conocer las razones de su adicción al tabaco (Svevo también era un gran fumador), aunque en el fondo busca explicarse su errática vida.

Será James Joyce, profesor de inglés suyo cuando vivió en Trieste antes de la Primera Guerra Mundial, quien le ayude a darla a conocer entre los críticos europeos y a partir de entonces la obra de Svevo, traducida al francés, fue ganando lectores, traducciones y reconocimiento en toda Europa dos años antes de su muerte en un accidente de coche.

Para Serra, la falta de éxito indujo a Svevo a retirarse “en el convento de la vida burguesa, aunque con el tiempo tuvo que escapar. Era un círculo vicioso, o virtuoso. En definitiva, tal vez la falta de éxito inicial fue el trampolín del éxito final”. EFE y Aurora

5 Comentarios

  1. no sabia que italo svevo fuera judio…..eh estado trieste varias veces.es una ciudad muy bonita construida en las pendientes de los montes del carso aue terminan abruptamente en el mar……el centro historico parece un barrio de viena trasplantado a las orillas del mediterraneo con la magnifica plaza de la unidad…..

  2. es desde luego una tierra de frontera……trieste y el vecino pueblo muggia son de lengua italiana…..y las aldeas de los alrededores……..dolina.basovizza.barcolana,sgonico,duino…… son de lengua eslovena,esta es la frontera entre el mundo eslavo representado por los eslovenos y el latino representado por los italianos…..

    • trieste es la jerusalem de los eslovenos pero exceptuando la breve ocupacion yugoeslava de mayo de 1945 la ciudad y la provincia an continuado siendo italianas y aun asi trieste es un importante centro de cultura eslovena cuyo maximo exponente es actualmente es el escritor boris pahor y mientras que por el lado italiano lo es claudio magris……

  3. atrapados en el conflicto entre italianos y eslovenos los judios de trieste y su region optaron por italia y fueron fervorosos patriotas italianos como el linguista graciano isaac ascoli……en el vecino osario de redipuglia donde estan enterrados son los soldados italianos muertos en las batallas del isonzo entre 1915 y 1917 hay un gran numero de judios triestinos…..

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