“Sujetar el divorcio en los judíos de la diáspora al Rabinato es injustificado”

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Sostiene el equipo legal de la Knéset

El plan del gobierno de hacer que el divorcio entre los judíos de la diáspora esté sujeto a los tribunales rabínicos israelíes no está justificado, dice el equipo que asesora al comité legislativo pertinente de la Knéset.
Se trata de una enmienda a la ley existente patrocinada por el Ministerio de Justicia y el Ministerio de Servicios Religiosos, que amplía los poderes de los tribunales rabínicos israelíes, sometiendo a los judíos sin ciudadanía israelí a su jurisdicción.
Los poderes de los tribunales rabínicos israelíes incluyen emitir órdenes para evitar que las personas salgan del país y arrestos en territorio israelí.
“La duda real surge si se justifica la determinación de tal autoridad inusual”, escribió el equipo en una opinión antes de un debate sobre el asunto en el comité legislativo.
Las naciones en general se abstienen de cambiar el estado personal de las personas que no tienen ninguna asociación material con ellos, a menos que haya un tratado entre dos naciones, dijo el equipo.
Si el tema en cuestión es meramente personal desde una perspectiva religiosa, la expansión internacional de su poder es un problema, porque no puede cambiar directamente el estado civil de la persona fuera de Israel, escribió el equipo.
Los miembros del comité recibieron copias de esta opinión.
Cambiar el estado personal de una persona de casado a divorciado puede afectar los intereses de uno en áreas tales como propiedad, impuestos o paternidad.
Las reglas internacionales de divorcio son establecidas cuando una nación puede, a través de los tribunales, cambiar el estado civil de una persona, explica el equipo.
También proporcionaron ejemplos para ilustrar las dificultades para avanzar con la noción, siendo que la mayoría de los jueces rabínicos dicen que el matrimonio civil no puede llevar al abandono de la esposa bajo la ley judía, y no sanciona la ilegitimidad de los niños, y sobre todo, porque no es considerado un matrimonio para ellos.
En cambio, dice el equipo, existe la preocupación de que demandar un divorcio en una corte rabínica hará que el divorcio civil sea más difícil en lugar de más fácil, e incluso puede provocar debates en otros asuntos que ni la pareja divorciada está interesada en que toquen los rabinos en Israel, como por ejemplo si uno de los dos cónyuges es realmente judío/a.■

4 Comentarios

  1. Una decision que atrasa es. En un divorcio se aplican las leyes locales. Si el matrimonio judio involucra dos personas del mismo pais, solo pueden actuar los miembros de la comunidad de ese pais (Ejemplo, en Bolivia los rabinos bolivianos). Si son de dos paises distintos solo las leyes de los dos pais y las autoridades religiosas de esos paises si es religioso, pero NUNCA la ley israeli

  2. A los del Rabinato se les subieron los humos a la cabeza si creen que van a poder extender su poder fuera del país y retirarles a los tribunales rabínicos de la diáspora su independencia, subyugarlos y desprestigiarlos, como lo han venido haciendo hasta ahora.
    Los judíos de la diáspora disfrutan de la bendición del registro civil obligatorio y del matrimonio civil.
    El gobierno de Israel, en vez de dejarse manipular por los ultraortodoxos para buscarle la quinta pata al gato, haría mucho mejor en introducir urgentemente el registro civil obligatorio para todos los ciudadanos del país.

  3. La intentona de ‘golpe de estado’ del Rabinato no les resultará y su poder arbitrario en cuestiones de divorcio y afines no se extenderá más allá de las fronteras del país.
    Cada comunidad en la diáspora siempre dependió de su propio tribunal rabínico reconocido, y las comunidades siempre conservaron sus idiosincracias religiosas. Por ejemplo, en el siglo XI muchas comunidades no aceptaron el jerem de Rabenu Guershom, en el siglo XII muchos tampoco aceptaron el Iad Jazaka de Maimónides, y en el siglo XVI no todas las comunidades aceptaron el Shuljan Aruj de Iosef Caro. Hoy el Shuljan Aruj y el Iad Jazaka son indiscutibles pilares de la vida religiosa judía. En cambio el jerem de rabenu Guershom, que hace mil años salió a defender a la mujer judía de uno de los tantos abusos machistas que la ley judía autoriza, no está generalizado. Lo que los rabinos sí generalizaron, por ejemplo, es el Permiso de 100 Rabinos que autoriza lo que el jerem de Rabenu Guershom prohibe. Y se acabó eso de deber visitar personalmente a cada uno de los 100 rabinos, como fué la intención inicial del heter; hoy los 100 permisos le llegan al marido por e-mail.
    Con o sin la hegemonía que el Rabinato israelí ambiciona obtener sobre las comunidades de la diáspora, el estatus personal de la mujer judía en cuestiones de divorcio y afines no va a cambiar ni a mejorar si los rabinos siguen empeñándose en encontrarle la vuelta A TODO para perpetuar los arcáicos privilegios masculinos y facilitarle la vida al hombre pero pudrírsela a la mujer.

    • Quizás convenga aclarar que nuestro Rabenu Guershom Me’or haGola (luz de la diáspora) prohibió que un hombre divorcie a su mujer sin su consentimiento. O sea que el divorcio judío debía hacerse por consentimiento mutuo. ¿Qué hicieron entonces los rabinos ashkenazíes (los sefaradíes ni siquiera se enteraron del asunto)? Pues ayudaron al hombre a zafarse de la prohibición aplicando el Permiso de 100 Rabinos. O sea, si la mujer no quiere aceptar el documento de divorcio (“guet”) de su marido, el señor puede ir tranquilamente a depositarlo en el tribunal rabínico de su comunidad que ellos ya se encargán de obtener para él el acuerdo de 100 rabinos para que el señor pueda, con ese Permiso y si quiere, tomar otra esposa legal (con “ketubá”) mientras sigue casado con la primera.
      Y eso no sólo ocurrió en el Ashkenaz medieval sino que sigue ocurriendo hoy día en Israel y en las comunidades de la diáspora.

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