Si no puedes llorar a Ari Fuld, entonces eres cómplice de su asesinato

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Ari Fuld, asesinado por un terrorista palestino

Peter Lerner

Ari Fuld era un amigo. Nos habíamos encontrado cara a cara un par de veces, compartimos un café o dos, pero él era omnipresente en mi muro de Facebook.

No nos encontraremos más. Khalil Yusef Ali Jabarin, de 17 años de edad, oriundo de un pueblo de Cisjordania, cerca de Hebrón, apuñaló a Ari en la espalda y Ari falleció por las heridas.

Ari Fuld, que su memoria sea bendecida, fue un apasionado defensor de Israel que creía en el histórico derecho judío de vivir en la verdadera patria de nuestros antepasados. Ya sea que condujera un tour en la ciudad vieja de Jerusalén, o involucrara a los observadores de la “Presencia Internacional Temporal” en Hebrón, o entregara muestras de gratitud a los soldados, como alimentos al final de una larga marcha o calentadores de cuello y guantes, Ari era generoso.

Cuando Israel habla de la necesidad del reconocimiento y la aceptación palestina del Estado Judío de Israel es para aclarar de una vez por todas que nuestros vecinos palestinos acepten que nosotros, el pueblo judío, llegamos para quedarnos.

Hasta ese día tendremos que depender de las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel) para salvaguardar a nuestros civiles. Ari entendió y creyó en la necesidad de un ejército fuerte y ético. Porque nuestra brújula moral y ética judía nos guía, para garantizar que podamos usar nuestras armas, que tenemos la voluntad de vencer las malas intenciones de nuestros enemigos, y que somos competentes en el despliegue de esas herramientas.

Igualmente importante es que nuestros enemigos perciban que tenemos las armas, la voluntad y la pericia para vencerlos.

Muchos elogiaron a Ari, especialmente durante un hermoso y desgarrador funeral al que asistieron miles de personas. Pero algunas de las voces con las que me enfrenté en las redes sociales fueron extremadamente inquietantes. Una de éstas comentó una falta de compasión por parte de Ari por ser un “colono”. Otros, incluyendo a mis seguidores más rencorosos, llegaron a decir que este orgulloso padre israelí de cuatro niños “lo merecía” o que él fue “un blanco legítimo” porque era un “colonizador”.

Cuando te pones del lado de un adolescente de 17 años, de cerebro lavado y que cuenta con un sistema de apoyo institucionalizado en todo el espectro; cuando te alias con las escuelas del desprecio, con las academias del odio, los caminos del rencor y con los políticos que amplifican las llamadas para asesinar a un judío en Judea, entonces estás en el lado equivocado de la historia.

No me des lecciones sobre la ocupación. No me sermonees sobre los derechos. Porque en esta discusión sobre lo correcto y lo incorrecto estás equivocado.

Puedes considerarte liberal o progresista, pero si aceptas esta brutalidad, si no sientes pena por un padre de cuatro niños apuñalado hasta la muerte, entonces no eres diferente al cobarde que se coló detrás de él y lo arrancó de la vida de su familia y de la nuestra.

Las FDI ahora conducirán operaciones en Yatta, una ciudad de aproximadamente 70.000 personas, para prevenir ataques terroristas inspirados en éste ataque. Los ingenieros militares ya midieron la casa en la que vivía Jabarin como preparación para una posible demolición. La investigación para determinar si hubo cómplices en el ataque ya está en curso.

Ya sea que fue un ataque organizado o un incidente de lobo solitario es, sin embargo, una parte del sistema de odio institucionalizado, de la jauría de lobos que celebra el derramamiento de sangre judía.

Khalil Jabarin solo quería matar judíos. Si no puedes llorar la muerte del judío cuya vida quitó, tú también eres cómplice.

El teniente coronel (r) Peter Lerner es consultor de comunicaciones y estrategia, defensor de Israel y ex vocero de las FDI.

3 Comentarios

  1. No creo que victimizarse sirva para cambiarle la manera de pensar a nadie. La justicia nunca puede ser completa cuando hay niños huerfanos. Pero la gente quiere que el que la hace la pague. Ojo por ojo. Demoler una casa no arregla nada.

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