Sally Hawking, notable actuación

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Henry Weich

Maudie (Canadá, 2016). Dirección: Aisling Walsh. El film empieza con una toma de Maudie Lewis, (Sally Hawking), de envejecida y frágil, contorsionando su cuerpo cuando mete un pincel en una caja de pinturas y luego con gran dificultad poniéndole color a una flor dibujada en la pared de atrás, de ahí surgen preguntas acerca de esta situación, lo que nos introduce en la próxima toma, cuando es mucho más joven, sentada fumando un cigarrillo. Dentro de la casa se escucha a dos personas hablando de ella como si se tratase de una niña.

Estamos en los años treinta en Nova Scotia, Canadá. Los supuestos adultos para el caso son su hermano Charles y su tía Ida, él le recuerda a ella que le está pagando para que vele por Maudie, y ella por su parte lo único que quiere es volver a lo que considera su hogar y está desolada cuando se entera por su hermano de que ha sido vendida la casa. Estando cansada de la conducta de Ida, Maudie, luego de que se apagan todas las luces camina a duras penas a un lugar en el camino donde escucha jazz, hay cerveza y fuma.

No nos enteramos más tarde en la película de la enfermedad que aqueja a Maudie Lewis, que padece una severa artritis, originaria de una fiebre reumática en la niñez.

Un día, cuando está casualmente en un negocio, un hombre gruñón entra y le pide al propietario que escriba un aviso pidiendo una mucama, de ahí está claro que no sabe escribir. Maudie arranca el aviso y sigue al hombre hasta su casa, más bien una cabaña, para postularse como candidata para escapar de la severa Ida. Él es un pescadero de nombre Everett Lewis (Ethan Hawke) y es un tipo cerrado completamente opuesto a Maudie.

En un primer tiempo hasta llega a ser cruel con ella, el lugar es demasiado pequeño para otra cama y considerando que la posición es con cama adentro, ambos utilizan la cama que hay en el lugar. Finalmente ella insiste en casarse y pese a la oposición violenta de Everett, al final accede. Es así como Maudie obtiene permiso para pintar que es lo que más quiere en la vida. Comienza agregándoles color a pequeñas cosas alrededor de la casa, siguen por las paredes y todo lo demás. EL trabajo es estrictamente decorativo al principio, los temas son sacados de la naturaleza y de todo lo que está alrededor del lugar: flores, plantas.

Una primavera pone un aviso, pinturas para vender y así empieza una carrera modesta para esa mujer que pinta de una manera simple y naif, nada que ver con la historia y otros estilos, pero pese a todo tiene un encanto particular y hasta la Casa Blanca de Nixon compra un cuadro de Maudie.

Es que pese a todos los problemas de salud que a veces le impiden ejercer lo que ya es una profesión, eventualmente una mujer sofisticada, de sociedad, que pasa el verano cerca, se da cuenta del potencial de Maudie y de pronto se vuelve famosa, para sorpresa de Everett.

Nunca soy más feliz que cuando tengo un pincel por delante, dice Maudie. Tiene un carácter amable y uno de los momentos más humanos del film es cuando se disculpa profusamente ante una gallina que va a matar para hacer un guiso.

La actuación de Hawking es soberbia, emocionante, se mete en el papel con todo su talento, la hemos visto más tarde en “La forma del agua”, otra actuación impresionante. También es encomiable Hawke en un rol ingrato. Es un film bien llevado y como ya se dijo, con dos protagonistas magníficos.

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