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Shaatam Haiafa Beioter (Their Finest, Reino Unido, 2016). Dirección: Lone Scherfig. Guión: Gaby Chiappe. Fotografía: Sebastian Blenkov. Actores: Gemma Arterton (Catrin Cole), Sam Claflin (Tom Buckley), Bill Nighy (Ambrose Hilliard), Jack Huston (Ellis Cole), Richard Grant (Roger Swain), Helen McCrory (Sophie Smith) y otros

El film está basado en la novela “Their finest hour and a half” de Lissa Evans. Ya en ese título hay un anticipo de lo que ocurrirá en el film que se refiere a la duración de una película. Además en el título figura la mención del famoso discurso de perseverancia de Churchill inmediatamente después de la debacle en Francia conquistada por los nazis en unas semanas en 1940, dejando al Reino Unido solo para afrontar el seguro embate de Hitler contra las islas británicas. Y no solamente solo sino con cuatrocientos mil soldados británicos en suelo francés a los que hay que rescatar a toda costa ya que sin ellos la situación bordaría el desastre.
Inglaterra está constantemente expuesta a tremendos bombardeos día y noche. Para involucrar a los Estados Unidos en la guerra y sacarla de su política aislacionista se producen muchos filmes de propaganda que tienen por fin elevar la moral de la población, así como una serie de películas de ficción que tienen por objeto a las mujeres de los Estados Unidos y convencerlas de renunciar a los hombres para que estos puedan participar en la guerra. De ahí que el departamento de propaganda compuesto en su gran mayoría por hombres necesita una mujer para darle a las películas el ángulo femenino que según el jefe del departamento, Swain, ayudará a usar lo que se conoce en la jerga como “Slop”, una charlatanería que representaría la manera en la cual las mujeres se comunican entre sí.
Aquí entra en acción la protagonista del film, Catrin Cole que llega para una entrevista en el departamento suponiendo que lo que se le ofrecería sería el puesto de secretaria, pero por su experiencia como copywriter (redactora creativa) se la contrata para agregarle el “Slop” al primer largometraje que sucederá con el trasfondo del salvataje del ejército británico y que se basará en la historia heroica de dos hermanas gemelas que tomaron sin permiso el bote de su padre borracho para asistir en la operación. Ella va a entrevistar a las hermanas como material que usará a su manera después en el guión del film. Su presencia no deja de despertar cierta hostilidad entre sus colegas, su sueldo será más bajo que el de los hombres, el que le tiene especialmente animosidad es el guionista principal, Tom Buckley.
Él es carismático y cierta manera angustiado, es bastante obvio que algo sucederá en esta relación, si bien ella está casada con un pintor, Ellis, cuyos dibujos en blanco y negro describen la angustia inglesa y por lo tanto no son objeto de interés de los coleccionistas de arte. De ahí en adelante estamos en un film que pasa a formar parte del género de películas que describen la factura de filmes, algo no inusual siendo el representante brillante “Cantando bajo la lluvia”, por ejemplo. El film se va alejando de la historia extraña de las gemelas que parece no haber ocurrido en la realidad. Para aumentar el atractivo de la historia el departamento contrata a un actor que hará de tío borracho de las hermanas, Ambrose Hilliard.
La carrera del actor está en declive, no así su engreimiento y lo cierto es que Nighy se roba cada escena cuando está en la pantalla y se le ha asignado con gran acierto un papel heroico. Para atraer al público americano los productores agregan a un aviador rubio americano sin experiencia de actuación que todo lo que aporta es ser buen mozo pero no es capaz de articular ni la más simple réplica. Es éste un film enamorado de los trucos y artificios del cine.
Se muestra una toma de masas de soldados en la costa del canal esperando el rescate, una demostración de cómo el montaje permite crear la ilusión de presencia física, magia cinematográfica sin duda. Se trata de un film con excelentes momentos de ingenio y humor, si bien no ignora los momentos negros de la situación, bombardeos, víctimas, hasta de gente cercana por quienes se siente afecto.
Hay un lugar preponderante para las mujeres en el film, especialmente Helen McCrory con sus intervenciones mordaces y puntuales. Arterton confía en sí misma y en sus capacidades trayendo encanto y entendimiento, mientras Claflin aporta madurez y humor seco, muy británico. La cineasta danesa nos trae un film bien construido, con un excelente elenco de actores, aún en los papeles secundarios, reflejando con idoneidad una situación compleja sin caer en las posibles trampas de querer agradar. ■

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