¿Quién está ganando la guerra en el mercado petrolero?

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Príncipie saudí Mohammad bin Salman y presidente de EEUU Donald Trump - Foto Casa Blanca

Gastón Saidman

En estas últimas semanas, el precio del petróleo llamó la atención de los más grandes inversores, estos no solo están dudando donde será la próxima ruptura que logre alcanzar el precio deseado, también, al tanto están los analistas, especulan los efectos causados por la reducción dictada por la OPEP a fines del 2016.

Lo que de principio pareció una manera didáctica de controlar los precios por barril, termina siendo un juego estratégico de Arabia Saudita por tener el máximo control, más allá de querer bloquear a sus enemigos como está intentando este último tiempo con Qatar.

Es obvio que tener el control de los precios del crudo está dentro de sus ambiciones, ¡y con justa razón! siendo Arabia Saudita el país que no se sintió afectado a la reducción por el simple hecho que logró firmar ventas por más de 400.000 barriles por día con otros países de aquí hasta finales del 2018, la reducción firmada después de cerrar estos acuerdos comerciales le permite reducir sin afectar su mercado.

Dos semanas atrás, Estados Unidos declaró que acrecentará la producción del crudo, logrando descolocar los precios de su estándar y ver la posibilidad de subir los precios, esto también nació frente a la demanda que creció en los últimos meses, es aquí que nos damos cuenta que la OPEP no tiene el poder sobre la producción de petróleo y menos sobre su consumo. Fue notable que la producción se limitó dentro de los países pertenecientes a la OPEP, pero los países que no estaban obligados  supieron disfrutar de las ganancias que trajo la subida del precio en la primera semana después de la decisión.

El problema es cuando un país grande en esta industria, decide aumentar su producción, cortando todo balance conseguido, en este caso Estados Unidos. Pero ¿qué tal, si toda la idea de que EEUU quiera descolocar los precios, sea una estrategia entre los Estados Unidos con Arabia Saudita?

Mucho se está hablando de la superproducción norteamericana, incluso empresas inversoras como Trafigura Group, Mercuria Energy LTD. y Vitol Group, esperan obtener buenas ganancias en el transcurso de las próximas semanas.  Pero esto a plena vista, bien podría tratarse de una estrategia para boicotear la decisión de la OPEP, y de esta manera poder mostrar al mundo que la organización no tiene ningún poder sobre el mercado petrolero, pero la realidad podría ser que detrás de todo exista un interés político el cual no tenemos en cuenta.

¿Sería una casualidad que esto suceda justo después de la visita de Trump a Arabia Saudita, tanto como el boicot a Qatar? La respuesta es no.

Intentaré explicar esta realidad desde otro punto de vista.

A pesar de no ser afectada por la reducción de barriles, Arabia Saudita sí necesita del apoyo norteamericano, en especial en el rubro tecnológico, por lo general nos daremos cuenta de que no siempre los países productores de petróleo cuentan con los avances más evolucionados o gran poder económico, estos son justamente los países con gran demanda de petróleo, y con poder económico, los que elaboran nuevas tecnologías y modos de inversión, en este caso Estados Unidos. Entendiendo esto, notaremos lo siguiente,  la reducción de producción le abrió a Arabia Saudita, un mercado casi sin enemigos, lo que la deja como la gran productora frente a sus países aliados que no tuvieron otra opción que reducir, por lo cual es el país que más esta cotizando en este momento, sumemos a esto, su acuerdo con el Presidente Trump en aislar a Qatar por su apoyo a organizaciones terroristas. La relación con Estados Unidos hoy pasa también por la necesidad que Arabia Saudita tiene en recibir apoyo económico para invertir en sus campos petroleros, donde sin duda ya han firmado contratos con empresas norteamericanas, las cuales prometen renovar la perforación en zonas abandonadas, esta vez con un equipo tecnológico bien avanzado lo que permitirá más producción y un posible crecimiento del mercado europeo. Teniendo esto en cuenta, notaremos que la posible declaración de Estados Unidos en agrandar su producción podría venir de la mano de Arabia Saudita, el mismo país pionero que incitó la reducción para quedar como país mayorista, hoy apoya la superproducción de crudo norteamericano, asegurándose de poder entrar en el mercado junto con Estados Unidos, sin duda un ambicioso juego que hasta el momento jugó a su favor, y lo seguirá haciendo.

En relación al precio, el mercado sigue siendo dificultoso, la nueva superproducción no logra llegar a los 50 dólares BPD por más positiva que sea la expectativa de los inversores. Con el anuncio de EEUU de aumentar su producción, dejó un cierre de 44.77 dólares, la semana del 3 de julio se vio una leve baja que sorprendía con una ruptura de los 44.33 dólares, pero fue al romper los 46.44 dólares donde se comenzó a ver un poco las ganas. El último viernes 14 de julio, el mercado cerró con un 46.69 dólares BPD y el gráfico nos indica que llegó el momento de la demanda fuerte, esta será sin dudas una semana para los inversionistas los cuales esperaran unos días más para comenzar a vender, ya que se espera tocar los 50.00 dólares BPD.

 

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