Polonia anuncia un nuevo museo dedicado a quienes ayudaron a presos de Auschwitz

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Auschwitz I Birkenau Foto: Nelson Pérez Wikimedia CC BY-SA 3.0

El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, dio luz verde a la construcción de un nuevo museo en la localidad de Oswieciem, más conocida por su nombre en alemán, Auschwitz, dedicado a las personas que ayudaron a los prisioneros del campo de concentración nazi de ese lugar.

“Nuestro Gobierno está comprometido con la memoria de las víctimas de la II Guerra Mundial y con la defensa de la verdad histórica” sobre lo que sucedió durante ese conflicto “para que nunca se confunda el papel de las víctimas con el de los verdugos”, dijo Morawiecki.

El anuncio coincide con la conmemoración del 78 aniversario del primer transporte masivo de más de 700 presos políticos polacos al campo de concentración de Auschwitz.

Durante los actos conmemorativos se colocaron coronas de flores frente al muro de la muerte del campo, donde miles de personas fueron ejecutadas, y se prendieron velas en una escuela cercana al campo de concentración, donde se encuentra una placa que recuerda el primer transporte de prisioneros al campo.

El sótano de esa escuela se utilizó durante la ocupación nazi para albergar a los prisioneros polacos mientras se acondicionaba el campo de concentración.

El museo de la prisión de Pawiak, en Varsovia, donde se ubicó la cárcel de la Gestapo tras la invasión nazi en 1939, también acogió actos conmemorativos de ese primer transporte de presos. EFE

2 Comentarios

  1. Nadie duda de que los nazis alemanes se emplearon a fondo con los polacos, los sobrevivientes españoles republicanos del complejo de campos austriaco de Mauthausen relataron que los guardias nazis SS torturaban con especial saña a los polacos, durante los primeros meses eran su obsesión principal tras los españoles, aunque todos siempre tras los judíos, les divertía torturarlos y asesinarlos mientras las víctimas hacían gestos religiosos católicos, si bien con lo años luego fueron cambiando este odio especial hacia los rusos o lo suavizaron contra los españoles. El problema es que durante la invasión nazi en Polonia fueron muchos los polacos católicos que colaboraron con los nazis, voluntaria y activamente, a cambio de algún pequeño premio de las autoridades nazis, o por saquear los cadáveres de sus víctimas o autoridades y polacos politizados, hasta algún comunista, por aprovechar el tirón populista del antisemitismo. El reciente libro “Hunt for the Jews: Betrayal and Murder in German-Occupied Poland” del historiador Jan Grabowski, canadiense hijo de sobrevivientes, estima 200.000 las víctimas judías de estos polacos, y por esto los actuales polacos ultranacionalistas le amenazan de muerte y lanzaron una campaña de desprestigio. Además, en algunas localidades polacas organizaron pogromos muy conocidos, porque una gran parte de los polacos echaban la culpa a los judíos por la invasión comunista rusa, pogromos como los producidos una vez que sus afines los nazis invadieron la parte oriental de Polonia cuando Hitler rompió el pacto que firmó con Stalin. El ultraderechista gobierno polaco ya ha prohibido por ley las críticas al nazismo de Polonia, en temporada alta obliga a visitar los campos de Auschwitz con sus guías polacos que a saber lo que manipulan lo inmanipulable, o según se dice han convertido la fábrica de Schindler en Cracovia en lo más parecido a un puesto de feria para vender su nacionalismo polaco. A ningún país le gusta lavar sus trapos sucios en público, pero lo de Polonia ya se sale de los límites, y lo mismo se podría decir de España, en la misma postura inquisitorial contra las críticas al fascismo, manipulando su antisemitismo como en época de Franco, en lo que es una postura peligrosa, no sólo por lo que siempre se dice de no repetir la historia, hoy día es algo tan ridículo con la información que se puede obtener en internet que habría que ir pensando en líderes con enfermedades mentales graves o en inductores de histerias colectivas.

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