Otro aspecto de la memoria del Holocausto

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Habilti Nirim (Die Unsichtbaren, Alemania, 2017 – Los invisibles).
Dirección y guión: Claus Rafle.

En la segunda guerra mundial, se conoce el destino de los millones de judíos que fueron exterminados por el régimen nazi de manera sistemática y decidida a no dejar un judío con vida, usando toda clase de medios y sobre todo poniendo el acento en toda clase de eufemismos para ocultar los tremendos crímenes. Un ejemplo de esto es la solución final al problema judío, o “el trabajo libera”, en los cuales la satánica imaginación al servicio del ocultamiento y la desinformación; pugnan con la satánica ejecución de los proyectos; reclutando todos los esfuerzos posibles para la consecución. Véase el tremendo documental “Shoah” de Claude Lantzman que muestra la logística enorme del proyecto en el cual participaban funcionarios alejados físicamente de los campos de exterminio, aportando los detalles, trenes y organización, necesarios para el “éxito”.
En el año 1943 el régimen nazi declaró a la ciudad de Berlín libre de judíos según las palabras del infame ministro de propaganda Goebbels. A su información no había llegado que lograron ocultarse de diferentes maneras unos siete mil judíos y hasta 1500 de ellos lograron salvarse sin ser descubiertos al final del colapso de la Alemania nazi. El presente film cuenta la historia de cuatro de los sobrevivientes que se escondieron con la ayuda de falsificadores de documentos, Hani Levi, que se tiñó el cabello de rubio y deambulaba en el centro de la ciudad con una falsa identidad, Friede que vivió con una familia alemana, la que se exponía a graves peligros si la descubrían los nazis, durante el día formaba parte de las juventudes hitleristas y de noche distribuía panfletos contra el régimen y Ruth Gimpel que adoptó el papel de viuda de guerra y les servía manjares a los oficiales alemanes en el mercado negro.
Claus Rafle, le cuenta a un periodista cómo empezó con la idea del film como documental y luego cambió porque los distribuidores no querían un formato de cabezas parlantes sino un largometraje sin materiales de archivo, además tampoco los había, lo cual lo llevó a darle el carácter de docudrama de tal manera de ir entrevistando a la gente en la actualidad y entretejiendo visualizaciones ubicadas en aquella época. Claro que se le crea un problema al espectador quien, cuando es absorbido por los sucesos, vuelve una de esas entrevistas y le corta el flujo.
Otro problema se podría ver en el paso de cuatro historias en un film que le queda corto a todos los sucesos, por ejemplo el caso del falsificador que salva a judíos tal vez merecería una película aparte. Hay un personaje que apenas aparece en una de las escenas, como de pasada, se trata de Stella Goldschlag, que siendo judía entregó a un número enorme de judíos a la Gestapo y por supuesto a su muerte a manos de la nefasta organización. Claro que habiendo adoptado el formato de entrevistar en la actualidad a sobrevivientes, en este caso no se podría realizar una teórica entrevista, porque Stella falleció bastante antes. Al parecer se convirtió en “cazadora” para evitar que sus padres fuesen deportados, lo que de todos modos sucedió con el correr del tiempo.
A veces hay detalles que molestan como por ejemplo cuando dos sobrevivientes son detenidos por un oficial ruso que exige como demostración de su judaísmo recitar el Shma Israel y ellos no lo hacen con la pronunciación ashkenazi. De todas formas el film se centra en la sobrevivencia y el enorme resto de Alemania que no puede redimirse con algunos casos aislados, pero se trata de sucesos de interés con un buen elenco y tiene su importancia al enfocar casos individuales que demandan muestra empatía. ■

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