Opinión: Si la ONU guarda silencio, el terrorismo se potencia

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Foto: Twitter del embajador de Israel en la ONU, Danny Danon

Juan Carlos López

La Organización de Naciones Unidas (ONU) aún no se ha manifestado con relación al asesinato de dos personas en el parque industrial Barkan en Israel.

Los hechos son contundentes. El perpetrador, de origen palestino, escogió como víctimas a dos de sus compañeros de trabajo israelíes, obligó a otro trabajador palestino a que atara a una de las víctimas y lo dejó salir del lugar, para luego asesinar a disparos a los dos israelíes, herir a una tercera víctima judía y escapar del lugar.

A pesar de que algunos medios europeos registraron el incidente como “tiroteo”, el ejército israelí afirmó con claridad que se trataba de un atentado terrorista. El ataque además ocurrió en una zona conocida como un “oasis de convivencia” entre palestinos e israelíes, donde estos comparten espacios de trabajo y oportunidades igualitarias para llevar sustento a sus familias, con trabajos bien remunerados y en condiciones envidiables.

El ataque representa una verdadera afrenta a los ideales y a los esfuerzos por la paz y convivencia, y debe ser analizado como un asalto certero y premeditado a los más altos valores de las sociedades democráticas modernas.

Oficiales del Gobierno de los EEUU manifestaron inmediatamente su repulsa al ataque en Barkan. Igualmente lo hicieron altos representantes de organizaciones y gobiernos europeos, quienes ofrecieron sus condolencias y clamaron por la aplicación de la justicia contra el asesino y sus posibles cómplices.

Sin embargo, hasta la fecha, el silencio de la ONU es altamente reprochable. Pareciera que el asesinato premeditado y alevoso de una mujer de 28 años, que deja huérfano a un bebé, y de un hombre de 35 años, arrancado brutalmente del seno de su familia de tres niños, es un hecho irrelevante para la organización. Pareciera que la insistencia del líder de la Autoridad Palestina (AP), Mahmoud Abbas, en recompensar a los terroristas y sus familiares en forma de pensiones vitalicias, o que su debilidad en llamar al cultivo de la paz, no se tratara de un hecho que debiera recibir la censura de los Estados miembros, ni de los comités que conforman la ONU.

La representación de Israel en la ONU planea evitar que el ataque terrorista que cobró dos preciosas vidas caiga en el olvido. Los retratos conmemorativos de las víctimas, Kim Levengrond Yehezkel y Ziv Hajbi fueron colocados en las instalaciones de la ONU en Nueva York para evitar que los funcionarios del Consejo de Seguridad, cualquier empleado o visitante olviden que el terrorismo debe ser asertivamente condenado y atacado y que el silencio convierte en cómplices a quienes callan.

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