Los orígenes del psicoanálisis en Israel

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El Psicoanálisis en Israel es una investigación rigurosa y documentada llevada por el psicoanalista Guido Liebermann. Su libro recorre la historia del freudismo en la Palestina Británica, antes de la creación del Estado de Israel. Historia de inmigraciones, de tragedias, de combates ideológicos y de fuertes personalidades, que desfilan sobre un fondo de antisemitismo y de ascenso del nazismo. La inmigración judía en Palestina aporta por oleadas sucesivas algunos pioneros del movimiento freudiano naciente (Moshe Wulff, Max Eitingon, Josef Friedjung…)

Desde 1934, una nueva Sociedad de psicoanálisis ve la luz del día. Otros psicoanalistas menos conocidos, analizados en los divanes de Berlín o de Viena, prosiguen su formación en Jerusalén o en Tel Aviv, y contribuyen a su auge.

Sin embargo, la introducción del psicoanálisis en la sociedad judía no hubiese sido posible sin el inestimable sostén aportado por algunos médicos, pedagogos y dirigentes sionistas aliados a la causa analítica.

Estos precursores han tenido que llevar adelante incesantes y rudas batallas para introducirla en las nuevas infraestructuras –escuelas, kibutzim, hospitales, universidades-, y también contra las autoridades religiosas tradicionalistas.

El libro es también la historia de las resistencias al psicoanálisis y de los interrogantes de Freud ante los dilemas del sionismo.

El libro ofrece así una gama de investigaciones sobre distintas capas históricas, políticas e ideológicas, que el lector podrá apreciar, desde la influencia de la modernidad europea, el socialismo, el positivismo, y la confluencia entre esos factores en la cultura de los pioneros sionistas, conocidos como “jalutzim”.

Aquí nos enfocaremos en ellos, dada la originalidad y creatividad con la que el movimiento de pioneros integró el saber psicoanalítico.

El movimiento juvenil Hashomer Hatzair fue el principal grupo político que experimentó nuevas formas de relación social. Se desmarcó del sionismo oficial de la Organización Sionista Mundial, de la Internacional Socialista y del marxismo oficial. Los jalutzianos de Hashomer sostenían que la transformación del hombre y de la sociedad no pasa por el establecimiento de una “dictadura del proletariado” (ya en 1911), sino por una profunda transformación de la subjetividad del ser humano, especialmente de los judíos. La llegada del movimiento Hashomer a Palestina, fue en 1920. El pegadogo antiautoritario alemán Gustav Wyneken, que estaba en contra de la educación prusiana, sugería nuevos métodos de aprendizaje colectivo y horizontal. Junto al anarco-marxista judío Gustav Landauer, ambos aportaron su cuota de influencia ideológica al movimiento.

El freudismo, en lo que implicaba una ruptura moderna ante el saber eclesiástico y médico de la sexualidad y del psiquismo, encajó perfectamente en las intenciones de los pioneros, ansiosos por terminar con la cultura represiva y moralizante que cristalizaba en la familia burguesa o en la familia religiosa tradicional.

Muchos años antes de Mayo del 68 o del hippismo norteamericano, en 1920 se funda en Betania la efímera Comunidad de Erotismo Compartido (Edá shifutít erótit). Meir Yaári, uno de los líderes de Hashomer, postula que los jóvenes podrán expresar libremente su amor, sus pensamientos, su propio sistema económico, sus propios servicios, su propia educación, y llama a leer las obras de Freud. El quería romper la “coraza psíquica” que impide emerger a la pulsión. Sin embargo, Yaári rechaza el pesimismo del psicoanálisis en cuanto capacidad de la fuerza de la cultura para transformar el género humano, y acepta el optimismo marxista que tenía esperanzas en cuanto a los progresos sociales y espirituales del hombre en la sociedad. El psicoanálisis, que fue censurado en Rusia luego de la Revolución Bolchevique por ser considerado una “ciencia burguesa”, logró mantener su influencia en la pedagogía colectiva del movimiento kibutziano, al menos hasta 1950.

Durante la década de 1960 y hasta el fin de los años 1970, el psicoanálisis institucional, muy sometido al poder médico, se había convertido ya en ese momento, en una disciplina altamente elitista, hermética e incluso sectaria. Para entonces, para el público era ya una práctica psicoterapéutica más, como lo sigue siendo hasta nuestros días.

El autor nota un cierto incremento del interés por la obra de Freud a partir de 1977, cuando se fundó en la Universidad Hebrea el Centro Sigmund Freud, que funciona hasta hoy día en su campus. En el 2001, se funda la publicación Israel Journal of Psychoanalysis, en lengua inglesa, cuyo primer número apareció en ese año y el último apareció en 2003. El psicoanálisis es tema de estudio en las facultades de Literatura, Teatro, Filosofía, Historia, Derecho, aunque es aventurado afirmar que se trata de una expansión de la práctica en Israel.

7 Comentarios

  1. Una historia muy interesante y curiosa, en especial los kibutzs, que pocas personas fuera de Israel deben conocer. En el caso de España me imagino que la aparición del psicoanálisis con Freud despertaría curiosidad, pero la dictadura fascista de Franco acabó con todo rastro de cultura e intelectualidad, y el psicoanálisis debió ser apenas mencionado, si acaso con la obligada apertura del régimen hacia el aliado norteamericano se conocía de su existencia por las películas americanas y chistes tópicos, creo algunos grupos en grandes capitales lo estudió, pero en general la psiquiatría era lo único aceptado, el médico español era como un semidios, y da vergüenza lo que hacían con las personas enfermas, por desgracia no sólo en España, verdaderos crímenes contra la humanidad. En democracia el psicoanálisis despertó un poco, aunque se asocia a intelectuales y famosos de la cultura de izquierdas. Parece que la escuela lacaniana, heredera de Freud, es la más seguida, principalmente los psicoanalistas son psiquiatras y psicólogos, aunque su alto coste y larga duración (al menos 2-3 años) no ayudan a popularizarse, menos en una sociedad cada vez con más prisas, incluidos los remedios o terapias express, de dudosa efectividad aunque sean efectistas.

    • He investigado un poco y parece ser que el psicoanálisis se conoció en España pronto gracias al filósofo Ortega y Gasset, que lo criticó sobre todo en cuanto a la sexualidad y a tomarse como una ciencia, apostando por una teoría más ecléctica. En cualquier caso no tuvo mucho eco, y el filósofo favorito de la izquierda socialista tuvo que claudicar ante la llegada de la dictadura fascista, que repudiaba el psicoanálisis y por contra el psiquiatra militar Vallejo Nájera investigaba la “novedosa” teoría del “gen rojo” en los prisioneros republicanos y de las “Brigadas Internacionales”, concluyendo que los rojos eran débiles mentales y era necesario el plan para reeducar a los prisioneros. Con la apertura obligada del régimen llegó a permitir, sorprendentemente, una asociación de psicoanalistas con unos pocos psicoanalistas de Madrid y, sobre todo, de la más abierta Barcelona. Pero el régimen continuaba poniendo piedras en el camino, y más bien parece que con estas supuestas muestras de aperturismo hacía el juego del trilero para acabar haciéndose lo que ellos dijeran, así en los libros de Freud se advertía de las cosas malas como la sexualidad o el ateismo, contrarios al buen cristiano, o la secta ultracatólica de el Opus Dei manipulaba publicando libros de Adler y su teoría psicológica como si fuesen el psicoanálisis existente, de hecho su complejo de inferioridad y superioridad son un término manido entre el populacho y los periodistas de derechas y ultraderecha hasta el día de hoy. En cualquier caso ya en los últimos años de la dictadura fascista, más abierta como preparándose para algún cambio, el psicoanálisis fue creciendo hasta la actualidad, aunque nadie sabe cuantos ejercen con ese título ni a donde pertenecen, está fuera del sistema de salud pública y, en general, sigue siendo un gran desconocido en España. En cuanto a la psiquiatría española, con la dictadura fascista se terminó la posible puesta en práctica del multidisciplinar, aperturista y humano tratamiento de los enfermos mentales, y una vez más se apostó por el atraso siguiendo las dictrinas tradicionales del fascismo y la Iglesia Católica, los enfermos mentales que tuvieran episodios graves, sobre todo si no disponían de recursos, eran encerrados, maltratados, lobotomizados, etc. prácticamente les hacían todo lo que se ve en las películas de terror, hasta que en democracia aprobaron las leyes para cerrar los manicomios, generalmente al cuidado de la Iglesia Católica. Falta que la población se eduque y se olvide de los prejuicios tras 40 años de fascismo, y , salvo la secta de el Opus Dei, cuyos psiquiatras aún “descubren” nuevas enfermedades causadas por la pérdida de fe de sus adeptos y recetan “rezar” a los enfermos graves, el sistema de salud mental español en teoría o por ley está conforme a la normativa de países más avanzados.

      • Parece increíble, el comportamiento profesional de los psiquiatras del opus dei que describes se tacharía de criminal en cualquier pais normal.
        Y quieres decir que es sabido, y que las autoridades sanitarias, el ministerio español de salud pública, o el colegiado de los médicos, por ejemplo, NO TOMAN NINGUNA MEDIDA CONTRA ÉSTOS ABUSOS??

        • Es lo que denuncian ex-adeptos en su web opuslibros.org o en Youtube, al menos actuaron así psiquiatras de la clínica privada de Navarra que pertenece al Opus, puede que hayan dejado de hacerlo desde que lo denunciaron los ex-adeptos. Son denuncias que no creo hayan llevado a los juzgados, aparte de por el poder de el Opus Dei, los ex-adeptos que aparecen en vídeos o televisión no aparentan ser un dechado en poder de convicción.

          • O sea, que el opus dei es una especie de “estado dentro del estado” español y que siempre se saldrán con la suya porque no le temen a nadie y porque tienen contactos “in high places”?
            No sé, me resulta casi increíble cómo, en plena Europa del siglo XXI, en una España moderna, democrática, miembro de la UE y compañía, se pueda dar algo así …
            Enfin, te creo, Republicano, y gracias por tus buenos comentarios !

          • Si he encontrado contradicciones en la historia del psicoanálisis en España de fuentes aparentemente muy fiables, yo no podría asegurar lo que escribí, en el caso de el Opus Dei sus ex-adeptos denuncian hechos propios de una secta destructiva, que normalmente deberían ser delitos y la secta desmantelada, pero luego sus ex-adeptos siguen siendo muy católicos y todos los días los españoles ven a los adeptos de el Opus: los ministros, directores de cuerpos de seguridad del estado, sus televisiones, radios y periódicos, etc. con una apariencia normal salvo que sus ideas son derechistas o ultraderechistas. El Opus Dei fue incluido entre los grupos sectarios más peligrosos en el Parlamento Europeo, pero los lobbys o algunas presiones importantes acabaron sacándola de la lista, aparte en los últimos años en occidente existe una política de laxitud con las sectas destructivas mientras no cometan delitos muy graves. Es decir, los abusos contra la privacidad, los acosos psicológicos, el proselitismo de menores, las poco claras recaudaciones de dinero de los adeptos y de dinero negro, etc. no son de importancia o difíciles de demostrar ante un tribunal, por otra parte siempre ha sido así con las sectas destructivas. En el Opus Dei prácticamente no hay abusos a niños, entre otras cosas porque castran psicológicamente, y no existen asesinatos como en el famosos libro y la película (que el Opus los trató de boicotear hasta que hizo un pacto), son suicidios más o menos inducidos por la ideología tan intransigente, y otra secta ultracatólica mexicana y con presencia en España donde hubo todo tipo de abusos sexuales a menores y depravaciones, “Los Legionarios de Cristo”, fue protegida por los Papas y al final el fundador, marcial Maciel, murió de vejez sin ser juzgado. El asunto de las sectas es complicado y existen muchos intereses para que sea muy complicado, por ejemplo muchos ultraortodoxos judíos tendrían comportamientos de secta destructiva.

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