“Lo que me hicieron los polacos” – testimonios de sobrevivientes

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Aliza Wittis-Shomron. Foto Youtube

Entrevistados por el periódico Yediot Ajronot, sobrevivientes dieron su testimonio de las condiciones infrahumanas que sufrieron en Polonia.

Tomi Shoham, de 85 años, que perdió casi toda su familia en el Holocausto, se irritó por el nuevo proyecto de ley polaco que exime a la nación polaca de responsabilidad ante las atrocidades cometidas por sus ciudadanos y los alemanes en su territorio. “Esta ley es graciosa. En el pasado hubo colaboración polaca con el nazismo, y hoy también hay antisemitismo allí”.

Shoham, que estuvo en el campo de concentración y exterminio de Auschwitz, fue liberado en Polonia hace 73 años. Según él, los polacos fueron parcialmente responsables por los terribles hechos que acontecieron.  “Una de las mujeres kapo en el campo era polaca y era mucho más cruel que muchos nazis, mucho más de lo necesario”. “Los polacos quieren borrar su historia. Pero nosotros recordamos muy bien los hechos y tenemos las pruebas, que ningún juzgado suyo las quiere tomar.”

Itzik Yaakovi, de 89 años, nacido en Hungría, llegó a los 14 años al campo de concentración de Birkenau en Polonia. Perdió toda su familia en 1944. “El satánico Dr. Mengele me envió a mí, a mi madre y mi hermana, a la derecha cuando mi abuela y mi abuelo y mis tías fueron enviados a la izquierda. A mi madre y hermana las enviaron al campo de mujeres y a mí me enviaron al campo de niños, y allí me encontré con Elie Wiesel, y me imprimieron el número en el brazo b.11057. Tenía que decir este número dos veces al día, no en alemán sino en polaco: “Iidancza ziro pindiszunt shadam”, lo que muestra que los polacos participaban en la campaña de exterminio.

Luego fue enviado a Auschwitz, donde vio las atrocidades que cometían los polacos. “Había muchísimos kapos polacos que violaban los niños porque no había mujeres. Les teníamos a ellos no menos miedo que a los alemanes”. Allí trabajó para una fábrica de granadas que fue dirigida por polacos. En enero de 1945 fue enviado a la Marcha de la Muerte (cuando los nazis fueron derrotados por los aliados, para evitar que los sobrevivientes fueran rescatados de los campos los enviaron a caminar bajo la nieve hacia distintos destinos, para seguir cumpliendo su meta de exterminio) hacia Austria, Yaakovi fue testimonio de la crueldad del antisemitismo polaco: “Caminamos con temperaturas de -27 grados, con sólo un pijama en el cuerpo y alpargatas, y sin comida. En el camino nos topamos con aldeas polacas, donde pedimos algunas migajas de pan y no nos dieron nada. Los que quisieron refugiarse en ellas fueron rechazados”.

Yaakov Zilbershtein, 92 años, declaró: “Hasta el día de hoy tengo una cicatriz en la cabeza por un golpe que me dio un polaco. Los polacos no eran tan antisemitas como los nazis, pero sí lo suficientes como para colaborar con ellos en el exterminio judío. Estuve tres años en el campo de concentración de Buchenwald y en Auschwitz, desde los 14 a los 20 años. Pasé seis años por distintos campos y la Marcha de la Muerte. Soy uno de los poquísimos que sobrevivieron. Los polacos eran antisemitas, aunque no todos eran gente mala. Algunos han ayudado y brindado refugio. Después de la guerra regresé a mi casa y no encontré nada. Me permitieron entrar, pero ni siquiera una foto me pudieron mostrar. 15 mil personas del pueblo donde provenía fueron enviados a Treblinka.”

Aliza Wittis-Shomron, 90 años, sobreviviente del Levantamiento del Gueto de Varsovia, y residente del kibutz Givat Oz, manifestó: “Estoy muy enojada por la nueva ley ¿cómo es posible? Para mí esto es lisa y llanamente negacionismo del Holocausto. No es posible que los polacos no hayan sido colaboradores”. Wittis-Shomron nació en el barrio judío de Varsovia, que se convirtió tras la invasión nazi en el Gueto de Varsovia. “Tenía 15 años cuando los polacos me entregaron a los nazis. Caminaba por la calle, ellos me agarraron. Para mi suerte, tenía dinero para sobornarlos y así sobreviví”. Con mucha determinación, ella fue el enlace externo del gueto en su lucha contra los nazis y fue responsable de la repartición de panfletos antinazis. Fui escondida en casa de polacos solidarios y en el periodo del levantamiento coordiné con los líderes y dí órdenes e información”.

Cinco años estuvo Wittis-Shomron bajo el periodo nazi. “No es casual que los campos de exterminios se hayan emplazado en Polonia. Ello fue posible gracias a que los polacos eran antisemitas y estaban dispuestos a colaborar. Por otro lado, no hay que olvidar los cientos de polacos que nos ayudaron poniendo en riesgo sus vidas”.

7 Comentarios

  1. Todas las víctimas de la Shoá nos merecen absoluto respecto.
    La colaboración de millares de polacos con las atrocidades nazis es bien conocida, pero no fué una política genocida de Estado.
    Polonia no fué una nación genocida durante la dominación nazi.
    LLamar a toda la nación de colaboracionista es desonrar a todos los ciudadanos polacos que arriesgaron sus vidas para ayudar a nuestros hermanos.

    • El comportmiento de los polacos antes durante y despues de la guerra fue antisemita y en lineas generales (salvo excepciones no siemppre desinteresadas) colaboraron con los nazis, no se puede decir que fue un estado genocida ya que durante la ocupacion nazi perdio su independencia

  2. Sobre la participación de los polacos en general existen distintas versiones, puede que la idea que se tenga sea lo que se puede ver en la película “El pianista” del director judío Roman Polanski, de origen polaco y sobreviviente del Holocausto, la película en parte está basada en sus vivencias, aunque su vida no terminó de dar giros, en Estados Unidos su esposa embarazada fue asesinada por la secta “La Familia” del psicópata Charles Manson, y posteriormente huyó a Europa tras ser acusado de drogar y violar a una menor de edad. En la película se ve a la mayoría de los polacos más bien pasivos tras la invasión nazi, algunos no dudaban en colaborar con los nazis y denunciar al protagonista judío, o unos pocos de la resistencia polaca le ayudaron a ocultarse. Algo diferente de lo que puede desprenderse de los testimonios de los supervivientes. En cuanto a los ultraderechistas y neonazis polacos en la actualidad, es evidente que serán más partidarios de todo menos de la resistencia polaca o de los que ayudaron a los judíos.

  3. Es una verguenza que Polonia quiera borrar de su historia su participación en el holocausto. Debe hacer lo contrario: penalizar el negacinismo, si es que son honrados.

  4. Polonia quizo “adelantarse” unos años para hacer borrón y cuenta nueva. Pensaron quizás, que después de 73 años ya no quedaría nadie con vida para refutarles sus mentiras. Pero la mentira tiene patas cortas. Con esta ley, Polonia no solo deshonra su buen nombre sino que ofende a los justos entre las naciones qué sí ayudaron a los judíos. Lamentablemente, ellos fueron la minoría.

  5. El colaboracionismo polaco, si bien no tiene ni perdón ni arreglo, sí merece un juicio justo para separar la paja del trigo. Un buen gesto reconciliatorio para empezar este proceso, sería devolver el millón de propiedades judías que los polacos “se quedaron” al finalizar la 2da Guerra.

  6. la única salvedad que puedo hacer de Polonia, es que no tuvo gobierno propio es decir dirigidos por polacos, como si lo tuvieron FRancia, España. Portugal, Italia, Hungría, Rumania, Eslovaquia, Croacia, Bulgaria, Austria, entre otros. Eso no quiere decir que no hayan colaborado con los nazis, mediante la entrega, delaciòn, apropiaciòn de propiedades, etc.

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