Llega Pence, se escapa Abbás

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Pablo Sklarevich

Los líderes palestinos han respondido con desacertada histeria a la decisión del presidente norteamericano, Donald Trump, de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel y ordenar el traslado de la embajada allí desde Tel Aviv.
El estado de ánimo de la dirigencia palestina no conoce sosiego a pesar de que el vicepresidente Mike Pence reiteró al rey Abadallah II en Jordania que Estados Unidos no ha tomado “ninguna posición con respecto a las fronteras y el estatus final” de Jerusalén.
Lo que al parecer de verdad más le duele a los funcionarios de Ramallah es que el presidente Trump decidió, en opinión del ex jefe de la Inteligencia Militar, Amos Yadlin, cambiar las reglas del juego.
Anteriormente, los palestinos acudían a las negociaciones a sabiendas que su negativa a aceptar un compromiso no tendría costo. El final inconcluso de cada negociación resultaba siendo el punto de partida (o si se quiere el trampolín) de la ronda siguiente. Para bien o para mal, Trump les está diciendo ahora que el tiempo no está a favor de ellos.
Como si eso fuera poco, cada embestida política es respondida en reciprocidad. Ante la ofensiva diplomática antinorteamericana de los palestinos; el presidente norteamericano decidió cortar los fondos destinados a UNWRA, y no es tanto el dinero lo que está en juego sino la deslegitimación del concepto particularista y único en el mundo de “refugiado” palestino, cuyo estatus, a diferencia del refugiado universal, se transmite a sus descendientes (hijos, nietos, bisnietos, etc.).
De cualquier manera, el presidente palestino, Mahmud Abbás, prefirió huir a Bruselas, en vez de enfrentar a Pence, de visita en la región. Es sintomático, que haya escapado a Europa en busca de apoyo. Esperaba que la Unión Europea respondiera la declaración de Trump sobre Jerusalén con un reconocimiento masivo al “Estado de Palestina”, pero encontró que lo máximo que están dispuesto a ofrecerle es un “acuerdo de asociación” con el bloque.
Las masas árabes también faltaron a la cita. Solamente, unas pocas decenas de jordanos manifestaron en Ammán contra la visita de Pence. Tunecinos e iraníes volvieron a protestar violentamente, días atrás pero por el costo de la vida, no por Jerusalén.

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