Las embrolladas mediaciones de Egipto y Qatar en Gaza

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Efectivos de Hamas

Pablo Sklarevich

La dificultad para lograr un acuerdo de cese del fuego de larga duración entre Israel y el grupo terrorista islámico Hamas puede ilustrarse más fácilmente si se lo percibe como un edificio de cuatro pisos. El problema es que hay demasiados actores e intereses como para armar la frágil estructura.

La primera fase –relativamente la más fácil- parece haberse alcanzado, es decir la escalada de violencia entre Israel y Hamas en la frontera con Gaza habría disminuido drásticamente, lo que llevó a los medios de comunicación a la dramática creencia de que el arreglo era inminente, una noción que ahora se presiente fantásticamente distante.

Las cosas, como describe el periodista Avi Issacharoff en The Times of Israel, se complican en el piso inmediatamente superior. Allí donde como era de esperar -y como ha sido reiteradamente en el pasado- se han estancado las conversaciones de reconciliación entre el movimiento Fatah (columna vertebral de la OLP y la Autoridad Palestina [AP]) y Hamás, bajo la mediación de la Inteligencia egipcia.

Egipto quiere que se alcance la reconciliación entre las facciones rivales palestinas y que la Autoridad Palestina regrese a Gaza, antes de que se negocie un acuerdo más amplio con Israel.

Pero el presidente palestino, Mahmoud Abbás, que encabeza el movimiento Fatah, reclama que Hamas entregue las armas a la AP, a sabiendas que los islamistas no tienen intenciones de ceder.

Es aquí donde aparece Qatar, que rivaliza con Egipto por el papel de mediador. Doha no está dispuesta a esperar a Abbas y ha transmitido numerosas veces que está dispuesto a invertir millones de dólares en Gaza, incluyendo en la construcción de un aeropuerto cerca de Eilat, bajo supervisión israelí, para los gazatíes, con vuelos hacia Qatar y Turquía. Además de una ruta marítima de Gaza a Chipre con un puerto en la isla del Mediterráneo, para la transferencia de mercancías, bajo la vigilancia de Israel.

Abbas teme que si Hamás acuerda, Gaza quedará definitivamente separado de  Cisjordania (Judea y Samaria) y por lo tanto amenaza con cortar todos los pagos a la Franja, que suman actualmente 95 millones de dólares mensuales.

En tanto que Egipto, sugiere Issacharoff, aunque no quiere hacerse cargo de los dos millones de habitantes de Gaza, tampoco ve con buenos ojos la idea de quedar totalmente afuera del cuadro.

En vista de este escenario, los pisos tres y cuatro, que serían las inversiones para la rehabilitación de Gaza y el canje de “prisioneros”, respectivamente, parecen situados en un plano bastante lejano.

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