La jauría rabiosa y asesina de Hamás

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José Ignacio Rodríguez

Los terroristas de Hamás, mercenarios pagados por Qatar e Irán, se debaten ficticiamente entre la auto inmolación y la muerte por las “negociaciones” con el otro brazo terrorista palestino del Fatah de Mahmoud Abbás ¿Se puede esperar algo de estas negociaciones internas entre grupos terroristas?

El terrorismo palestino, sea de la facción que sea, siempre será el mismo perro con diferente collar encadenados y manejados, por sus amos ayatolás de Irán. Los ingenuos y gentes de mal vivir, entre los cuales destacan los grupos terroristas BDS, aplauden desde las gradas del odio a Israel todo lo que suponga una supuesta fuerza destructiva, contra el Estado de Israel y los judíos en general.

El odio rabioso y babeante vomitado por las fauces del salvaje perro asilvestrado del terrorismo palestino no tiene cura, ni tratamiento posible. El conocido axioma del refranero popular, que algo sabrá de perros, dice: “Muerto el perro, se acabó la rabia”. En este punto pido perdón a los perros y las protectoras de animales, por hacer esta verdaderamente odiosa comparación, entre perro y terrorista palestino ¿Qué culpa tienen los perros de que se les compare con asesinos yihadistas palestinos asilvestrados? Ciertamente ninguna.

Una vez más pido perdón a los maravillosos perros que tanto bien hacen a la humanidad salvando vidas, cuidando enfermos, siendo ejemplares guías de invidentes, fieles protectores de niños, expertos detectores de drogas y explosivos, entre otros grandes servicios que hacen a toda la humanidad. Los lectores y amigos del bien, díganle a sus mascotas perrunas, con todo cariño lo digo, que nos perdonen por establecer tan impropia comparación entre los grandes amigos del hombre y los asesinos enemigos de los hombres, las mujeres y los niños.

Los aullidos inhumanos del cabecilla de la jauría salvaje terrorista islámica de Hamás en Gaza, Yahya Sinwar, solo asuntan a los pobres palestinos sometidos bajo su garra. Unos aullidos que erizan la piel de aquellos que pensamos que la rabia contagiosa de Hamás no tiene cura. Unos aullidos que auguran más derramamiento de sangre palestina e israelí. Unos feroces aullidos que siguen proclamando la aniquilación de los judíos y el no reconocido por Hamás Estado de Israel. En términos generales siempre he sostenido que no se puede ser vocero mediático de los terroristas y que sus mensajes de odio no deben ser reproducidos, pero hoy hago una excepción para reproducir, a modo de cámara de los horrores, esos aullidos de bestias del mal que grita sin pudor Yahya Sinwar “Ha terminado la hora en la que Hamás discutía el reconocimiento de Israel. La discusión ahora es sobre cuándo eliminaremos a Israel”. La jauría de Hamás sigue vomitando rabioso odio, contagiado a sus cachorros, para que continúen tan cruel derramamiento de sangre palestina e israelí.

El sufrimiento de la población palestina en Gaza es atroz. Un sufrimiento silenciado a espada y sangre por las jaurías de Hamás que recorren Gaza desgarrando el alma y el cuerpo de los palestinos disidentes del mal yihadista de Hamás. Una población palestina sometida y torturada bajo la ocupación de Hamás y los ayatolas iraníes, amos y señores de la maldad ¿Por qué los palestinos moderados no se manifiestan contra Hamás fuera de la Franja de Gaza? ¿Por qué la mal llamada Autoridad Palestina no promueve en la ONU la intervención de la comunidad internacional contra la ocupación asesina de la jauría rabiosa de Hamás en Gaza? ¿Por qué Mahmoud Abbás no denuncia las atrocidades y torturas que Hamás comete contra los sometidos palestinos? Ciertas jaurías de asilvestrados perros no se enfrentan entre si, pues sus violentos métodos represivos son exactamente los mismos.

El desarme de las jaurías terroristas de Hamás o Fatah, demandadas por Estados Unidos e Israel, no se producirá a menos que sea de forma violenta. Los perros asilvestrados yihadistas de Hamás amenazan diciendo “Nadie nos desarmará. Nadie puede desarmar a Hamás”. Por una vez dicen una terrorífica verdad, para que nadie tenga dudas.

El desarme de Hamás debe producirse inmediatamente usando la fuerza necesaria, tanto como la desproporcionada si fuera necesaria, para impedir que sigan torturando y asesinando a inocentes palestinos e israelíes. Las hordas nazis fueron reducidas por la fuerza de la razón y las armas, de las cuales Israel, Estados Unidos y Occidente están más que sobrados. La intervención de la Comunidad Internacional, para liberar la Franja de Gaza de la dictadura asesina de Hamás, debe ser la prioridad más urgente de un mundo que se debate entre la vida y la muerte, a causa del Mal imperante a nuestro alrededor ¡Por una Gaza libre, sí, libre, de la jauría rabiosa y asesina de Hamás!

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