La festividad de Jánuca conmemora el milagro de los macabeos

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Soldados judíos alemanes celebran Jánuca en Polonia 1916. Foto Wikipedia

Jánuca llamada también la Fiesta de las Luces o Luminarias. Se celebra durante ocho días y conmemora la derrota de los helenos y la recuperación de la independencia judía a manos de los macabeos sobre los griegos seléucidas y la posterior purificación del Segundo Templo de Jerusalén de los íconos paganos, en el siglo II a. C.

La tradición judía habla de un milagro, en el que pudo encenderse el candelabro del Templo durante ocho días consecutivos con una exigua cantidad de aceite, que alcanzaba sólo para uno. Esto dio origen a la principal costumbre de la festividad, que es la de encender, en forma progresiva, un candelabro de nueve brazos llamado januquiá, siempre con un brazo piloto.

Janukiá desenterrada cerca de Jerusalén alrededor de 1900.

La festividad acontece el 25 de Kislev del calendario judío, fecha que acaece entre fines de noviembre y mediados de diciembre del calendario gregoriano, según cómo cae en este calendario.

La palabra hebrea Januca significa “inauguración”. En el siglo 2 AEC, la época del Segundo Templo Sagrado, el régimen sirio-griego de Antíoco pretendió alejar a los judíos del judaísmo, con la esperanza de asimilarlos a la cultura griega. Los judíos se resistieron y liderados por Matityahu y luego por su hijo Yehuda el Macabeo.  Antíoco envió miles de tropas armadas para acabar con la rebelión. Los guerreros judíos entraron a Jerusalén y encontraron el Templo Sagrado en ruinas y profanado con ídolos. Los Macabeos lo reinauguraron el 25 de Kislev. Cuando llegó el momento de encender el candelabro (Menorá), revisaron el Templo, y sólo encontraron una vasija de aceite puro que llevaba el sello del Sumo Sacerdote, pero no había más aceite para los siguientes días. Aquí ocurrió el milagro, ya que esa pequeña vasija de aceite ardió durante ocho días, el tiempo necesario para producir un nuevo suministro de aceite.

A los niños se les suele regalar unas monedas para usarlas en caridad y también suelen jugar con perinolas en cuyas caras aparecen las iniciales de las palabras en hebreo de: Un milagro grande sucedió allí”. Los griegos les prohibían el estudio de Torá bajo pena de muerte, entonces los jóvenes fingían jugar con pirinolas cuando eran sorprendidos estudiando.

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