La falta de cumplimiento de reducción del petróleo crea un movimiento inesperado en el precio del crudo

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Pintura de Victor Dubreuil - Barriles de dinero 1897 aceite en canvas - Wikimedia Commons

 Gastón Saidman

Solo quienes estuvieron atentos al comportamiento de los países productores frente a la creciente producción de petróleo por parte de los Estados Unidos, supieron disfrutar de una breve ganancia en el mercado de la semana pasada.

El pasado 15 de julio el mercado internacional cerró con un precio del crudo de unos 46.69 dólares, esa misma semana era el resultado de la súper producción que comenzó EEUU y cedió esperanzas a los inversores en una brusca subida de precios que comenzaría después de una ruptura de los 47.00 $ que tocaría de principio los 50.00 $, y hasta el momento eso no estaba fuera de la realidad, pero suele pasar, el mínimo cambio de política de algún país involucrado en el rubro relacionado al tema, logra cambiar la situación. Los inversionistas petroleros más experimentados, supieron que frente a la presión de la súper producción, los países aliados a la OPEC no se quedarían callados. Todo iba según lo planeado.

El lunes 17 de julio amanecimos con una leve baja prevista, la idea era esperar ya que de seguro el precio tocaría los 50$. Muchos esperaron el momento, pero solo los que se interesaron más allá del gráfico supieron salir a tiempo, lo que produjo una caída que término en 46.73$.

¿Entonces, que pasó?

Como he dicho en mi artículo de la semana pasada ¿Quién está ganando la guerra en el mercado petrolero? Arabia Saudita quien no se vio afectada por la reducción, decidió junto con Nigeria aumentar la elaboración de más barriles, esto, aparte de desvalorar la eficacia de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para reducir la producción y ayudar a equilibrar los precios, logró que el precio choque justo en los 47 $, momento en el que los inversores comenzaron a salir del mercado. Para ver realmente que el mercado empuje un precio mucho mayor, se tenía la esperanza de que con la reducción se obtenga un juego justo, sin eso, las ganancias adicionales van a ser algo difíciles de conseguir.

La semana pasada fue llamada “La maldición del aceite de los cielos”. La sorpresa de no llegar a los objetivos fue una frustración, pero peor aún es que los países productores no saben de que manera ahora parar esta ola de exceso. El petróleo ha caído en un mercado bajista y los inventarios siguen siendo obstinadamente altos a pesar de un acuerdo entre la OPEP y 10 países fuera del grupo para reducir la producción. La implementación de las restricciones de suministro está vacilando mientras Arabia Saudita, Libia y Nigeria restauran la producción perdida.

 

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