La dura despedida de Moshé Yaalón

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Por Mara Klarinsky

Con el correr de los años, Moshé Yaalón se transformó en una figura aceptada y admirada del Likud. Se las arregló para construir una base política y trabajó duro para mantener el apoyo de los activistas. Fue considerado un halcón en la diplomacia y el favorito de los colonos y de la derecha. Hasta que fue designado ministro de Defensa y sus adherentes entendieron que él estaba a favor del estado de derecho y en contra de hacer la vista gorda ante la construcción paralela de viviendas y pueblos en los asentamientos.
En los últimos meses, Yaalón se convirtió en un auténtico saco de boxeo para la derecha, incluyendo al Likud mismo, el que cada vez está más radicalizado. Las cosas llegaron a un punto crítico cuando el soldado israelí, Elor Azaria, mató a tiros a un atacante palestino herido y reducido en el piso, en Hebrón el 24 de marzo, entonces la alianza entre Moshé Yaalón y el primer ministro comenzó a desmoronarse.
Se encontró expuesto no únicamente a los malos vientos que soplan de la extrema derecha, sino que el primer ministro fue cerrando filas con este sector insubordinado.
Según palabras de Moshé Yaalón: “Cuando ocurrió el hecho del Hebrón, Netanyahu estuvo de acuerdo conmigo en que debíamos dejar que la fiscalía militar investigara y manejara el caso, luego, cuando notó el ánimo del público; cambió de idea… Sentí como si Netanyahu me hubiese abandonado” y cuando le preguntaron al ministro por qué calificó al sargento Elor Azaria, de “soldado transgresor”, comentó “él simplemente tomó la ley en sus propias manos, abrió fuego sin justificación”.
Referido al mismo acontecimiento y en ocasión del enfrentamiento con Liberman y con el ministro de Educación, Naftali Bennett (del partido religioso nacional Habait Haiehudí) puso de manifiesto que se llevó una campaña de difamación en su contra y que Liberman estaba involucrado a nivel personal con el caso ya que Sharón Gal, ex diputado de Israel Beitenu, era un hombre de Avigdor Liberman y fue el responsable de las relaciones públicas de la familia Azaria, (familia del soldado Elor Azaria).
Para aquel entonces, ya se plantearon las semillas de su destitución y era evidente que el presidente del partido Israel Beitenu, Avigdor Liberman tomaría su lugar.
Es inadmisible entender que el primer ministro, Biniamín Netanyahu, haya decidido entregar una cartera tan importante como el Ministerio de Defensa a una persona que se retiró del ejército con una graduación tan baja como la de Avigdor Liberman (ex cabo) sin ningún antecedente destacado de su experiencia militar y que se antepone al rango de su precursor, un teniente general con un vasto historial militar.
En conclusión, entendemos que el Ministerio de Defensa pasó de ser conducido por una persona que ocupó el cargo más alto en las Fuerzas de Defensa de Israel a otro con el más bajo posible. Esto sucede en un país donde el ejército es uno de los principales pilares de su existencia.
Estas circunstancias pusieron a Israel de pie y a su aparato de seguridad en la boca de amigos y de enemigos.
A partir de estos momentos habrá una dura batalla entre fuerzas extremistas de derecha, o sea que el Likud no podrá ser representativo de aquellos que esperan una derecha flexible.
Por otro lado y como en algún medio se comentó, en la última guerra contra el Hamás, Avigdor Liberman llamó a los israelíes a boicotear los negocios árabes y en otra oportunidad sugirió castigar a Egipto bombardeando la represa de Asuán. Si esta postura del nuevo ministro de Defensa cambió, está por verse pero por el momento todo indica de qué lado podemos en estos momentos ubicar a la cúpula del gobierno de Bibi Netanyahu.
De todos modos, también debemos considerar que en reiteradas oportunidades, Biniamín Netanyahu, ofreció a Isaac Herzog, del partido Campo Sionista, unirse al gobierno en el concepto del plan de “unidad nacional”, fracasando en todas las ocasiones.
O sea que Herzog fue incapaz de darle a Netanyahu el impulso hacia la izquierda que era tan necesario, obligándolo en cierta forma de tornarse totalmente hacia una aparente derecha radical. ■

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