Jill y Amnon en “Dos mundos”

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Jill y Amnon Damti

Este verano se festeja en grande en el Centro Suzanne Dellal, a través de uno de sus más importantes proyectos: el tradicional “Majolohet” (que se puede traducir como Danzardiente), ya que se trata de una muestra muy activa e intensa del quehacer danzante de Israel, que cumple su vigésima edición. El programa ofrecido es excelente como siempre e incluye la danza en varios estilos y géneros, tales como el ballet moderno, el flamenco, el baile irlandés y otros. En el marco de “Majolohet” se presentarán importantes compañías como la de Inbal Pinto y Avshalom Pollak, Yossi Berg y Oded Graf, “Vertigo”, “Bat – Sheva”, Compas de Flamenco, “Kolban Dance”, Barak Marshall, Dana Ruttenberg y otros más. Se presentan durante julio y agosto hasta septiembre.
Se trata de unas 9 semanas de danza sin interrupción en las cuales día a día se presenta algún montaje a estrenar o reposición en alguna de las salas del Centro. Se debe tener en cuenta que “es esta una oportunidad anual para ver el constante movimiento de la danza israelí. La imagen que surge en sonidos y movimientos de variados colores y multidisciplinarios”.
Entre las obras que se presentaron recientemente llamó nuestra atención la pieza “Dos Mundos” un espectáculo de danza de Jill y Amnon Damti, una mezcla única entre el mundo de un bailarín sordo y el de una bailarina con audiencia, ambos dotados de un notable talento para comunicarse con todo tipo de públicos y todas las edades.
La química y el carisma que se crea entre los dos bailarines regocija a los espectadores, con un show interactivo y adecuado para todo tipo de público. Más allá de la experiencia artística, el montaje transmite un mensaje muy importante: que todo es posible. Jill y Amnon han recibido numerosos premios y menciones por esta pieza, habiendo sido presentada en varios países, se ha realizado un filme sobre sus vidas.
Es una ejecución transmitida de una manera única que permite al público encontrarse con un nuevo mundo, el del silencio, la danza, la pantomima y el lenguaje de signos, utilizado diariamente por el bailarín sordo Amnón Damti y su compañera, Jill Damti-Feingold.
La pieza se acompaña de una narrativa especial, en movimiento. Ambos bailarines se comunican con el público a través de un movimiento y un diálogo que tiene lugar en el escenario. Todo ello trasmite el mensaje importante que en realidad no hay límites, que todo es posible, que nuestro potencial se encuentra dentro de nosotros mismos, incluso si tenemos limitaciones externas. ■

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