Israel Cycling Academy, el último proyecto ambicioso desde Oriente Medio

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Foto: Israel Cycling Academy vía Facebook

La llegada de capital procedente de países con poca tradición ciclista no es una novedad en el circuito mundial. En los últimos años, el selecto grupo de la UCI World Tour ha acogido equipos de Bahréin y Emiratos Árabes Unidos. Todavía un peldaño por debajo se sitúa el Israel Cycling Academy, un proyecto ambicioso con el Tour de Francia como meta.

La escuadra israelí afronta el segundo año como equipo Profesional Continental, el cuarto en el pelotón. En 2018, ha dado un paso adelante con el fichaje de ciclistas con experiencia en equipos de la máxima categoría mundial como el español Rubén Plaza, el belga Ben Hermans o el italiano Kristian Sbaragli.

“Estaban buscando a un par o tres de corredores con experiencia, porque el núcleo del equipo era muy joven y les hacía falta un par o tres de corredores veteranos que supieran desenvolverse en el pelotón y pensaron en mí”, dijo Plaza.

La apuesta ambiciosa por nombres experimentados del pelotón ha coincidido con la participación en carreras de la máxima categoría del ciclismo mundial. Esta semana sus ciclistas pedalean en la Volta a Cataluña y en el primer tramo del curso ya han tomado la salida en otras rondas World Tour como la Tirreno-Adriático o la Milán-San Remo.

Tres carreras de renombre que sirven de preparación para el Giro de Italia, donde el Israel Cycling Academy figura como uno de los equipos invitados en el año en que una de las grandes carreras de tres semanas dará el disparo de salida desde Jerusalén con la disputa de tres etapas en ese país.

Podría parecer que el gran objetivo de la escuadra es la ronda italiana, pero sus responsables tienen metas más altas a medio plazo.

“En 2014 pusimos un objetivo muy ambicioso: llegar al Tour de Francia en cinco años. Hemos creado un plan y participar en una gran vuelta es uno de los puntos claves en el proceso. De momento estamos en el buen camino”, explicó el director del Israel Cycling Academy, Ran Margaliot.

Más allá de esta ambiciosa planificación, el equipo nació para profesionalizar en Israel las estructuras de un deporte con poca tradición a nivel profesional.

“El ciclismo de competición casi no existe en Israel y este es nuestro objetivo: que sea competitivo en nuestro país, porque nosotros creemos mucho en el ciclismo, no solo como deporte profesional sino como una plataforma de educación alternativa para los jóvenes”, puntualizó.

En el equipo, cuya base europea se encuentra en Gerona, hay ciclistas de dieciséis nacionalidades. Además de cinco israelíes, destacan dos españoles -Plaza y José Manuel Díaz-, un colombiano y un estadounidense, entre otros.

Un carácter multicultural que, según sus impulsores, no es casualidad. “Israel es un país que tiene mucha mezcla de culturas, con gente que vino de todo el mundo y así es nuestro equipo. Tenemos ciclistas de dieciséis países, con muchos idiomas y culturas y queremos dar la oportunidad a gente que llega de países como el nuestro, donde ser profesional no es fácil. Lo miramos como una gran oportunidad”, señaló el director del equipo.

Entre los componentes del Israel Cycling Academy, sin embargo, ya no se encuentra el turco Ahmet Örken, un fichaje que antes del inicio de temporada tuvo una gran carga simbólica por las tensas relaciones políticas entre ambos países.

Ante las presiones que recibió en su país, el campeón turco rompió antes del inicio de la temporada el contrato con la escuadra israelí.

“Personalmente es un muchacho espectacular, muy buena gente. Estuve en su casa con la familia. Es una pena que la política entrara en el deporte, pero nuestra puerta queda abierta para él y para gente como él. Nuestra misión es ayudar a gente que viene de países como este”, manifestó Margaliot.

Aunque el objetivo deportivo es una prioridad, la política también gana peso en el equipo. Prueba de ello es que el proyecto obtuvo el título de embajador del Centro Peres para la Paz, la organización que fundó el ex presidente, Shimon Peres. Una distinción que los ciclistas lucen en su camiseta deportiva (maillot).

“Esperamos cambiar la idea que tiene el mundo de nuestro país, porque no es todo lo que se ve en la televisión. Hay también otras cosas”, defienden desde el equipo. EFE

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