Gran Bretaña y Australia apoyan más a Israel que Obama y Kerry

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La ministra de exteriores de Australia con Netanyahu Foto: Amos Ben Gershom - GPO

La hipocresía y el doble estándar no logran unificar consenso
Alan M. Dershowitz
Cuando el primer ministro británico y el ministro australiano de asuntos exteriores critican al gobierno de Obama por ser injusto con Israel, podemos estar seguros de que el Presidente Obama y el Secretario Kerry han hecho algo muy mal. Esto es lo que dijo Teresa May:

“No creemos que sea apropiado atacar la composición del gobierno elegido democráticamente de un aliado. También está claro que los asentamientos están lejos de ser el único problema en este conflicto. En particular, el pueblo de Israel merece  vivir libre de la amenaza del terrorismo, con la que ha tenido que hacer frente durante demasiado tiempo.”

Y esto es lo que Julie Bishop, ministra de Relaciones Exteriores de Australia, dijo al explicar por qué Australia no habría votado a favor de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU:

“En la votación en la ONU, el Gobierno de coalición de Australia no apoya resoluciones unilaterales en contra de Israel.”

Y éstas son sólo las críticas públicas. De forma privada, varios otros países han expresado su consternación por los problemas causados por las maniobras de último momento de la administración de Obama.
Inicialmente, el periódico New York Times falló en reportar esos importantes acontecimientos internacionales.
Presumiblemente, porque no está “de acuerdo” con ellos. Sólo después de que otros medios presentaran la crítica británica y australiana decidieron cubrir el tema.
Ellos informan de inmediato que la comunidad judía – tanto en los Estados Unidos e Israel – se divide entre los judíos de derecha –los se oponen a los movimientos de la administración Obama- y los judíos liberales que lo apoyan.
Esta es una noticia simplemente falsa: Israel no está dividida sobre la resolución del Consejo de Seguridad y el discurso de Kerry. Todos los líderes israelíes y la gran mayoría de sus ciudadanos se opusieron a esta evolución de los hechos.
Esto es cierto incluso para los izquierdistas y centristas israelíes que critican las políticas de asentamientos de Israel. Lo mismo es cierto con respecto a los judíos de Estados Unidos, a pesar que New York Times informa en sentido contrario. Muchos judíos y no – judíos liberales – entre ellos los senadores Schumer, Blumenthal, Gillibrand y Wyden – han sido vocalmente críticos.
Ciertamente me considero un liberal demócrata, que se opone a las políticas de asentamientos de Israel, pero soy muy crítico con los movimientos de Obama / Kerry.
Sólo el lobby judío J Street, que es un lobby pro Obama, ha expresado su apoyo, junto con un puñado de rabinos reformistas de izquierda y detractores profesionales de Israel, fueron citados por NY Times como si fueran representativos de la comunidad judía.
En contraste con la relativa uniformidad de los líderes de Israel y los ciudadanos en oposición a las iniciativas de Obama / Kerry, la administración Obama misma y el Partido Demócrata están divididos.
La mayoría de los que han expresado opiniones han sido críticos, pero todavía no hemos escuchado de varios demócratas líderes, especialmente de Keith Ellison (que en su pasado militó con el líder negro antisemita Louis Farrakhan) que está buscando la presidencia del Comité Nacional del Partido Demócrata. Esta es una cuestión en la que el silencio no es una virtud. Es importante para todos los demócratas levantarse y expresarse.
En realidad, hay algunas buenas noticias a partir del propio discurso de Kerry. Los líderes árabes han expresado su apoyo a su propuesta, que requeriría que la Autoridad Palestina reconozca a Israel como un estado judío (es decir: “el estado nación del pueblo judío”). A pesar de este apoyo implícito para tal reconocimiento de los líderes árabes, la Autoridad Palestina persiste en negarse a reconocer el carácter judío de Israel.
Esta es la excusa falsa de Hanan Ashrawi, la portavoz oficial de la Autoridad Palestina, quien dijo por qué sería “contra nuestros principios” reconocer a Israel como el estado nación del pueblo judío:

“Si usted quiere dar la religión a los estados, entonces esto está en contra de nuestros principios. No reconozco a los estados islámicos. No reconozco a los estados cristianos. No reconozco a los estados judíos. Un estado es un estado para todos sus ciudadanos. Tiene que ser democrático, inclusivo, tolerante, y tiene que ser genuinamente representativo de toda su gente. No se puede dar valor añadido a ninguna gente debido a su religión o etnia.”

Esta declaración merece otorgar a Ashrawi el premio de hipócrita del año. La Autoridad Palestina, a la que representa oficialmente, expresa en su Constitución lo siguiente:

“El Islam es la religión oficial en Palestina… Los principios de la Sharía islámica serán la principal fuente de legislación”.

Por otra parte, la Autoridad Palestina reconoce a Irán, Arabia Saudita, Egipto y Jordania, que son todos países que definen el Islam como su religión oficial y que discriminan contra los no creyentes.
¿Ashrawi está diciendo realmente que los principios de la Autoridad Palestina le exigen renunciar a su propia Constitución y retirar el reconocimiento de todos sus aliados musulmanes? ¿Qué pasa con Gran Bretaña, que tiene una religión estatal oficial? Si es así, ¡la desafío a decir eso explícitamente!
Israel es el único estado en el Oriente Medio que otorga la igualdad religiosa a todos sus ciudadanos como una cuestión de derecho. Los árabes israelíes gozan de más derechos que los árabes (y mucho menos los judíos) de cualquier estado árabe. Sirven en todas las ramas del gobierno, incluyendo la Knéset y la Corte Suprema. Tienen sus propias autoridades religiosas reconocidas por el estado.
Contraste esto con el liderazgo palestino que ha prometido que “ni un solo” judío israelí podrá residir en el futuro Estado palestino. Además, los judíos israelíes están prohibidos en las universidades y otras instituciones palestinas.
Aplaudimos a Gran Bretaña y Australia y a los líderes árabes, y condenamos la hipocresía de Hanan Ashrawi y su Autoridad Palestina. ■
Fuente: Gatestone

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