Film hermoso y conmovedor

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Tzurat Hamaim (The shape of water, EE.UU., 2017). Dirección y guión: Guillermo del Toro, protagonistas por orden de importancia son Sally Hawkins como Elisa Espósito, una mujer muda y solitaria, que vive en Baltimore, situada aproximadamente en el año 1963. Espósito, junto con su colega y amiga Zelda (Octavia Spencer) trabajan en un centro de investigación limpiando pisos y baños. Una noche el coronel Richard Strickland (Michael Shannon) trae un enorme recipiente que contiene una misteriosa criatura humanoide que ha capturado en el Amazonas brasileño.
Elisa vuelve a su casa después del trabajo y se mete desnuda en la bañera donde se alivia de las cargas del día masturbándose. Se muestra también a la mujer de Strickland desnudándose un pecho y teniendo sexo con el intolerante y áspero marido. Lo de Elisa ocurre en los primeros minutos y la cámara se pasea por su apartamento cuyas paredes están pintadas de color turquesa. Del Toro filma las acciones de Elisa desde una cierta distancia de modo que no se ve su cuerpo. Elisa está intrigada por la misteriosa criatura a la que se refieren como “algo valioso”.
Muy pronto establece una amistad con él, situación relevante como se verá más adelante cuando se lo explique a su amiga Zelda y luego de que surge cierta intimidad corporal con ese ser, él está sumergido en una pileta en ese centro y ella le trae huevos duros y le pone música con discos de vinilo. Siendo muda y él emite sonidos que sólo ella entiende, le pone música en su pausa en el trabajo.
Cuando descubre que los planes de Strickland, que resultará ser el villano del film, que consisten en practicarle una vivisección, eutanasia, para saber más de él y sobre todo para que no caiga en manos de agentes soviéticos, dado que es época de la guerra fría, forja su propia estrategia para salvarlo. Tiene asistencia de su vecino gay y un simpático científico y conjuntamente elaboran el plan de escape, raptarlo y llevarlo al apartamento de Elisa.
Un episodio de amor, pero ahí está Strickkland para frustrar las buenas intenciones interrogando con dureza a quien crea que le concierna, porque no puede hacerse a la idea que se ha tomado tanto trabajo y que se le escurra entre las manos, que de paso, la criatura lo ha lastimado físicamente cortándole un par de dedos.
En el apartamento Elisa pone unas toallas debajo de la ranura de la puerta y abre los grifos anegando el baño. Pero eso no pasa así nomás porque el lugar está ubicado en un piso superior, encima de una sala de cine cuyo techo empieza a gotear. Elisa mantiene a la criatura en su bañera usando productos químicos de acondicionamiento de agua contrabandeados por Hoffstetler, planeando liberarlo en un canal cercano cuando se abre al océano en varios días.
Los escenarios de Del Toro son una obra de arte en sí mismos, en enormes espacios subterráneos. Del Toro ya ha hecho filmes que tienen su lado fetichista como por ejemplo “El laberinto del fauno”, para citar alguno. Construye una película de gran belleza, así que mejor es ver la película, que seguir describiendo lo que sucede.
Sally Hawkins, hace un gran papel, tal vez el mejor de su carrera y los otros actores no le van en zaga, con 13 nominaciones para el Oscar.

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