Film de dolor y violencia en la Alemania moderna

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Gran actuación de Diane Kruger. Mishum Makom (In the Fade, Alemania, 2017). Dirección y guión: Fatih Akin. Cuando el film abre, Katja está dejando a su hijo Rocco con su esposo inmigrante turco, Nuri, en la pequeña firma que tienen montada, apurada para ir a la cita en un spa con una amiga embarazada. Nos vamos enterando que ambos se encontraron cuando ella estaba en la escuela y él era su suministrador de droga. En todo caso él fue arrestado y cumplió una condena de cuatro años por vender droga, al principio se ve un video en el móvil, de su boda en la prisión, además él había estudiado comercio estando preso y esa sería la manera de proveer el bienestar a su nueva familia, lo que efectivamente hizo en un sector donde vive la inmigración turca en Hamburgo y esa parte de la vida es una feliz rutina doméstica.
Todo eso se viene abajo repentinamente cuando Katja vuelve a la oficina y la encuentra acordonada por la policía a la que no se puede entrar porque explotaron un artefacto terrorista y el marido e hijo, están muertos. La choqueada Katja es interrogada por la policía, ella recuerda haber visto a una mujer joven con una bicicleta suelta al lado del edificio y un paquete sobre ella, Katja le había advertido que no dejara de atar el vehículo pero aquella había dicho que volvía en seguida.
La aterrada Katja vuelve a su casa que ya no lo es, se acuesta llorando en la cama del niño. Se le forma una idea de que los autores del atentado son nazis que tienen como meta inmigrantes, estamos hablando de turcos asentados en Alemania y hasta nacidos ahí como Nuri, pero la policía insiste en la posibilidad que él haya vuelto a lo de las drogas y ese fuera el motivo del asesinato.
Las presiones entre la familia de Katja y la de Nuri son duras, estos últimos quieren enterrarlo en Turquía a lo que Katja se niega, primero sucumbe a las drogas y a la desesperación. Pero cuando todo parece perdido, se le da la razón a la primera intuición de ella y se arresta a una pareja joven, nazi, como los autores del crimen. Pareciera un caso claro para la acusación y ahí se pasa a la segunda de las tres partes del film, que podría calificarse perteneciente al género de sala de juzgado.
Es interesante notar que no se usa el término neo nazis, sino simplemente nazis, son adictos a la ideología de Hitler y además tienen contactos con grupos de similar movimiento en Grecia, para el caso, que les han de servir de coartada.
Ambos acusados no abren la boca y se dedican a mirar abiertamente a la cámara, pero mientras el abogado amigo de Katja se une a la acusación, el abogado defensor toma el papel de villano del drama que le da amplia oportunidad al espectador de odiarlo, por supuesto buena actuación del que lo encarna.
La sorprendente e indignante absolución lleva al film a su tercera parte, titulada poéticamente “el mar”, podría decirse que es la parte menos trabajada, pese a que ahí Katja toma el papel de vengadora, es demasiado directa esa parte y a veces parece forzada, es algo que afecta a las primeras partes que son potentes.
A pesar de la dureza de la condena a la xenofobia y el racismo prevalentes en el film, aquí es demasiado manipulada la situación pese a los claros motivos de Katja, el final no es inesperado como si se tratase de una solución que se impone a la fuerza vistas las primeras partes. Akin es uno de los cineastas sobresalientes de la actualidad del cine además, con este film, ha ganado premios, Globo de Oro para película extranjera y Diane Kruger se ha alzado con el galardón de la actuación femenina en Cannes. Es ella la que lleva el film sobre sus espaldas, actuación meritoria por cierto. ■

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