¿Está la Administración Trump formándose una política sobre los asentamientos?

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Tiene como meta resolver el conflicto israelí-palestino

Shlomo Brom, Udi Dekel

Para la rama de derecha del gobierno israelí, es mucho más sencillo trabajar con la administración Trump, que previamente con el gobierno de Obama, tanto en lo que respecta a la construcción de los asentamientos como a la falta de objeción sobre la construcción de los barrios judíos en el Este de Jerusalén. No obstante, la forma en que Netanyahu está manejando los contactos con la administración Trump podría conducir a otra oportunidad perdida para solidificar, junto con los Estados Unidos, la idea que en cualquier solución, los asentamientos cercanos a la Línea Verde serán una parte integral del territorio del Estado de Israel. Es en interés de Israel agudizar la distinción entre los bloques de asentamientos legales y los asentamientos no autorizados, pero parece que el gobierno no se dirige en esa dirección, debido a la necesidad de definir los límites de los asentamientos y particularmente, dada la preocupación, que tal definición e incluso cualquier intento de delineación, incurrirá en un pesado costo político.

Israel, Palestinos, Estados Unidos
Cuando Donald Trump fue elegido, gran parte de la derecha israelí creía que su sueño se había hecho realidad. Muchos estaban persuadidos de que la nueva administración de Trump sería muy amistosa con Israel y apoyaría las políticas del gobierno de Netanyahu, tanto con respecto a los palestinos como con respecto a Irán.
La sensación fue que el Presidente Trump estaba rodeado de judíos norteamericanos que apoyaban la empresa de asentamientos y por lo tanto habría un fin a la presión aplicada por la administración de Estados Unidos, para cesar o al menos limitar la construcción en los asentamientos. Sin embargo, los contactos entre el gobierno israelí y la administración Trump con respecto a los asentamientos han demostrado que estas expectativas eran infundadas.

En la visita de Trump a Israel estrecha manos con el Primer MinistroEn la visita de Trump a Israel estrecha manos con el Primer Ministro

La política del gobierno de Trump sobre los asentamientos es similar a la política del gobierno de Obama, deriva del deseo, compartido por ambas administraciones, de resolver el conflicto israelí-palestino por medio de un arreglo.
A pesar de que muchos círculos israelíes percibieran a la administración Obama como “mesiánica” en su actitud con respecto al acuerdo con los palestinos, el hecho fue que el propio Obama no fue impulsado a involucrarse ni se involucró en esta cuestión, una vez que tuvo claro, que ambas partes ponían todo su énfasis en torpedear cualquier posibilidad de progreso.

Los esfuerzos para alcanzar un acuerdo fueron dirigidos por otros elementos en su gobierno, particularmente digno de mención fue el intento de mediación del secretario de Estado, John Kerry, en 2013-2014, intento en el que Obama no jugó ningún papel.

Sin embargo, el presidente Trump ha sorprendido al gobierno israelí por la intensidad de su motivación para promover un acuerdo israelí-palestino. El primer indicio de esto fue evidente durante su campaña electoral, cuando Trump se refirió a un acuerdo israelí-palestino como el “acuerdo final” que le gustaría cerrar.

Trump ha repetido esta declaración en varias ocasiones desde entonces y parece que se trata de una promesa de campaña de política exterior que cree que puede mantener. Asimismo, parece que al margen de su deseo de probar que puede lograr con éxito el desafío que su antecesor no pudo, el presidente Trump adoptó el enfoque básico de política exterior y de los asesores de seguridad, la mayoría de los cuales tienen antecedentes en el Comando Central de los Estados Unidos, responsables de Medio Oriente. En varias ocasiones, los comandantes del Centcom (United States Central Command), incluido el secretario de Defensa, James Mattis, sostuvieron que la continuación del conflicto israelí-palestino es un factor disruptivo en los esfuerzos por resolver otros conflictos y crisis en el Medio Oriente y alimenta a los radicales de la región.

El ex presidente Obama con el Primer m}Ministro israelí
El ex presidente Obama con el Primer Ministro israelí

Una de las primeras decisiones del Presidente fue nombrar a Jason Greenblatt, un abogado judío, como su delegado en las negociaciones. Aunque Greenblatt fue designado como negociador jefe con otros países de Oriente Medio, en relación con una variedad de temas, en esta etapa Greenblatt que al parecer entiende el “espíritu de su papel”, se centra en el conflicto israelí-palestino. La declaración de Trump en la conferencia de prensa durante la visita del primer ministro Netanyahu a la Casa Blanca de que él aceptará cualquier situación que las dos partes deseen despertó reacciones generalizadas. Sin embargo, las acciones concretas de Greenblatt y el acuerdo de Trump con el presidente egipcio, Fattah el-Sisi, con respecto a la convocatoria a una cumbre regional, indican que algunos elementos en la administración Trump y aquellos más cercanos al presidente claramente creen que la solución de dos Estados es la única solución que puede llevar a la estabilidad en el teatro israelí-palestino y hasta en la arena regional. De hecho, con el tiempo, se hace evidente que el enfoque de la actual administración para resolver el conflicto no es tan diferente del enfoque de la administración Obama.

Aparentemente, la administración Trump adoptó algunas de las posiciones clave de la parte israelí, incluyendo las declaraciones de la administración que no tiene intención de reemplazar a las dos partes y que son ellas las que necesitan llegar a un acuerdo a través de negociaciones directas, también que la participación regional es fundamental, entre otras cosas, en términos de soporte de los esfuerzos israelíes y palestinos para alcanzar e implementar un acuerdo.

En este contexto, el gobierno estadounidense también aceptó la repetida declaración israelí de que los asentamientos no constituyen un impedimento para un futuro acuerdo, pero entienden muy bien que la expansión de los mismos y la continuación de la construcción perjudican los esfuerzos para llegar al acuerdo. Trump explicó muy francamente, con la simplicidad y la lógica de un corredor de bienes raíces, que cuando Israel expande los asentamientos es básicamente imposible llegar a un acuerdo.

Mientras que en Israel, Greenblatt se centró en la necesidad de detener la construcción en los asentamientos y supuestamente en sus comienzos exigió un alto total en la construcción, similar a la demanda inicial de la administración Obama, posteriormente, acordó con el primer ministro Netanyahu que los gobiernos israelí y estadounidense realizarían negociaciones especiales para contener la construcción en los asentamientos.
Hasta ahora, el emisario enviado a Washington por el primer ministro Netanyahu para discutir este tema no ha logrado llegar a ningún acuerdo con el lado estadounidense. Sin embargo, y paralelamente al fracaso del enviado de llegar a un acuerdo durante los contactos en Washington, Netanyahu tomó un paso unilateral limitando la construcción de asentamientos.

John Kerry saludando a Biniamín NetanyahuJohn Kerry saludando a Biniamín Netanyahu

El 30 de marzo de 2017, el gabinete de seguridad política decidió frenar la construcción dentro de los límites de las áreas edificadas en los asentamientos y si las condiciones del sitio no lo permiten, entonces restringir la expansión a las áreas contiguas al área edificada a los “paneles laterales” de la zona construida, en palabras del presidente de la coalición David Bitan.

Parece que Netanyahu está tratando aquí de confiar en el diálogo entre el gobierno israelí y el gobierno de George W. Bush. Bush intentó previamente demarcar los límites del área edificada y no expandirse más allá de ellos. Además es posible que Netanyahu tome en cuenta la observación de Trump de que la expansión de los asentamientos desaparece durante la negociación.

Sin embargo, contrariamente a los entendimientos entre el gobierno de Sharon y el gobierno de Bush sobre el fortalecimiento de los bloques de asentamiento a expensas de los puestos no autorizados, Netanyahu está tratando tanto los puestos como los asentamientos en forma similar. Podría ser que Netanyahu los agrupe para explicar su decisión de asignar territorio para la construcción de un nuevo asentamiento para los evacuados de Amona en el valle de Shiloh, en Samaria, en lugar de hacerlo en los límites de los bloques de asentamientos.

Otra interpretación de esta línea de acción es que la iniciativa deriva de la necesidad de Netanyahu de conservar su promesa a los evacuados de Amona, que dio antes de que Trump entrara a la Casa Blanca y desde el entedimiento que al mismo tiempo, es necesario limitar la construcción en orden de evitar una respuesta dura por parte del gobierno de los EE.UU.

En esta etapa, parece que Trump no está interesado en provocar una confrontación pública con el gobierno israelí sobre la cuestión de la construcción de asentamientos. Por su parte, Netanyahu presumiblemente llegó a la decisión de limitar la construcción basándose en la evaluación de que podría impedir una confrontación con la administración Trump.

Sin embargo, la clave es si esta decisión hace que las nuevas negociaciones con el gobierno estadounidense sobre los asentamientos sean superfluas, y si podría, con el tiempo, evitar una confrontación entre el gobierno israelí y la administración, incluso si el estilo de la confrontación difiere de los enfrentamientos con Obama y se mantiene tras bambalinas.
Un problema con la decisión del gabinete es que no hay una definición clara del término “área contigua”.

De izq a der.: Ehud Olmert, George W. Bush y Mahmoud Abbás
De izq a der.: Ehud Olmert, George W. Bush y Mahmoud Abbás

Es razonable asumir que los residentes del asentamiento y sus defensores en el gobierno israelí se esforzarán por atribuir la definición más amplia posible a este término y, por lo tanto, la construcción de acuerdo con tal definición es probable que desencadene en una confrontación con la administración estadounidense. También es posible que la moderada respuesta a la decisión del gabinete del ministro Naftali Bennett y el partido Bait Yehudi refleje su entendimiento de que la decisión ofrece a los colonos amplios espacios de maniobra para la construcción. Por lo tanto, queda por ver si la desviación causada por el nuevo asentamiento para los evacuados de Amona provoca objeciones de la administración americana y si entienden las limitaciones políticas que afectan a Netanyahu.

La conducta de Trump es de este modo más fácil para el gobierno israelí de derecha de lo que era Obama, tanto en lo que se refiere a la limitación de la continuación de la construcción en los asentamientos como a la aparente falta de objeción a la construcción en los barrios judíos de Jerusalén oriental.

Sin embargo, la forma en que Netanyahu está manejando los contactos con la administración Trump puede conducir a otra oportunidad perdida para solidificar, junto con los Estados Unidos, la idea de que en cualquier solución, los bloques de asentamientos cercanos a la Línea Verde serán una parte integral del territorio del Estado de Israel.
Es en interés de Israel agudizar la distinción entre los bloques de asentamientos y los puestos no autorizados aislados, pero parece que el gobierno de Netanyahu no se dirige en esa dirección, debido a la necesidad de definir los límites de los bloques de asentamientos y la preocupación de que tal definición, e incluso cualquier intento de delineación, incurrirá en un fuerte precio político.
Fuente: INSS

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