En Janucá las luces se encienden desde Guatemala para todo el mundo

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Foto: Cortesía

Mientras en muchos lugares del mundo y, especialmente en Latinoamérica, se difunden mensajes opuestos a la unidad de las sociedades humanas y a la tolerancia y armonía, justo en medio de Centro América, ese istmo que une geográficamente a las Américas, se encendieron luces que trascienden lo religioso en la primera noche de Janucá.

Guatemala se ha convertido en esta fecha en una januquiá gigante desde donde se comienzan a encender luces que alumbran una interesante unidad nacional, cuya luz debería iluminar cada rincón de las Américas.

Con una presencia rica en diversidad, la ceremonia del encendido de las luces en la primera noche de Janucá reunió a líderes evangélicos, budistas y musulmanes, junto a los representantes de la comunidad e instituciones judías de Guatemala, el embajador de Israel en Guatemala Matty Cohen, representantes del Gobierno nacional como el presidente del Organismo Legislativo Alvaro Arzú, diputados de la Liga Parlamentaria de Israel-Guatemala y hasta la banda del ejército, cobijados por la pancarta de “Chapines (guatemaltecos) por Israel”.

En su discurso, el rabino Yosef Garmon no solo recordó el origen de la fiesta de las luces y su trascendencia en la historia del pueblo judío, sino que ensalzó el valor de esta fiesta para toda la humanidad, como ejemplo del rescate de los valores positivos del ser humano, enmarcado en el ejemplo del pueblo judío que ha vencido la intolerancia y la oscuridad, la maldad y la violencia en cada episodio de su historia.

“Nosotros creemos en Dios, pero Dios también cree en nosotros”, con estas palabras el rabino recordó el compromiso de cada ser humano con la bondad y el amor con que fue creado. Compromiso que se honra con la unidad lograda este año por la comunidad judía guatemalteca con las comunidades cristiana, católica y otras comunidades para embarcarse en obras para el bien común, para la ayuda de las víctimas de los desastres, alimentación de los necesitados, dotación de equipos de salud y medicina, y todo esto sin distinguir raza, credo o género.

“Todos tenemos un espacio común que trasciende la religión. Va más allá de cualquier diferencia, todos del mismo origen”, agregó el rabino a la luz de un claro atardecer, flanqueado por el magen David y la januquiá, pero también por las banderas de Israel y Guatemala, en la significativa plaza Israel.

Sus palabras son aún más significativas cuando agrega que “si somos capaces de construir el espacio humanitario sin mezclar lo religioso y lo político, hemos encendido la luz y la luz siempre ganará, ¡siempre vencerá a la oscuridad!”.

El presidente del Congreso de Guatemala, como representante del Gobierno de Guatemala, reconoció en las palabras dirigidas a la concurrencia el derecho de los pueblos de conservar sus costumbres, valores y tradiciones, especialmente en una época en la que se ven amenazados los valores intrínsecos de la humanidad. También agregó que la Fiesta de las Luces no es solo una celebración judía sino una lección para el resto de los pueblos del mundo y que la historia contemporánea judía demuestra que un “pueblo fiel siempre prevalece sobre una fuerza arbitraria”.

Foto: Cortesía

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