Empresa israelí de espías pide disculpas por ayudar a Weinstein a parar las denuncias sexuales

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Harvey Weinstein Foto: David Shankbone Wikimedia CC BY 3.0

La empresa israelí de inteligencia Black Cube, compuesta por ex agentes del Mossad, se disculpó por dar servicios al productor de Hollywood, Harvey Weinstein, para parar las denuncias de abusos sexuales en contra de este, y se comprometió a donar los honorarios recibidos a organizaciones de mujeres.

“Por supuesto, pedimos disculpas a quien se haya sentido herido por esto”, declaró Asher Tishler, miembro de la junta asesora de Black Cube, al Canal 2.

Además, se comprometió a donar a asociaciones que trabajan con mujeres la cantidad que recibieron de Weinstein por los servicios prestados, que ascendería a 1,3 millones de dólares.

“Cuando recibimos el trabajo, no sabíamos de qué se trataba. Es un caso que ha herido a mujeres y, de haberlo sabido, obviamente no lo hubiéramos aceptado”, sostuvo ante las preguntas del periodista.

Sobre la mediación del ex primer ministro, Ehud Barak, el alto cargo dijo que el ex mandatario no tuvo nada que ver en el asunto, ya que se limitó a conectar a la empresa con Weinstein, sin saber de qué se le acusaba.

La revista estadounidense The New Yorker fue la primera en desvelar la contratación de abogados, detectives privados y ex espías israelíes, para intentar parar las informaciones sobre las acusaciones de abusos sexuales contra el poderoso productor de Hollywood.

Entre estos, consta un contrato firmado por el abogado de Weinstein, David Boeis, y la firma de investigadores privados Black Cube para “parar completamente nuevos artículos negativos” que preparaba The New York Times.

Los investigadores privados se habrían reunido, con identidad falsa, con actrices como Rose McGowan, una de las decenas de mujeres que han denunciado diferentes casos de agresión sexual por parte de Weinstein.

El medio revela que una ex espía israelí se hizo pasar primero por Diana Filip, como defensora de los derechos de la mujer, y posteriormente utilizó el nombre de Anna para ganarse la amistad de las denunciantes y conseguir información de los reportajes que se iban a publicar.

La firma de investigadores Black Cube llegó a utilizar al menos una empresa fantasma radicada en Londres para obtener su información, según The New Yorker. EFE

1 Comentario

  1. Como puede ser que semejante organizacion dedicada al espionaje y la inteligencia, aceptó un pago y un trabajo que “no sabian de que se trataba”… vamos….

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