El plan estratégico maestro de Israel

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Foto: Portavoz militar

David M. Weinberg

Acabo de regresar de diez días en Washington, donde me encontré con funcionarios de la Administración, analistas de grupos de estudio (think tank) y lobistas de la comunidad judía que están leyendo profundamente mal a Israel y malinterpretando los cambios en el Oriente Medio.
La mayoría de ellos piensa que el primer ministro, Biniamín Netanyahu, no tiene un plan maestro y que sólo está jugando a la política pequeña para sobrevivir. Traté de explicarles lo equivocados que están y de articular una cosmovisión estratégica israelí coherente.
Para empezar, he encontrado que altos funcionarios de Defensa de la Administración Obama se han auto convencido de que la seguridad israelí ha terminado aceptando una visión benigna del acuerdo nuclear de Occidente con Irán. Netanyahu es un caso aparte por su continua negatividad hacia el Plan Conjunto de Acción General, me dijeron. Está aislado. en este sentido, de su propio establishment de inteligencia y militar, afirmaron con sonrisas autocomplacientes en sus rostros.
Para probar sus afirmaciones, estos funcionarios señalaron una serie de discursos contra Netanyahu ofrecidos en la reciente Conferencia de Herzlía por parte de Ehud Barak y Moshe Yaalon, ambos ex jefes de Estado Mayor y ex ministros de Defensa, entre otros.
En respuesta a este absurdo, he explicado a mis interlocutores norteamericanos que se están auto engañando. Ahora, a un año de la firma del acuerdo, cualquier persona seria en Israel está segura de que fue un error.
Es cierto que algunos analistas israelíes están actualmente haciendo hincapié en los aspectos positivos -que el programa nuclear de Irán ha suspendido su actividad temporalmente por un poco tiempo para reparar los lazos con EE.UU-. Pero eso es como decirle a su jefe un par de cosas agradables que usted sabe que quiere oír. Eso no quiere decir que usted piense que su jefe está manejando la empresa en la dirección correcta. Significa simplemente que desea mantener buenas relaciones.
En términos concretos, todos en Israel ven que la capitulación del presidente Barack Obama a Irán ha fortalecido sus ambiciones hegemónicas en esta región, ayudado por decenas de miles de millones de dólares de ingresos bloqueados y una cláusula de caducidad. Irán tiene que mantener su programa de enriquecimiento nuclear sin confesar sus esfuerzos de militarización [del programa atómico]. Obama ha soplado muchísimo viento en las velas de Irán, sin mecanismos de retroceso a la vista; mientras los ayatolás navegan a través de múltiples teatros.
No se dejen engañar por la cámara de resonancia de la centro-izquierda, en Herzlía, advertí a mis colegas de Washington. Lo que se oye allí es el usual y despiadado juego político interno de Israel, que se juega de manera leonina. Los ataques personales a Netanyahu por políticos agraviados no representan el análisis profesional sobrio de los israelíes dedicados a las políticas de defensa e inteligencia. En este sentido, Netanyahu está bien dentro del consenso israelí: El Plan de Acción Conjunto y Completo (JCPOA, por sus siglas en inglés) fue y sigue siendo un desastre.
También encontré una gran dosis de angustia y confusión en Washington sobre la nueva maniobra diplomática regional de Israel. ¿Qué diablos está haciendo Netanyahu armando una asamblea de caciques con el presidente ruso, Vladimir Putin, por cuarta vez en el año?, exigieron saber ¿Qué es lo que hay con todo esa habladuría de alianzas tácitas israelíes con los principales países sunitas? ¿Cree realmente Israel que puede sustituir a EE.UU., su ancla diplomática y de seguridad, por dictadores egipcios o jeques sauditas?

No se conoce el plan de Israel
Aquí, también, me vi obligado a explicar a mis interlocutores norteamericanos que están fuera de sintonía con las realidades de Oriente Medio y no aprecian la cosmovisión estratégica de Israel.
Israel no tiene intención de distanciarse de su alianza con EE.UU., les dije. De hecho, desea y necesita un mayor involucramiento de EE.UU. Por desgracia, Israel ve a EE.UU. retirando sus compromisos con sus aliados en la región y aceitando el camino para el dominio del mayor adversario de Israel. Israel reconoce que Washington es extraordinariamente reticente a invertir más activos en la región; incluso cuando se trata de respaldar la seguridad de Israel.
Entonces Israel se está subiendo al carro de los que quieren prevenir la hegemonía iraní y reprimir a los movimientos islamistas insurgentes. Esto incluye a Rusia, que está volando su fuerza aérea a lo largo de nuestras fronteras. Mientras que Putin se asoció con Irán en Siria; por el momento, respeta el papel de Israel como estabilizador regional y entiende las líneas rojas israelíes en materia de seguridad. A veces, eso es más de lo que se puede decir sobre Obama.
De hecho, existe un entendimiento de seguridad israelí, y eso es algo así como esto: Muchos estados árabes están colapsando; en tanto que, la región está en medio del caos entre civilizaciones. El entorno de seguridad es inestable y el futuro realmente incierto. Esta situación podría continuar durante décadas. Actores verdaderamente malos están interviniendo para llenar el vacío: actores no estatales radicales como Al Qaeda y el Estado Islámico, y aspirantes a potencias regionales tales como Irán.
Los palestinos, también, se han radicalizado, y sufren de un déficit crónico y agudo de liderazgo. Su empalagosa condición de víctimas obstruye su capacidad para pensar con claridad. Más aún, Gaza parece guardada de forma permanente en las mandíbulas de Hamas. Esto hace casi imposible las ofertas territoriales netas con los palestinos y suma a la fragilidad a largo plazo de las fronteras de Israel.

Cuidado con la “creatividad”
En este momento de incertidumbre extrema, el enfoque de Israel puede ser denominado “cuidado con la creatividad”: Ir con cautela y capear las tormentas de Oriente Medio, asegurando estrictamente las fronteras de Israel. Evitar experimentos diplomáticos grandiosos y arriesgados, y abstenerse en lo posible de las guerras sangrientas. Garantizar la estabilidad del gobierno nacional, mejorar la economía de Israel, y gestionar las fricciones con los palestinos.
Al mismo tiempo, mantener abiertas todas las opciones y maniobrar de manera innovadora. Compartir las capacidades de inteligencia para ayudar a la seguridad de otros, y desarrollar nuevas alianzas regionales. Y por supuesto, Israel estará encantado de intensificar y hacer rutinarios los lazos de seguridad con el establishment de defensa de EE.UU. en el largo plazo, independientemente de los vientos políticos en Washington, si es posible.
Washington no ha comprendido que el juego principal en la región ya no es Israel contra los palestinos o contra los árabes. Es Israel y la mayor parte de los árabes contra los iraníes y los jihadistas.
El “problema palestino” ya no es un tema prioritario para los árabes en el Oriente Medio. En términos relativos, cuando se observa en un contexto más amplio, el nacionalismo palestino es uno de los problemas más controlables que enfrenta Israel. Las fricciones pueden ser manejables.
Por cierto, los israelíes piensan mayoritariamente que Netanyahu sigue siendo el mejor hombre para manejar todo esto.  Puede que el electorado israelí no lo ame; pero su prudencia y profesionalismo satisface las necesidades de Israel.
Así que hay una “gran estrategia” israelí de la clase que Washington no comprende, tal vez porque Jerusalén es reticente a articularla claramente, por temor a violar los códigos de la diplomacia políticamente correcta.
Pero esto es un error que Israel sigue haciendo. Israel debería exponer abiertamente su cosmovisión. Su postura estratégica tiene mucho sentido en un paisaje regional totalmente transformado.
Fuente: israelhayom.com

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