El fútbol pierde

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Gonz[alo Higuaín

“De Compostela a Ierushalaim”

Pablo Veiga

Pierde el deporte, la razón, la valentía y la vida. Ha ganado el miedo, el odio, la violencia y la ignorancia. Era un simple partido de fútbol de la selección argentina en la ciudad de Jerusalén contra Israel, que serviría de preparación a la escuadra albiceleste para el inminente mundial de Rusia. Con gran ilusión y expectativa se esperaba este enfrentamiento por parte de los aficionados israelíes, judíos, árabes, cristianos y otros apasionados por este juego que, entendíamos, no conocía fronteras ni barreras. La esperanza de ver en el campo a cracks como Messi, Higuaín o Agüero se desvaneció ante la incomprensible “rajada” de los máximos responsables de la federación argentina de fútbol, que no tuvieron en cuenta a las docenas de miles de compatriotas, descendientes de éstos y latinos en general, que viven a lo ancho y largo de Israel, manteniendo el mismo idioma y muchos de ellos, seguro, lectores del semanario Aurora, en cuyas páginas un servidor tiene el honor de escribir. Las advertencias de los promotores del boicot a todo lo relacionado con Israel y las imágenes de camisetas y banderas argentinas quemadas en poblaciones palestinas han hecho mella en el combinado sudamericano, cuyos futbolistas y el correspondiente cuerpo técnico, amén de las autoridades políticas, no han disimulado su alivio por haber evitado este encuentro. El miedo es libre, solemos afirmar por nuestra tierra, mas en el caso que nos ocupa, aparte de cobardía, se esconde un total desconocimiento sobre este enquistado litigio y se ofrece una coartada al fanatismo y al terror, que se han apuntado una miserable victoria. Por supuesto, otros que se hallan en una continua orgía de satisfacción desde el mismo momento de la suspensión del partido es el racista grupo BDS y aquellos que le prestan apoyo.

Nos preguntamos si hubiera sido preferible disputar un amistoso en Teherán o en Riad, contra Irán y Arabia Saudita, ambos clasificados para la final de la copa del mundo de este verano. Cómo habría actuado la delegación argentina cuando las mujeres parejas de los futbolistas sudamericanos o las periodistas que acompañan al equipo tuvieran que ver los partidos desde el hotel, ya que no tendrían autorización para acceder al estadio. Estas mismas mujeres, cuál sería su actitud al no poder lucir sus vestidos, camisetas o shorts y cambiarlos por atuendos que les cubrirían hasta las muñecas y dedos de los pies…

Y el mundial, en qué país se celebra, en la Rusia de Vladimir Putin. ¿Irán homosexuales o lesbianas en cualquiera de las treinta y dos selecciones que juegan el campeonato?… Que lean la legislación rusa y que se lo piensen, o mejor aún, que visiten esos campos de concentración donde recluye el gobierno ruso a los de su misma orientación sexual.

Permítaseme la expresión, ha sido una cagada la decepcionante medida adoptada. Y a quiénes han alegrado por esa decisión no van a contribuir a mejorar la calidad de vida del pueblo palestino. Todo lo contrario.

Socio de AGAI –Asociación Galega de Amizade con Israel-

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