Delitos sexuales: la Corte Suprema rechazó la apelación del rabino de Safed

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Corte Suprema. . Foto Wikipedia

La Corte Suprema de Justicia rechazó la apelación del pedido de reducción de sentencia, del conocido rabino y jefe de la yeshiva Orot HaAri de Safed, rabino Ezra Sheinberg, de 49 años, condenado a siete años y medio de prisión, por cometer delitos sexuales contra ocho mujeres, incluyendo violaciones.

Al rechazar la apelación para cortar su sentencia dos jueces criticaron el acuerdo de culpabilidad alcanzado entre los fiscales y Sheinberg y opinaron que debería haber recibido una sentencia de cárcel más severa para igualar la gravedad de los crímenes, cuyos detalles siguen teniendo una orden de mordaza.

El juez, Alex Stein, dijo que de no haber existido el acuerdo, le hubiera correspondido una sentencia de cárcel de no menos de 10 años, de acuerdo a los delitos cometidos. Fue arrestado el 1 de julio de 2015 cuando intentaba huir del país después que surgieron las acusaciones en su contra. Estuvo en prisión desde entonces. Un total de 14 mujeres hicieron denuncias contra Sheinberg, ante un equipo especial de investigación, la policía sospecha que hubo muchas otras víctimas.

Según los fiscales, el rabio usó su posición de prominencia y reputación como místico para atraer y aprovechar a las mujeres que acudían a él en busca de consejos religiosos y bendiciones para la fertilidad cuando luchaban por concebir.

Alegaron que las víctimas compartían una serie de características: eran mujeres religiosas jóvenes cuyos esposos, en la mayoría de los casos, eran estudiantes de Sheinberg, en el seminario.

Parte de su modus operandi consistió en convencer a las víctimas de que solo él podía proporcionar una solución a sus problemas, a través de un tratamiento que denominó de “relajación”.

Durante esas sesiones, Sheinberg, obtuvo de manera fraudulenta el consentimiento de sus víctimas para cometer actos sexuales, dijeron los fiscales, y agregó que el acusado utilizó a mujeres jóvenes inocentes que confiaban en él como una herramienta para satisfacer sus deseos sexuales.

La esposa de Sheinberg, le dijo a Eliyahu que sabía que su marido tenía relaciones sexuales con las mujeres, pero que el sexo era parte de su terapia.

2 Comentarios

  1. Los casos de abusos se dan tanto en religiones como en sectas y pseudo religiones como los escándalos de pederastia de los Testigos de Jehová en Estados Unidos. El modus operandi de los religiosos católicos suele ser algo diferente, no existe eso que parece conocimiento sacado de un libro secreto. Uno de ellos que está siendo juzgado en España, Miguel Rosendo, un sacerdote que se montó una minisecta al amparo de la Iglesia Católica, ahora lo niega todo y varias adeptas le defienden o denuncian públicamente que el juicio es un montaje. Su secta se denominaba de los Miguelianos, una de sus adeptas era una conocida cantante española que se transmutó convirtiéndose en monja migueliana, con una vida ascética, sectaria, ahora cantando para la secta, vistiendo de monja con chillones colores amarillo y violeta, naturalmente no es o no era una monja oficial o legal. Es un típico ejemplo, en este caso más sectario, de abusos sexuales cometidos por religiosos católicos, tanto a mujeres como a niños, con el líder o sacerdote convenciendo de ser poseedor de motivos divinos o de transmisor de su divinidad a la víctima a través de las relaciones sexuales. En los miguelianos: “Las agresiones sexuales descritas se desarrollan en un ambiente de “manipulación y aislamiento”, “para doblegar la integridad moral de sus víctimas” y “bajo las consignas e influjo de supremacía de un líder conectado con Dios”… “Una de sus víctimas, de 19 años, relató cómo Rosendo le hizo creer que estaba enferma de cáncer para convencerla de que mantuviese relaciones sexuales a las que él llamaba “limpiezas espirituales”. Como ella se negó, el líder le dijo que “había recibido el mensaje de Dios de que el demonio iba a meterse en su cabeza y que le iba a hacer pensar malas cosas de él”. Rosendo le suplicó que volviera y ella cedió cuando la convenció de que “era un milagro que Dios había hecho para sanarla” y para que “no lo se dijera a nadie porque no lo entenderían”. Pasado un tiempo, los abusos se reiniciaron bajo el pretexto de que a la testigo le había rebrotado el cáncer.”

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