Compañía de Ballet Jerusalén estrena: “Violinista en el tejado”

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Chiquita Levov

La Compañía de Ballet de Jerusalén festeja el decenio de su fundación con un nuevo espectáculo “El violinista en el tejado” del coreógrafo Igor Ménshikov, con coreografía de un estilo neo-clásico y con música contemporánea de 3 compositores judíos muy conocidos Gershwin, Bernstein y Schnittke, en combinación con los clips de la banda sonora de la película homónima de 1971.

La escenógrafa Polina Adamov participó con el coreógrafo en la adaptación contemporánea de la famosa historia, que aquí cuenta con 13 personajes de la historia original de Shalom Aleijem entre ellos “Tevye” el lechero y sus cinco hijas y la infaltable Yente, el casamentero, el viudo y el violinista que es el hilo que los conecta a todos. Se presentara en dos únicas funciones.

El 15.9 en el Teatro Jerusalén y el 17.10 en el marco de Tel Aviv Dance en el Centro Suzanne Dellal. Durante los 10 años la Compañía se ha consolidado como un importante mosaico cultural de Jerusalén, un cuerpo joven y de alta calidad en el campo de la danza clásica, neoclásica y de gestión artística contemporánea de Nadya Timofeyeva, que la fundó en 2008, bajo la dirección de Marina Ne’eman, directora de la compañía y de la Escuela de Ballet de Jerusalén, fundada en el 2004 por la legendaria bailarina del Teatro Bolshoi Nina Timofeyeva, madre de Nadya.

Actualmente es reconocida como un cuerpo profesional y cuenta con el apoyo del Ministerio de Cultura y Deportes y el Departamento de Cultura de la Municipalidad de Jerusalén. Este Ballet ha presentado varios shows en programas variados y ricos y con numerosos estrenos presentados en varios festivales y en el Centro Suzanne Dellal en Tel Aviv. Entre sus montajes se encuentran las obras de jóvenes artistas israelíes en el campo del ballet contemporáneo.

Igor Ménshikov, un joven bailarín y coreógrafo nacido en Rusia que ha creado varias obras en Israel, declara que la adaptación del ballet se centra en la historia del amor del padre Tuvia por sus hijas, y refleja la lucha interna entre la tradición judía y la realidad de su vida. Agrega que “el violinista no es sólo una metáfora, sino una figura central refleja e intensifica las emociones de los participantes

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