Opinión: Casus belli

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Tropas de Hezbollah

Pablo Sklarevich

Durante la última escalada en el sur, en el mes de noviembre, el primer ministro, Benjamín Netanyahu, justificó su decisión de no embarcarse en una operación de gran escala contra Hamás en Gaza para poder enfrentar a Hezbollah en la frontera norte, o sea tanto en Siria  como en el Líbano.

Dos semanas más tarde, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) revelaron públicamente la existencia de un túnel de Hezbollah que se origina en una casa de la aldea libanesa de Kafr Kila (literalmente “aldea de pastura”)  y penetra 40 metros dentro del territorio israelí. El túnel de aproximadamente 200 metros de longitud,  fue construido a 25 metros de profundidad. Tiene dos metros de alto y dos metros de ancho, o sea más grande que los túneles de Hamás.

Las FDI destacan que le llevó al grupo terrorista chií, financiado y armado por Irán, al menos dos años para cavarlo debido a la dureza del terreno. Cuenta con líneas eléctricas y de comunicación como así también con ventilación.

Los oficiales israelíes estiman que Hezbollah ha usado maquinarias industriales  para su excavación.

Los mapas provistos por las FDI sugieren que el túnel penetraba en el territorio israelí entre las comunidades de Metula y Misgav Am. No obstante se trata simplemente de uno entre varios túneles descubiertos.

El ex director del Consejo de Seguridad Nacional, general (retirado) Yaakov Amidror, señala que a diferencia de Gaza, que está aislado por Israel y Egipto; el Líbano es un país abierto donde los iraníes pueden aterrizar y traer lo que se les ocurre. Eso es lo que al final de cuentas hace que Hezbollah sea un problema mucho más grande para Israel.

De cualquier manera, se trata lisa y llanamente de una grave agresión de Hezbollah y el Líbano contra la soberanía de Israel. (Y es difícil resistirse a evocar la imagen del cierre del Estrecho de Tirán en el Mar Rojo, el casus belli [o motivo de guerra] que desencadenó la Guerra de los Seis Días, en 1967).

La pregunta que uno no puede evitar es: ¿cómo responderá el Gobierno de Netanyahu? ¿Preferirá absorber el evento como otro incidente más o incrementará gradualmente la respuesta en el campo diplomático y militar hasta ajustar debidamente las cuentas? El Oriente Medio es una región cruel, y no hay duda que tanto los enemigos como los posibles aliados están anotando.

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