Bogotá se viste de Limmud

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Más de 300 personas reunidas
Raquel Goldschmidt
El pasado domingo 12 de febrero, durante todo el día, se llevó a cabo la segunda versión de Limmud en Bogotá, durante la cual se contó con personalidades, tanto comunitarios como no comunitarios, quienes expusieron estimulados por el lema de Limmud “Todos podemos enseñar, todos podemos aprender”, dentro del marco de la identidad judía. Todo este evento se realizó en las hermosas instalaciones del Hotel Casa Dan Carlton, con la presencia de la señora Frida Spiwak, nuestra dueña comunitaria de dicho hotel.
Este evento centralizó una importante cantidad de eventos comunitarios. Este año se desarrollaron temas como: Conversatorio con líderes de las Comunidades Emergentes, de lo cual quisiera recalcar que en este momento en Colombia hay alrededor de 40 nuevas comunidades de judíos, conversos; turismo judío, donación de órganos y Eutanasia desde el punto de vista legal nacional y judío, dirigido por el famoso Dr. Juan Carlos Vargas; un conversatorio de periodistas que habían estado en Israel; “Mi experiencia como judío en los programas de reinserción en Colombia”, por parte de nuestro líder comunitario Yoshua Mitrotti quien es el director de la Agencia para la Reintegración de los miembros de las FARC a la vida civil, entre otras, igualmente interesantes, veintisiete presentaciones.
Fuera de esto, hubo divertidos programas infantiles, dirigidos por profesionales especializados en trabajo con niños y un delicioso almuerzo y bebidas entre medio.
Al finalizar el programa, vino “la cerecita del postre”, fue la presentación de la famosa actriz de teatro y Televisión, nuestra activista comunitaria Yanet Waldman, en el papel de viejita casamentera, lo cual mantuvo al numeroso público riendo por casi dos horas.
El Sr. Jack Goldstein, director del proyecto Limmud Bogotá, nos comenta: “Fue para mí muy satisfactorio ver reunidas 300 personas de todas las comunidades de Colombia y a varias de sus instituciones, todas bajo un mismo techo y en un ambiente de respeto. Ha sido, además, muy placentero trabajar durante dos años con un grupo de voluntarios extraordinarios”.

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