Bocadillos gratuitos para los alumnos necesitados de Israel

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A pesar de que Israel es una economía fuerte, con apenas desempleo y con una reputación internacional de “Start-up nation”, también hay pobreza y desigualdad, que afecta directamente a decenas de miles de niños. En todas las regiones del país –no solo en las tradicionalmente castigadas localidades de la periferia-, hay miles de niños que acuden cada día hambrientos a clase.

Para atajar esta problemática nació la ONG “Nevet”: un colectivo que se dedica cada mañana a preparar bocadillos frescos para los pequeños más necesitados. Rotem Yossef, directora de la organización, explicó en una entrevista a Aurora porque se fundó la inicativa: “creemos que un niño que está hambriento en horas de estudio no puede estudiar ni concentrarse, de dar lo mejor de sí mismo”.

A diferencia de otros países, en Israel la hora del recreo es a las 10 de la mañana, “y no todos los niños comen antes de salir de sus casas. Es un problema que se da en todo el país, desde Kiriat Shmoná hasta comunidades del sur. Actualmente, atendemos a un total de 8.000 niños en 130 centros educativos”, detalló Yossef. Y prosiguió: “encargamos un estudio para analizar la influencia de nuestra actividad, y dedujimos que por lo menos a 50.000 niños les falta el bocadillo”.

“Hubo un descenso de un 40% de niños que dejaban de ir a clase por la falta de alimento. Además, se registró un 46% de descenso en la violencia en las aulas. Niños que eran hiperactivos y descontrolados, de repente empezaron a calmarse”, dijo. También se registró un descenso del 12% en el uso de Retalin, un medicamento que se proporciona a niños con dificultades de concentración “que en muchos casos también es provocada por el hambre”.

Voluntarios de Nevet en una escuela de Israel. Foto: Nevet

En Nevet creen en el efecto directo de su acción. Dicen que así el niño siente que la escuela se preocupa por ellos, que es una suerte de segunda casa, no tan solo un lugar donde pasar exámenes. No obstante, Nevet no llega todos los lugares que les gustaría por limitaciones de presupuesto. Sus ingresos proceden a partes iguales de donaciones privadas y de aportaciones de consejos comarcales locales. “No recibimos ninguna aportación del gobierno. Nos dijeron que nuestro trabajo es bueno e importante, pero ahí se quedó. Es un problema que puede resolverse con poco dinero: con 3 shekel al día, 540 por niño al año, nos bastaría”.

La pobreza es la principal razón de la deficiencia alimenticia, pero no la única. “Hay padres que compran a sus niños un Iphone, pero luego no tienen comida en la nevera. Nosotros no podemos educar a los padres”, protestó la directora de Nevet. La ONG, formada por dos trabajadoras, un conductor y apoyada por una red de unos cincuenta voluntarios, establece el vínculo directo con las escuelas a través de los directores. Éstos deben rellenar documentación con datos socioeconómicos y descripción del tipo de población que llega a su colegio, y con la información logran entender la necesidad real de cada centro.

Hay un tema especialmente sensible: lograr no crear diferenciaciones entre los alumnos. Para ello, Nevet elabora los bocatas, pero no se les pone etiqueta alguna con su nombre. “Los niños ni conocen la ONG, piensan que el propio colegio se los da. Los bocadillos se preparan cada mañana en el centro, y los niños pasan por el mostrador de secretaría a recogerlos. Así, a las 10 los sacan de su mochila como el resto”, afirma Yossef. Reconoce que al principio cuesta adaptar el sistema en los nuevos colegios, pero poco a poco todas las partes se adaptan.

Bocadillos gratuitos que se reparten a alumnos necesitados. Foto: Nevet

Los voluntarios de Nevet recorren todos los centros para supervisar que la preparación de los bocadillos sea correcta, tanto en higiene como en preservación de alimentos. “Es importante estar atentos al tema de los productos refrigerados, que no se congelen productos, y tirar lo que está caducado. Nuestros voluntarios son los ojos sobre el terreno para comprobar que cada escuela haga el proceso correctamente”, dice Yossef.

La directora de Nevet cree que todavía queda mucho por hacer: “que el estado se preocupe por eso, con 20 millones de shekel al año, que no es mucho dinero, menos para un país tan rico y en desarrollo. Es nuestra responsabilidad preocuparnos por estos niños. No solo darles una buena educación, sino darles tranquilidad como al resto de niños. Al menos en el tema básico que es la comida”.

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