El Ministro de Relaciones Exteriores de Suecia, Carl Bildt (foto), rechazó el llamado de Israel para que condene al periódico sueco Aftonbladet, que publicó un difamatorio artículo acusando a Tzáhal de matar palestinos para robarles los órganos, alegando que la libertad de expresión es una piedra angular de la democracia en su país.
Bildt afirmó que la libertad de expresión constituye un elemento básico de la constitución sueca.
"La libertad de expresión y la libertad de prensa son muy fuertes en nuestra Constitución por tradición. Y su férrea protección ha servido a nuestra democracia y a nuestro país", señaló Bildt. "Si nos dedicamos a editar todas las extrañas contribuciones al debate en diferentes medios de comunicación, probablemente no habría tiempo para hacer otra cosa."
Bildt manifestó que entiende por qué el artículo despertó emociones fuertes en Israel, pero dijo que los valores fundamentales en la sociedad están mejor protegidas por la discusión libre.
El artículo, publicado el lunes denunciaba que soldados de Tzáhal mataron a palestinos para robarles sus órganos, y sugiere una conexión con la reciente detención de un judío norteamericano sospechoso de tráfico ilícito de órganos en los Estados Unidos.
Bildt rechazó que Suecia alberga sentimientos antisemitas, y añadió que la condena del antisemitismo era la única cuestión sobre la que hubo alguna vez consenso absoluto en el Parlamento sueco.
También marcó un paralelismo entre el actual debate y la indignación provocada por las caricaturas del profeta Mahoma publicadas en el diario danés Jyllands-Posten en 2005.
"Cuando hemos tenido un agitado debate sobre lo que muchos vieron como una difamación oficial del Islam y del Profeta Muhammad; creo que triunfó el entendimiento de que es a través de la apertura, la mejor forma de construir la tolerancia y el entendimiento que es tan importante en nuestra sociedad, " precisó Bildt.
El artículo del Aftonbladet despertó la ira del ministro de Exteriores Avigdor Lieberman quien señaló que "Es una vergüenza que el Ministerio de Relaciones Exteriores de Suecia no interviene en un caso de libelo de sangre contra los judíos. Esto recuerda la posición de Suecia durante la Segunda Guerra Mundial, cuando tampoco intervinieron", dijo Lieberman.
Según el canciller, "La historia publicada esta semana es una continuación directa de los Protocolos de los Sabios de Sión y los libelos de sangre, como el juicio Beilis, en el que fueron acusados los judíos de emplear la sangre de niños cristianos para las matzot de Pascua".


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