Arnon Mozes es el empresario que recibió la oferta de Netanyahu

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Periódico Yedioth Ajaronoth - Foto Wikipedia

Fue revelado el nombre del hombre de negocios que negoció un quid pro quo con el primer ministro Biniamín Netanyahu: el magnate de los medios Arnon Mozes.
El periódico Haaretz informó que las sospechas en el principal asunto de corrupción que involucra a Netanyahu están respaldadas por grabaciones que documentan los contactos entre él y Mozes.

Según el Canal 2, Netanyahu ofreció a Mozes, editor del periódico Yedioth Ahronoth, un acuerdo que limitaría la circulación del diario israelí Israel Hayom, el principal competidor de Yedioth y considerado ampliamente como portavoz del primer ministro. A cambio, Mozes haría que la cobertura de Yedioth fuera más comprensiva para Netanyahu.
Israel Hayom, ahora el periódico más grande de Israel, es propiedad del multimillonario estadounidense Sheldon Adelson, un aliado del primer ministro.
Mozes fue interrogado en el caso la semana pasada y puesto en libertad bajo ciertas condiciones.
Canal 10 informó que las negociaciones fueron un esfuerzo de Netanyahu para evitar que Yedioth Ahronoth publicara una historia sobre su hijo Yair. Las conversaciones fueron aparentemente registradas por Mozes, cuyo beneficio financiero de tal acuerdo sería significativo.
Las conversaciones grabadas fueron llevadas a la atención del Procurador General Avichai Mendelblit hace meses. Mendelblit y el fiscal del estado Shai Nitzan creyeron que mientras que el asunto tenía ramificaciones de alcance político, su situación legal era confusa, informó Canal 2.
En agosto, Netanyahu dijo que estaba considerando promover un proyecto de ley que prohibiría las grabaciones de conversaciones sin el consentimiento de todas las partes involucradas.

2 Comentarios

  1. La zurda israeli nos toma por idiotas,una vez mas. Es inverosímil que Mozes, supuestamente favorecido, denuncie que fue sobornado por Bibi y que este sea tan tonto como para tratar de sobornar a alguien por teléfono. Con la tecnologia actual cualquiera puede editar con algoritmos especialmente una grabacion que use las variaciones tonales de una voz especifica, hasta Daesh lo hace a diario con las voces de personas secuestradas para infundir terror. Por eso ningún juez serio, en ninguna parte del mundo civilizado, acepta como prueba estas grabaciones.

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